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El PSOE exige al PP que su crisis no bloquee la renovación judicial

Los socialistas cuestionan el poder de maniobra de Sáenz de Santamaría, muy falta de apoyos

ANA PARDO DE VERA

Si la convulsa situación que vive el principal partido de la oposición se limitase a una cuestión puramente interna con visos de solución, el PSOE se limitaría a observar y callar.

Sin embargo, la crisis interna que atraviesa descarnadamente el PP está afectando al funcionamiento de otras instituciones, como el del poder judicial o, en menor medida, de la máxima autoridad eclesiástica.

Hoy el secretario de Organización de los socialistas dedicó la mayor parte de su rueda prensa a hablar de la situación que viven los conservadores. El mismo tema, de hecho, centró la reunión de la Ejecutiva Federal que se celebrara esa misma mañana en la sede central de Ferraz.

Especialmente, en nombre del partido que sustenta al Gobierno, José Blanco exigió al PP un acuerdo "urgente" para renovar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y el Tribunal Constitucional (TC).

Es más, el número dos de los socialistas apeló directamente a Mariano Rajoy y le pidió que "demuestre, de verdad, si tiene autonomía para acordar y mandar en el PP, pues Gobierno y PSOE están en la mejor disposición".

Las buenas intenciones manifestadas por los conservadores tras perder las elecciones del 9 de marzo se han ido diluyendo conforme tomaba cuerpo la nueva "conspiración" del PP, en palabras del número dos del PSOE y, en este caso, dirigida desde el seno del partido contra su propio líder.

Las negociaciones para tratar de desbloquear la reforma del CGPJ y del TC -que ahora ha encontrado un nuevo escollo con la muerte del magistrado ultraconservador Roberto García-Calvo- comenzaron con la primera reunión oficial entre el portavoz parlamentario del PSOE, José Antonio Alonso, y su homóloga del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, mano derecha de Rajoy. Este encuentro tuvo lugar el pasado 17 de abril.

Desde entonces, se han sucedido los encuentros -unos que han trascendido y otros, que no- pero no los avances. Los socialistas destacan que habían puesto todas sus esperanzas, aparte de en el buen hacer de Alonso, en la disposición positiva de Sáenz de Santamaría, que el propio ex ministro de Defensa ha elogiado en diversas ocasiones.

Sin embargo, desde el Gobierno y el PSOE, evidencian la preocupación por la "falta de apoyos" de la portavoz conservadora en su propio grupo, que aunque sí muestra su deseo de alcanzar el pacto, es víctima de los intentos de desbancar a su mentor del liderazgo del PP. Incluso, y también en ámbitos conservadores, se señala a Ignacio Astarloa, portavoz de Justicia del PP en el Congreso, como el principal freno al acuerdo con el PSOE.

Blanco expresó este lunes, también, la preocupación de los socialistas por que la crisis que viven los conservadores "se extienda a la Conferencia Episcopal", en donde estos días quedaron patentes las mismas diferencias que en el PP entre un sector duro y otro más conciliador. El secretario de Organización del PSOE pidió también a los prelados que se aclaren, porque es necesario un interlocutor claro con el Gobierno.

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