Más allá de Rufián: los choques más sonados entre ERC y los Comuns
Las investiduras a la alcaldía de Barcelona de 2019 y 2023 o el 'no' a los presupuestos del Govern de Aragonès de 2024 son los grandes encontronazos que han tenido los dos partidos en los últimos tiempos.
A pesar de la enorme proximidad de sus programas electorales en cuestiones sociales y económicas, no han cerrado ningún acuerdo para gobernar conjuntamente las principales instituciones catalanas.

Barcelona--Actualizado a
El serial acelerado sobre las alianzas de izquierdas para las elecciones generales del 29 de noviembre continúa, en parte alimentado por algunos de sus protagonistas. Al día siguiente de ser duramente criticado por los Comuns a raíz del acuerdo firmado entre ERC y Podemos, el cabeza de lista de los republicanos, Gabriel Rufián, ha insistido en reproducir el concepto de frente amplio en Catalunya y, por tanto, en que "ERC y Comuns tienen que hablar, escucharse y entenderse para desbloquear la situación". La idea, en gran medida compartida por Ada Colau, no cuenta con el apoyo de la dirección de Esquerra, que a través de su portavoz, Isaac Albert, ha dejado claro que "no formaremos parte del Frente Amplio" y que concurrirán a los comicios con sus siglas.
El episodio, en todo caso, ha vuelto a evidenciar una sempiterna tensión entre el espacio de los Comuns y ERC, dos formaciones que elección tras elección presentan programas muy similares en cuestiones sociales y económicas, con diferencias más marcadas en el ámbito nacional. A pesar de esta proximidad a nivel de propuestas y que a menudo voten en el mismo sentido en el Parlament, en el Congreso o en el Ayuntamiento de Barcelona, la realidad es que las dos formaciones no han llegado a gobernar conjuntamente ninguna de las principales instituciones catalanas desde que en 2015 aparecieron los Comuns. Y tampoco han articulado candidaturas conjuntas, como plantearía Rufián.
Y, de hecho, en los últimos años han protagonizado algunos choques institucionales de gran impacto político, tanto en el Ayuntamiento de la capital catalana como en el Parlament. Sin duda, los tres más significativos son las dos últimas investiduras a la alcaldía de Barcelona -las de 2019 y 2023- y la negativa de Comuns a apoyar los presupuestos del Govern de la Generalitat de 2024, lo que llevó al entonces president, Pere Aragonès, a adelantar las elecciones catalanas, con pésimos resultados para ambas formaciones.
Investiduras polémicas en Barcelona
El caso seguramente más sonado se materializó el sábado 15 de junio de 2019, cuando Ada Colau logró su segunda investidura como alcaldesa, en esta ocasión rodeada de polémica. Los comicios, celebrados el 26 de mayo, habían situado a la ERC de Ernest Maragall como primera fuerza con diez concejales, los mismos que logró Barcelona en Comú pero con casi 5.000 votos más para los republicanos. En los días posteriores se habló abiertamente de un pacto entre ERC y BComú, a menudo con el añadido del PSC, para garantizar al gobierno local una sólida mayoría absoluta. Firme defensora de un gobierno "progresista", en principio Colau no tenía opciones políticas de conseguir una mayoría absoluta alternativa de 21 concejales que le diera a ella la alcaldía -y no a Maragall-, ya que requería del apoyo de alguno de los partidos de derechas.
Pero lo que parecía casi imposible sucedió y el exprimer ministro francés Manuel Valls -que se había aliado con Ciudadanos al frente de la lista Barcelona pel Canvi- decidió hacer alcaldesa a Colau, antes que a un "independentista" como Maragall. En aquel momento, el procés todavía marcaba la política catalana y, de hecho, el Tribunal Supremo aún no había acabado el juicio del 1-O, que culminaría con duras condenas a prisión a varios líderes independentistas. Colau, por tanto, fue investida por segunda vez con los votos de BComú, PSC y la Barcelona pel Canvi de Valls, en una plaza Sant Jaume marcada por las protestas de los soberanistas.
El movimiento provocó la indignación de ERC y duros reproches de Maragall hacia Colau. Con todo, la relación entre las dos formaciones se iría rehaciendo durante el mandato y los republicanos acabaron siendo clave para que el gobierno municipal tirara adelante algunas de sus políticas. Dos semanas más tarde de la investidura, el Barómetro Municipal indicaba que los barceloneses preferían una alianza entre ERC y Comuns antes que el Govern entre Colau y Collboni, que sería el que finalmente se formó.
Cuatro años más tarde, el 17 de junio de 2023, la investidura barcelonesa volvió a ser polémica. En esta ocasión, Colau y Maragall fueron de nuevo protagonistas y se intercambiaron críticas, si bien tenían un rol más secundario que en 2019, ya que ninguno de los dos aspiraba a ser escogido como alcalde o alcaldesa. En esta ocasión, las municipales de tres semanas antes las había ganado Xavier Trias al frente de Junts, con 11 concejales, uno más que el PSC de Jaume Collboni y dos por encima de Bcomú. La ERC de Maragall se había hundido de los diez a los cinco concejales.
Posteriormente, Trias y Maragall llegaron a un acuerdo de gobierno, pero nuevamente acabaría saltando la sorpresa. El mismo sábado 17 de junio, BComú decidió que votaría la investidura de Collboni "como mal menor", una carambola que se materializó gracias a que el dirigente del PSC también recibió el apoyo del PP de Daniel Sirera, que rechazaba a Trias -a pesar de las coincidencias programáticas- por "independentista". Una vez más indignado, aquel día Maragall manifestó que estaban presenciando "el espectáculo del poder por encima de cualquier democracia mayoritaria", para añadir que "las decisiones que se han tomado alejan a la ciudadanía de las instituciones".
Ya con Maragall fuera del Ayuntamiento -dejó el pleno en diciembre de 2023-, PSC y ERC cerraron un preacuerdo en junio de 2024 para la entrada de los republicanos en el Gobierno municipal, pero nunca llegaría a materializarse, después de que la militancia del partido independentista desbordara el aforo del escenario -el Orfeó Martinenc- donde debía celebrarse el congreso extraordinario para votar el pacto. La votación no se llegaría a celebrar nunca, si bien ERC sí ha seguido la línea del anterior mandato y ha aprobado políticas importantes del gobierno de Collboni. Tampoco los Comuns han entrado en ningún momento en el ejecutivo municipal, como pretendían en los primeros meses de mandato.
El 'no' a los presupuestos que acabaría con el Govern de Aragonès
Tras negociaciones hasta el último minuto, el 13 de marzo de 2024 los Comuns tumbaron los presupuestos del Govern de la Generalitat, en aquel momento presidido por Pere Aragonès. La formación liderada en el Parlament por Jéssica Albiach había sido clave para que el ejecutivo en solitario de ERC pudiera aprobar las cuentas del año anterior, 2023, junto con el PSC.
Sin presupuestos, Aragonès optó por dar por finiquitada la legislatura catalana y adelantar los comicios para el 12 de mayo de ese año. El argumento oficial de los Comuns era que las cuentas no incluían un veto explícito al macroproyecto de ocio y del juego Hard Rock, pero tras su negativa también había otras razones. El movimiento tensó nuevamente las relaciones entre los dos partidos y ninguno de los dos se benefició de ir a las urnas. ERC cayó de 33 a 20 diputados y se quedaría sin la presidencia de la Generalitat. Los Comuns pasaron de 8 a 6 escaños y, por primera vez desde la restauración democrática, su espacio político -representado previamente por el PSUC e ICV-EUiA- sólo obtuvo representación en la provincia de Barcelona.



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