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Primarias en el PSOE de Andalucía Susana Díaz y Pedro Sánchez juegan el partido de vuelta en Andalucía con las cartas cambiadas

Ahora el líder del PSOE controla el poder orgánico, mientras que la ex presidente busca el apoyo de la militancia. Juan Espadas es el candidato elegido por Ferraz.

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El alcalde de Sevilla, Juan Espada, es el candidato que quiere Ferraz para liderar el PSOE andaluz. EFE

La cara de Susana Díaz aquella noche de mayo de 2017 en Ferraz cuando, contra todo pronóstico, perdió las primarias contra Pedro Sánchez era todo un poema. Sin embargo, la "sultana", como se la denominaba en las filas 'sanchistas', aguantó aquel golpe y se aferró a su feudo andaluz. Jugó a diferenciarse, a seguir liderando lo que empezó a ser una tibia oposición a un Sánchez ratificado por las bases, y todo para seguir conservando poder en Andalucía. 

Pero, de nuevo, Susana Díaz sufrió un fuerte revés y el PSOE perdió, por primera vez en toda la historia de la democracia, el Gobierno de Andalucía. Y volvió a aguantar el golpe.

Todos la daban por muerta, pero se mantuvo al frente del PSOE de Andalucía, relajó su enfrentamiento con Sánchez y se propuso volver a ser candidata y recuperar el Gobierno andaluz.

Y Díaz llevas meses diciendo que quiere jugar el partido de vuelta con Sánchez, quien decidió que en Andalucía estuviera cualquiera menos su rival en aquellas primarias, y hasta se lanzaron candidaturas alternativas y extemporáneas como la del diputado por Jaén Felipe Sicilia, ya como último recurso.

Lo de Sicilia se vio pronto que tenia poco recorrido, y Ferraz no dudó en llevar a dar el paso al alcalde de Sevilla, Juan Espadas, a riesgo incluso de sacrificar la Alcaldía de la capital sevillana, donde el actual edil está muy consolidado y tenía más que garantizada su reelección.

Pero Sánchez sabe que Espadas le da ciertas garantías de desbancar a Díaz. Para hacerlo cuenta, además, con más poder que nunca. Ahora es Sánchez quien tiene el aparato, asesores en La Moncloa y en el Congreso con mucho poder en el PSOE andaluz y claros rivales de la dirigente andaluza, más todo el poder orgánico del partido. Por el contrario, es ahora Susana Díaz la que debe recorrer agrupaciones, hablar con la militancia y atender sin reparos a los medios de comunicación.

Espadas y Díaz, una relación estrecha

De momento, está claro que el candidato por el que apuesta Sánchez es el actual alcalde de Sevilla, Juan Espadas, a quien le ha costado dar el paso. Espadas y Díaz tuvieron una relación estrecha hasta que el regidor empezó a acariciar la idea de salir de la alcaldía de Sevilla, hace más de un año, en un acto en Madrid. Espadas logró ser alcalde gracias a Díaz, quien le salvó la cara varias veces, frente, primero, el expresidente José Antonio Griñán, y después, frente al PSOE de Sevilla capital, que no le quería. La política, ya se sabe, tiene estas cosas.

Espadas tiene a favor solidez, experiencia de gestión y una personalidad educada, capaz de hablar con mucha gente. En su contra, precisamente que es alcalde de Sevilla y no tiene experiencia orgánica. Está por ver cómo reacciona la militancia, ante esta apuesta de Ferraz. Son los aparatos provinciales de Jaén, Granada, Cádiz y la propia gestora de Huelva quienes trabajan la parte orgánica para él. Sin embargo, como ya demostró Sánchez el peso de los aparatos en un partido tan grande, con unos 44.000 militantes, relativo en unas primarias. 

Díaz sólo dice, como lleva haciendo desde hace meses, que se va a presentar al proceso de primarias. Y el propio José Luis Ábalos ha reconocido que lo esperaban y ha mostrado todo su respeto, aunque no es la candidata de la dirección federal.

Pero en Ferraz hay cierto nerviosismo porque ya ha apostado claramente de que no sea la dirigente andaluza y todavía no tienen claro que ganen el pulso aunque lo tienen todo a favor. "Las primarias las carga el diablo", recuerdan algunos veteranos que rememoran que en el PSOE pocos veces ha salido el resultado previsto.

La tregua de las simuladas buenas relaciones ya se ha acabado. Hay partido de vuelta entre Sánchez y Díaz. Y marcará el futuro del PSOE.

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