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Rajoy convierte a Martínez Maíllo en secretario general del PP 'de facto' y relega a Cospedal a un segundo plano

El presidente del Gobierno en funciones comenzará una lenta renovación del partido con la celebración de su Congreso Nacional en otoño y convencido de que seguirá en La Moncloa.

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El presidente del Gobierno y del Partido Popular, Mariano Rajoy (i), junto al vicesecretario de organización del PP, Fernando Martínez Maillo (d), durante un acto público de su partido en Benavente (Zamora). EFE

MADRID.- Fernando Martínez Maíllo, vicesecretario de Organización del PP, es el nuevo "hombre fuerte" de la calle Génova tras el declive de Dolores de Cospedal, la secretaria general desgastada por su doble condición de presidenta del PP de Castilla-La Mancha -y de la Junta entre 2011 y 2015-, su forma de abordar el caso Bárcenas, su enfrentamiento con la vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, y su pulso interno con Javier Arenas, responsable de política territorial y, sobre todo, amigo de Mariano Rajoy.

En la calle Génova, sede nacional del PP, reconocen el ascenso de su número tres (también presidente del PP de Zamora, expresidente de su Diputación y alcalde de Casaseca de las Chanas), que, como Arenas es una persona muy cercana a Rajoy. El presidente estuvo en la boda de Martínez Maíllo ya en 2011.

Sin embargo, en el PP, fuentes muy cercanas a su líder, aseguran que Rajoy ha ido apostando cada vez más por su vicesecretario de Organización y conforme pasaba el tiempo, desde que lo nombró en 2015 para sustituir a Carlos Floriano y se trajo a la dirección nacional del partido a Pablo Casado, Andrea Levy y Javier Maroto. El caso de Martínez Maíllo, sin embargo, según subrayan los conservadores consultados, "es diferente": Rajoy lo conocía, lo "reconocía" -matizan- y está "muy satisfecho" con su elección; así lo ha comentado en privado, algo no muy habitual en el presidente del PP.

El expresidente de la Diputación de Zamora asume cada vez más visibilidad y responsabilidades en el PP: su presencia en televisiones y radios es diaria e, incluso, de varias veces por jornada; sus ruedas de prensa, habituales, y su gestión de las crisis -el caso de Rita Barberá es el más reciente y destacado-, favorable en un "contexto muy negativo", admiten en el PP. "No ha sido tan agresivo como los demás vicesecretarios", reconocen en referencia a Casado o Maroto, que calificaron de "insuficientes" las declaraciones de la senadora pese a la conformidad de Rajoy con ésta.

El vicesecretario de Organización del PP, Fernando Martínez Maillo. / BALLESTEROS (EFE)

Los SMS entre la exalcaldesa de Valencia y senadora intercambiados con Maíllo y captados por un fotógrafo de La Razón han dejado en buen lugar al vicesecretario de Organización del PP, que, con todo, ha reconocido que "no son mensajes ni llamadas agradables". "Defended a la gente del partido que no ha hecho nada. Cumplamos con los estatutos para todos igual. Esto le puede pasar a cualquiera. Lo que quiere hacer Isabel [Bonig, presidenta del PP de Valencia] no sólo perjudica políticamente, si no (sic) también la argumentación de la defensa", le escribió Barberá a Maíllo. Éste anunció "dimisiones" en una entrevista al día siguiente como respuesta a los mensajes y nueve de los diez concejales del PP fueron expulsados del grupo municipal días después. En el PP garantizan que Barberá también se irá "en cuanto sea formalmente imputada".

Con una nuevas elecciones generales ya en camino y la confianza de Rajoy en que los resultados del PP serán "iguales o mejores" que el 20 de diciembre, la renovación del partido empezará "en otoño", sostienen los conservadores, cuando se celebre el Congreso Nacional que lleva más de un año de retraso. "Maíllo podría ser el nuevo secretario general", advierten en el PP, que, además, creen que el número tres tendrá "un protagonismo especial en el diseño de la campaña y en su transcurso", pese a que el director seguirá siendo el responsable de Gabinete de Rajoy, Jorge Moragas. Maíllo, explican las mismas fuentes, tiene el perfil "con el que más cómodo se siente Rajoy ahora: joven pero con trayectoria institucional; bregado en provincias y ayuntamientos; accesible y con cintura política".

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