¿Está el PP en riesgo de desaparición en Catalunya por el auge de Vox y Aliança Catalana?
Las últimas encuestas advierten de una mayor fortaleza del resto de fuerzas de derecha y extrema derecha, que dejarían al PP de nuevo como el partido menos influyente de ese ámbito.
El PP ha bordeado en varias ocasiones su desaparición del Parlament y ahora solo tiene cinco de las 947 alcaldías catalanas. El perfil del votante lleva pensar que su futuro es complicado.

En una suerte de memorias políticas (A calzón quitao), Alejandro Fernández, actual líder del PP en Catalunya, preguntaba a los lectores si consideraban una coincidencia que Ciudadanos y Vox, partidos escindidos de la derecha, se forjaran en Catalunya y Euskadi. Él, contrario a creer en casualidades, celebraba el éxito de partidos conservadores que rechazan sin ambages los acuerdos con formaciones nacionalistas. El discurso duro es lo que había hecho a estas formaciones florecer y él defiende ese mismo enfoque para su partido, en una disputa interna permanente entre acercarse o no a Junts y PNV.
Sin embargo, las últimas encuestas en Catalunya dejan en mal lugar al Partido Popular catalán. La irrupción de Aliança Catalana (AC), fuerza de extrema derecha independentista, y el crecimiento de Vox colocan a los populares en una posición de debilidad al convertirse en el partido de ese ámbito ideológico con menos fuerza en el Parlament. A pesar de haber logrado cierta estabilidad y haber recuperado sus números históricos (actualmente cuenta con 15 escaños), en 2017 y 2021 rozó su desaparición y sobrevivió con 4 y 3 escaños, respectivamente. Sus vaivenes y la aparición de fuerzas que superan en radicalidad al PP, sumado al perfil del votante de la formación de Alejandro Fernández, lleva a preguntarse por el futuro del PP en Catalunya, que actualmente gobierna tan solo en cinco alcaldías (Badalona, Castelldefels, Gimenells i el Pla de la Font, Pontons y Monistrol de Montserrat) de las 947 que hay en total. Uno de esos alcaldes, Dante Pérez, se dio de baja del partido tras conocerse las negociaciones entre PP y Junts para investir a Alberto Núñez Feijóo.
La línea dura y el discurso radical impuestos por Fernández han sido claves para la supervivencia del PP, pero ahora vuelve a estar en tela de juicio. El último barómetro del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) reveló que el votante popular se conforma fundamentalmente por personas mayores y no es capaz de conquistar el voto joven. Xavier Calafat, politólogo de la Universitat de València ligado a la política catalana, prevé un futuro complicado para el PP en Catalunya: "No tiene un espacio sociológico de crecimiento, ha perdido la capacidad de incorporar votantes. Vox y AC están impulsados por un voto anti establishment, hay una rebelión entre el votante y ven que el PP es demasiado débil", asegura a Público. Las aspiraciones de la ciudadanía conservadora dejan al PP en fuera de juego, falto de credibilidad cuando intenta el discurso antisistema.
El PP tiene una de las fidelidades más bajas (65%) observadas en el campo de la derecha en el último CEO, solo más alta que la de Junts (60%), mientras Vox (85%) y Aliança Catalana (87%) cuentan con las más altas. El último barómetro apunta que Vox le quita un 10% de sus votantes, el PSC un 5% y Aliança Catalana otro 5%.
La marca PP sufre mucho en Catalunya, comunidad a la que impuso el artículo 155 de la Constitución durante el procés y contra la que promovió el encarcelamiento de sus líderes independentistas. Y esas acciones pueden haber dictado el futuro de la formación. "El PP es un partido muy mal valorado en Catalunya y eso es algo que ha ido avanzando con el tiempo. En los últimos tiempos ha habido algo de mejora, y hay indicadores de que un perfil hooligan les aguanta el espacio, pero no son capaces de crecer, porque el votante se va a la extrema derecha. Si votas al PP, votas a una derecha elitista, y en cierta forma, ese elitismo que transmite el PP no lo transmiten ni Aliança ni Vox", explica Calafat.
¿Futuros entendimientos con Aliança Catalana?
Julia Miralles, doctora en Ciencia Política y profesora universitaria, denota un cambio de perfil en el electorado conservador catalán, un síntoma que en realidad forma parte de una internacional reaccionaria que afecta a todo Occidente: "Cada vez vemos un electorado más vinculado a la derecha antidemocrática, contrario a las instituciones y favorable a las teorías de la conspiración", apunta. Esa aparición provoca que los partidos tradicionales de derechas adopten la agenda ultra, con consecuencias negativas para su futuro: "Ante la copia, todo el mundo elige lo original y el PP intenta competir en un espacio donde la extrema derecha crece. Y hay una parte del electorado conservador, tradicional y democrático que está huérfano de referentes", considera Miralles, que aunque reconoce que "el PP siempre ha tenido muchos problemas" para gustar entre los catalanes, "ahora empieza a verse que no tiene un espacio claro".
El actual votante del Partido Popular tiene un perfil muy evidente: "Tiene una identidad española muy fuerte, claramente a favor de la unidad de España, pero un votante socializado políticamente con el esplendor que trajo al partido José María Aznar. Es entre esos votantes de mayor edad donde más fuerza tiene. De hecho, Vox y Aliança no calan entre la población mayor, pero la gente mayor aún se decanta por el bipartidismo. Da la sensación de que los votantes ultras son muy anti establishment, y los del PP aún son más racionales", analiza Calafat tras los últimos sondeos.
La politóloga Miralles constata cómo el enfoque centrista ha perdido fuerza en el PP catalán. Y, lejos de una supuesta distancia o brecha que pueda haber entre Aliança Catalana y el PP por sus diferentes enfoques nacionalistas, cree que la necesidad se convertirá en virtud y habrá alianzas si eso habilita la posibilidad de gobernar. "Cuando hablamos de la propuesta social y económica, Vox, Aliança Catalana y Partido Popular tienen mucho en común. Silvia Orriols (líder de AC) ha dicho que está en contra del sistema de pensiones, y eso es un discurso neoliberal que vemos en Vox y PP. Puede parecer difícil un entendimiento, pero no dejan de ser proyectos excluyentes que promueven los intereses de las grandes empresas y fortunas", zanja la experta.

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