De reclamar la independencia a aceptar "mejoras" en el autogobierno: el balance de Mas diez años después de su paso al lado
En la conferencia que conmemoraba el aniversario de su salida de la Generalitat, el expresidente ha instado a hacer un frente "de país" para lograr un "autogobierno pleno" en materia fiscal.

Barcelona--Actualizado a
En apenas una década, la situación política en Catalunya ha cambiado por completo. Si hace diez años el expresidente de la Generalitat Artur Mas daba el histórico paso al lado para hacer posible la investidura de Carles Puigdemont y, de este modo, impulsar el proyecto independentista, ahora Catalunya pelea para lograr "mejoras" en su "autogobierno", como es el caso de la financiación singular. Así se ha expresado este miércoles el exlíder de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), en una conferencia celebrada en el Hotel Palace de Barcelona para conmemorar el aniversario de su salida de la Generalitat.
En el marco del Fòrum Europa Tribuna Catalunya, Mas ha hecho balance de la última década y ha planteado respuestas a algunos de los retos a los que se enfrenta Catalunya en la actualidad. Uno de los ámbitos en los que más ha insistido ha sido el de la financiación, instando a Junts y a ERC a seguir negociando para no conformarse únicamente con el pacto que hay ahora mismo sobre la mesa. "Es cierto que hay mejoras, pero siempre que se ha pactado un modelo de financiación ha habido una evolución", ha admitido. El acuerdo era que, si Illa y Sánchez querían ser presidentes de Catalunya y del Estado, respectivamente, hacía falta "un cambio de modelo", no solo una evolución.
Mas ha reconocido que existe un avance en términos de "dinero", pero no en términos de "poder": "no hay un autogobierno real cuando no eres capaz de gestionar tu propia hacienda pública, es decir, cuando no tienes la llave de la caja". Por este motivo, ha hecho un llamamiento a organizar una "gran conferencia de país en la que los poderes y toda la sociedad civil hagan entender que este país quiere un autogobierno pleno y quiere ser responsable de sus ingresos". En definitiva, el expresidente se ha mostrado partidario de agotar "todas las posibilidades" y de elevar el acuerdo actual.
En este sentido, considera que el pacto entre ERC y el PSOE queda "cojo" porque, por un lado, no se incluye "el coste diferencial de la vida en Catalunya" y, por otro, no blinda el principio de ordinalidad. "Si no se blinda la ordinalidad, todo quedará a merced de los caprichos de quienes gobiernen en el futuro", ha sentenciado.
¿Valió la pena dar un paso al lado?
Al hacer balance del paso al lado que escenificó hace ahora diez años, Mas ha distinguido entre dos perspectivas. Desde el punto de vista del "derecho a decidir", ha afirmado que sí, que valió la pena: "la gente luchó y se organizó para decidir el 9 de noviembre de 2014 y en octubre de 2017. El pueblo de Catalunya demostró carácter, ambición e ideas". En cambio, desde la óptica de los resultados, el exlíder convergente admite que "no se alcanzó la independencia" y que las mayorías independentistas en el Parlament ya no existen. De hecho, a su juicio, ya no hay ni siquiera "una mayoría de partidos de estricta obediencia catalana".
Pese a "todos los errores cometidos", Mas asegura que Catalunya mostró su "carácter, su conciencia y su alma", reivindicándose como un "pueblo vivo" y con derecho a existir. Siendo realista con la situación actual, sostiene que ahora toca "adaptarse" y "prepararse", porque "nadie sabe qué puede pasar en los próximos años a ningún nivel". "Esto no es un game over. Hemos ejercido el derecho a decidir, no hemos ganado la partida, pero tenemos que prepararnos para nuevos escenarios", ha añadido.
Mas ha hablado todo el tiempo con rodeos, sin cerrar ninguna puerta de manera definitiva. El expresidente ha reconocido que no hace mucho recibió una propuesta "seria" para encabezar una candidatura electoral —probablemente la de Junts en el Ayuntamiento de Barcelona—, pero que la rechazó. Lo que siempre estará dispuesto a hacer, lejos de la primera línea política, es "enderezar y levantar" Catalunya. "En 2016 podría no haberme marchado, pero lo hice porque entendí que había un bien que estaba por encima de lo que yo representaba políticamente", ha reconocido.
Sobre los retos de futuro de Catalunya
Preguntado por la crisis de la vivienda, Mas ha aplaudido la medida de Sánchez de incentivar fiscalmente a los propietarios y ha subrayado que existe un déficit de oferta, es decir, que hay más personas que demandan vivienda que vivienda disponible.
Sobre Aliança Catalana y el auge de la extrema derecha, ha sido muy claro: "no hay que ignorarlos ni victimizarlos, hay que combatirlos". "Muchas de las cosas que plantean no son soluciones eficaces. Durante años, ha dado pereza abordar determinados temas incómodos, pero hay que afrontarlos sin complejos. Catalunya es un país de inmigración. Pretender que es un lugar puro es falso. La inmigración debe llegar en corrientes y flujos ordenados y controlados. Y una vez que las personas están dentro del país, son ciudadanos con derechos y deberes", ha concluido.
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