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El prometido soterramiento del ferrocarril que nunca llega en el área de Barcelona

Vecinos y ayuntamientos de las ciudades de Sant Feliu, Montcada i Reixac y L’Hospitalet de Llobregat, próximas a la capital catalana, aguardan desde hace años la desaparición del tren en superficie. La materialización de esta larga reivindicación se ha demorado y los hay que se consideran engañados.

XAVI ARIZA
Las obras están adjudicadas desde hace casi un año, pero aún no hay fecha de inicio.- XAVI ARIZA

JORDI BES

Cuando se rebasan los límites de Barcelona ciudad, lo común es ver inmensas playas de vías de tren de las líneas de Cercanías que se despliegan en superficie atravesando los centros urbanos de las ciudades limítrofes. Así ocurre en Montcada i Reixac, L’Hospitalet de Llobregat y Sant Feliu de Llobregat. En estos tres municipios hace años que se pide soterrar el ferrocarril, bien sea para evitar más víctimas entre quienes cruzan las vías por donde circulan trenes continuamente o para terminar con las barreras entre barrios.

Aguardan el día en el que puedan ver cómo empiezan las obras, pero hay quien ha visto colmada su paciencia tras años de promesas incumplidas y ya no se creen al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), que depende del Ministerio de Fomento, y que no ha dado respuesta a las preguntas de Público para este artículo. Por ahora la gran obra ferroviaria en ejecución es la estación de la Sagrera de Barcelona y el cubrimiento hasta la vecina estación de Sant Andreu. El próximo hito de este proyecto sucederá en pocas semanas, cuando los trenes de la línea R1 hacia el Maresme ya circulen sin detenerse por debajo de la futura estación, cuya fecha de finalización es, sin embargo, una incógnita.

Las obras empezarán pronto en Sant Feliu, sin preservar la antigua estación

El proyecto más avanzado para soterrar el tren es el de Sant Feliu de Llobregat –las líneas R1, que no circula provisionalmente a su paso por la población, y R4–. Las obras están adjudicadas desde hace casi un año, pero aún no hay fecha de inicio. "Nosotros deseamos que sea antes de finales de año", dice la alcaldesa, Lídia Muñoz, pero admite que es muy probable que no se inicien hasta principios de 2021 por los trámites pendientes. Adif le ha trasladado que la covid ha afectado a las inversiones de Fomento, pero garantiza que la obra "no peligra" porque está adjudicada. El proyecto se retomó en 2018 con el gobierno central del PP, tras décadas de reivindicaciones y de una primera intentona en 2010 que no prosperó por la crisis.

Para Muñoz, esta actuación es "como los Juegos Olímpicos de Sant Feliu". Por la transformación urbana que representa y "por todo lo que las vías del tren arrastran desde hace mucho tiempo": en los últimos 30 años han fallecido 29 personas, la última en mayo. Con las obras, que una vez empezadas durarán cerca de cuatro años, se actuará sobre unos tres kilómetros entre la calle Agricultura y la Ciutat Esportiva Joan Gamper del Barça en Sant Joan Despí, pero la parte soterrada será solo la mitad que discurre por el centro urbano.

La adjudicación se hizo por unos 62 millones a Acciona Construcción, si bien a este importe habrá que añadirle el coste de la nueva estación. El Consistorio estima que se liberarán unos 260.000 m2 de suelo, la mayoría de propiedad municipal, y ha desarrollado un proceso con participación ciudadana para definir los usos de zona verde, equipamientos y vivienda.

Demoler el edificio de 1854

Los últimos días se ha ratificado, para disgusto de las entidades que velan por el patrimonio ferroviario, que el proyecto supondrá eliminar la actual estación, inaugurada en 1854 y que es una de las tres más antiguas de España en funcionamiento. Acabar con ella sería "un crimen", según Jaume Solé, de la plataforma ciudadana Salvem l’Estació, que apoya el soterramiento, pero que exige preservar la estación.

"La historia y el patrimonio no se guardan a trocitos", defiende la plataforma ante la decisión del Consistorio de limitarse a documentar y estudiar con Patrimonio del Ayuntamiento de Barcelona, Adif y la dirección de la obra qué elementos de interés se pueden conservar con un "desmantelamiento controlado", para que puedan exhibirse en la nueva estación, detalla la alcaldesa, quien añade que no descartan "la posibilidad de una reconstrucción futura" de la histórica. Pero sería un edificio nuevo, ya que el de ahora está hecho de ladrillo y "no se puede trasladar", asegura.

Los trabajos del AVE que se olvidaron de Montcada

Soterrar el ferrocarril en el centro de Montcada i Reixac es una actuación muy esperada. Aquí circulan los trenes de la R2 y los de la R11, que no se detienen. "Será la gran obra de la historia del municipio y se habrá hecho justicia histórica", afirma la alcaldesa, Laura Campos. Defiende soterrar "para parar el goteo macabro de víctimas por los pasos a nivel y coser la trama urbana". Desde que se tiene constancia escrita se cuentan 176 fallecidos, 16 en la última década.

Campos recuerda que en mayo de 2017 obtuvieron el compromiso "firme" de Fomento para el soterramiento con un calendario que se ha demorado. Se espera que a finales de este año –o a principios de 2021– se apruebe el proyecto constructivo. Lo vive "con optimismo contenido", y aspira a que los trabajos se inicien antes de 2022. El proyecto asciende a unos 400 millones de euros, incluye crear una tercera vía para descongestionar los túneles de Barcelona, y su ejecución se prevé que dure cinco años y medio. "Serán unas obras muy traumáticas que la ciudadanía de Montcada sufriremos mucho", admite, pero subraya que, tras ellas, "Montcada no volverá a ser la misma".

En su lugar se creará una zona verde y de paseo, y se convocará un concurso de ideas para definirla. Campos lamenta que con Adif y el Ministerio "está costando interlocutar más ahora que con el anterior Gobierno", y eso que forman parte de él los comunes, el mismo signo político de la alcaldesa. El enojo no es nuevo. "Lo que ha ocurrido es que hemos tenido un engaño tras otro", exclama José María González, de la Plataforma Tracte Just Soterrament Total.

Primero porque con la construcción del túnel del AVE les prometieron que el soterramiento se haría en paralelo y, después, que la misma tuneladora daría media vuelta para soterrar Rodalies, pero nada de ello ocurrió. Ahora son cautos ante las promesas. "Tenemos ejemplos por delante", dice, refiriéndose a Sant Feliu. La entidad pide reducir las molestias de las obras –no se harán con tuneladora y eso significa polvo– y reforzar la protección en los pasos a nivel.

La continuidad del cajón de Sants en L’Hospitalet

Uno de los proyectos que trajo consigo el AVE fue la cobertura de las vías del tren a la entrada de Barcelona por el barrio de Sants, una especie de cajón que alcanza la docena de metros de alto y sobre el cual se hizo una rambla. Levantó polvareda porque hizo perder intimidad en algunos pisos. La estructura termina en la calle Riera Blanca, y ahora Adif ha activado los trámites para extenderla hacia L’Hospitalet. En julio anunció la licitación de la redacción de los proyectos básico y constructivo con un presupuesto de seis millones de euros y un plazo de ejecución de dos años.

Supone actuar en seis kilómetros sobre las vías de la R2 que van a Vilanova –hasta la calle Ciències–, las de la R4 en dirección Vilafranca –hasta el puente de Matacavalls– y crear una estación intermodal en la Torrassa, donde confluyen ambas líneas y el metro, para descongestionar Sants. De Riera Blanca a la Torrassa se daría continuidad al formato de cajón. El importe puede ascender a más de 600 millones. El primer teniente de alcalde y responsable de planificación, Francesc Belver, indica que dará lugar a un parque lineal de 120.000 m2. "Sobre las vías no habrá ningún edificio", garantiza, y añade que habrá más de 100.000 personas residiendo a menos de 500 metros. Belver aspira a que las vías estén soterradas en 2025 para acabar el proyecto de la Gran Via.

La reivindicación de soterrarlas se remonta a los años 90, y hay quien desconfía. "Lo vemos inviable", sentencia la presidenta de la Coordinadora de Entidades y Vecinos del Gornal, Cinta Forcadell, que reprocha: "Nos engañan continuamente". Y ejemplifica: "Ya que hacían el AVE, hubiesen podido soterrar las vías [del tren convencional]. No, nos regalaron otro puente, y a la gente que vive muy cerca de las vías les cambiaron las ventanas para que no tengan tanto ruido". Este verano les han puesto ascensores en el paso de la estación de Bellvitge, pero han sufrido numerosas averías. Forcadell no es optimista con el soterramiento: "Puede que lo hagan, pero no sé qué generación lo verá".

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