Rufián se sincera en su libro: "Yo aspiro a someter al PSOE en un Gobierno del PSOE"
El candidato de ERC publica ‘Cómo ganar a los fachas’, una obra en la que combina su propuesta política contra las derechas con confesiones personales: “Yo no creo en Dios, pero hablo con Dios”.
Escrito antes del desacuerdo entre las fuerzas progresistas, el libro recoge la idea de que un pacto amplio de las izquierdas llegará en el futuro: “Si esto no se hace ahora, se hará más adelante, con nuevos liderazgos. Y con nuevas siglas”.

Barcelona--Actualizado a
Gabriel Rufián es un animal político diferente al resto. Sin trayectoria orgánica de partido y con un mensaje directo en el Congreso y en las redes sociales, ha conseguido lo que ningún otro dirigente republicano catalán había imaginado, una notoriedad en España equivalente a la de los grandes líderes de la izquierda. Repetirá como jefe de filas de ERC en la Cortes, pero su mensaje no representa estrictamente a las siglas que defiende ni exclusivamente a los votantes independentistas. Va más allá de la agenda del soberanismo catalán.
El candidato republicano se ha convertido en referente de las izquierdas españolas, hasta el punto de ser motor de un pacto unitario que finalmente ha fracasado, también por sus maniobras, matrimonio con Podemos incluido. Estos días, tras consumarse el desacuerdo progresista, es menos héroe en Madrid de lo que era hace unas semanas. Pero Rufián persiste, ahora con la publicación de su libro, Cómo ganar a los fachas (Now Books, Abacus), una obra escrita sin intermediarios que mezcla lo político con lo personal. Completado antes del gatillazo de una coalición unitaria para el 29N -algunos pasajes quedan superados-, el libro pretende ser un manual sobre cómo debe comportarse la izquierda, también la soberanista, ante la amenaza de ola de conservadora. Una propuesta para tiempos difíciles aliñada con confesiones vivenciales. Esta es una selección de 10 mensajes del Rufián más sincero.
1. La etapa precaria: “Llegué a robar papel higiénico en el trabajo y latas en el supermercado”
En el pasaje más personal del libro -con ediciones en castellano y catalán-, el líder de ERC en Madrid se presenta como un ciudadano más de los que han sufrido en una sociedad desigual y de trabajos precarios. “Yo vengo de la mierda […] A mí nadie me esperaba aquí”, escribe sobre su pasado humilde en el arranque de la novedad editorial que estrena en precampaña.
“Yo he estado sin un duro al día siguiente de cobrar. Y en números rojos a día 10”, añade sobre su trayectoria profesional antes de llegar a la política. “Mi nómina era de 1.100 euros. Era eso o el despido. Nunca sabía qué tocaría. Llegué a robar papel higiénico en el trabajo y latas en el supermercado. Se puede llenar un táper con dos latas de sardinas”, detalla. “Recuerdo envidiar a los jubilados. Hacía cálculos de cúanto me quedaba para ser como ellos. No tenía ni 30 años”, sentencia Rufián.
2. Elogio con disculpas a Joan Tardà: “Fui egoísta y soberbio”
Rufián debutó en el Congreso al lado de Joan Tardà, histórico líder de ERC en Madrid y uno de los referentes del republicanismo parlamentario. “Yo fui un cabrón con Tardà. Fui un adjunto nefasto. Fui egoísta y soberbio. Me aguantó cosas inaguantables. Porque yo no sabía nada y me creía que sí”, afirma el candidato de ERC antes de elogiar a su mentor. “Él, en cambio, lo sabía todo y no lo decía. Si estoy aquí, sin duda es por él. Físicamente también. Es de las tres mejores personas que he conocido en mi vida y un político que si hubiera tenido un solo gramo de ambición en su cuerpo habría sido president. O lo que hubiera querido. Y Catalunya hoy sería mejor. Y ERC también”, subraya de su amigo Tardá, también partidario de unir en una propuesta electoral a las izquierdas españolas y soberanistas.
3. Una sensación personal: “Últimamente me acuerdo mucho de Copito de Nieve”
Sostiene Rufián que el protagonismo no es sencillo de gestionar. “Últimamente me acuerdo mucho de Copito de Nieve, el gorila albino del zoo de Barcelona. De cómo, en algún momento, fue consciente de lo que era para los demás y de cómo se hartó de aquello”. Una referencia al antiguo icono del zoo de Barcelona que ya ha utilizado en público en los últimos días.
El dirigente republicano detalla que vive “del conflicto en política”. “En mi casa no querían que yo hiciera política. Tuvieron que pasar muchos años y la vida me tuvo que aplastar mucho para atreverme a intentarlo. Y cuando lo hice, sólo tenía rabia. Y así sigo. Creo que somos guerreros y comerciales de ideas. Me da igual cómo suene. Guerreros y comerciales. Si no luchas y aburres, no convences; y si no convences, no vences. Lo demás es filosofía. Y tener la razón”, reflexiona.
4. Espacio para las confidencias: “Yo no creo en Dios, pero hablo con Dios”
El libro está repleto de confidencias personales. Una de las más sorprendentes es la que detalla la relación que mantiene con la religión, con frases encadenadas que pueden generar la sensación de leer un párrafo con ideas contradictorias. “Yo no creo en Dios, pero hablo con Dios. Siempre lo he hecho. Niego su existencia, maldigo su irresponsabilidad y reclamo su atención. Supongo que es porque, a pesar de todo, he tenido mucha suerte en mi vida. Mucha. He currado como un cabrón, pero he tenido mucha suerte. He salido de agujeros tan profundos que la tierra te entraba en los ojos”, escribe Rufián. “He perdido y fracasado muchas más veces de las que he ganado en política. Pero de todas he aprendido”, añade.
5. Reivindicación ante la cúpula de ERC: “Quien pone la cara debe tener medios y mando”
La relación de Rufián con la dirección de ERC no ha sido fácil en los últimos tiempos, aunque finalmente se ha zanjado un acuerdo para que repita como candidato. Alejado de Oriol Junqueras -a pesar de repetir que son amigos-, el contacto con la mayoría de los compañeros del grupo parlamentario en el Congreso también era totalmente frío esta legislatura. En el libro, el portavoz republicano se reivindica: “Los aparatos de los partidos deben entender que el carisma y los activos electorales son algo que tenemos que cuidar y potenciar. No se compra en las farmacias. Igualar por abajo con el pretexto de una falsa ecuanimidad solo antepone el peloteo al talento. El aplauso al debate. Ya vale de que solo lleguen los que mejor se portan y no los que mejor lo hacen. Quien pone la cara debe tener medios y mando”.
6. El daño del desacuerdo: "En la izquierda, ahora, el egoísmo será letal"
Una parte del libro, escrita antes del desacuerdo de las izquierdas para conformar un frente popular, queda obsoleto porque se centra en cómo debería conformarse una candidatura progresista unitaria. Según Rufián, el programa de las fuerzas de izquierdas debería centrarse en “vivienda, seguridad, migración, precios, impuestos, corrupción y autodeterminación”. Y deja reflexiones contundentes sobre la complicada unidad progresista que parecen un pronóstico del 29N: “La generosidad casi nunca se premia en política, pero en la izquierda, ahora, el egoísmo será letal”. "Si esto no se hace ahora, se hará más adelante, con nuevos liderazgos. Y con nuevas siglas”, completa el dirigente de ERC, que recuerda -en forma de advertencia- que “la gente pasa por encima de los partidos”.
Rufián insta a las izquierdas soberanistas catalanas, vascas, gallegas, valencianas y andaluzas a "involucrarse en la gobernabilidad del Estado para forzar al Estado". "El soberanismo lleva literalmente un siglo esperando a una izquierda estatal que le comprenda y ayude. Y no existe", admite. "Sí. Yo aspiro a someter al PSOE en un Gobierno del PSOE", una afirmación que interpela a Oriol Junqueras y puede interpretarse como la plena disponibilidad para ser ministro. Paralelismos con aquella rivalidad en Convergencia que protagonizaban Jordi Pujol y Josep Antoni Duran i Lleida, con aspiraciones de ministro nunca concretadas.
7. Los regalos a la derecha: “Es negligente no hacer nada o hacer lo mismo de siempre”
Rufián alerta de la dureza de un ciclo de gobierno del PP con Vox de aliado: “Quien crea que lo que viene es lo de siempre se equivoca. Vienen ilegalizaciones, vienen encarcelaciones, vienen cierres de medios, vienen imputaciones a periodistas y a activistas a modo de ajuste de cuentas. Y, sobre todo, viene un enorme sufrimiento social”. Por eso, el líder de ERC en el Congreso recetaba una coalición amplia, que no fue posible por la falta de acuerdo entre partidos y dirigentes progresistas. “Es negligente no hacer nada o hacer lo mismo de siempre. Si no sumamos o no podemos, nos vamos al carajo”, detalla. “Si no somos capaces de ponernos de acuerdo frente al fascismo, ¿cómo lo vamos a hacer frente a todo lo demás?”, argumenta. En el frente realmente amplio que reclamaba Rufián hay tres conceptos prioritarios: escuela, trabajo y familia.
8. Cómo competir con PP y Vox: “Convendría no insultar a quien queremos convencer”
El dirigente republicano despliega su particular receta para combatir a las derechas. “La radicalidad en política se mide en cuánta realidad eres capaz de cambiar, no en cuánta razón tienes”, afirma Rufián, que enumera algunos consejos comunicativos en política. El primero: “No hablar de algo en política no te hace más astuto, te hace más invisible”. El segundo: “Es infinitamente mejor ser útil que tener una buena hemeroteca. Yo he cambiado de parecer muchas veces en mi vida”. Lo dice un dirigente que verbalizó que estaría 18 meses en el Congreso -por la independencia de Catalunya- y lleva una década en las Cortes. Por eso, propone no hablar “únicamente” de “valores”; es preferible centrarse en “conflictos reconocibles”. Sin rechazar debates incómodos para la izquierda, como el de la migración, en el que Rufián defiende este enfoque: “Un reto que debe basarse en el respeto, en la inclusión y en un sistema de derechos y obligaciones que se sustente en una regla básica: quien la hace, la paga. Te llames Javier o te llames Brahim”.
9. El futuro de Catalunya y los ataques a Junts: “Que dejen de imitar a Orriols para volver a Pujol”
En el capítulo dedicado a Catalunya, el dirigente de ERC se impone una “autocrítica” porque dice que el independentismo “repartió carnets de pureza y de buen catalán durante años”. “Estoy convencido de que fue un error. Un error que nos hizo perder”, expresa. Rufián se define de forma singular: “Yo no soy independentista, estoy independentista”. Y completa su argumentario con la idea que las fuerza soberanistas deben ensanchar su base antes de llegar al escenario deseado de un referéndum: “El independentismo no está en una fase resolutiva, sino acumulativa”.
Crítico con las bases más ruidosas del movimiento, que han tildado a los líderes del procés como “traidores”, Rufián lamenta el “complejo” de ERC a la hora de combatir las “mentiras” de Junts, a quién define como un “partido profundamente tóxico”. A la formación de Carles Puigdemont le pide que vuelva al "catalanismo moderado": "Que dejen de imitar a [Sílvia] Orriols para volver a [Jordi] Pujol". "El pujolismo se basó en la integración y en la aceptación de una Catalunya diversa, con un deje clasista, pero integrador", concluye.
10. Su especialidad: “El poder más poderoso es el digital”
Rufián insiste en que la derecha es quién mejor “entiende el poder” y, por eso, ha ganado la partida a las izquierdas en las redes sociales: “Porque hoy ni el poder judicial, ni el poder policial, ni el poder político, ni el poder mediático… el poder más poderoso es el poder digital. Tan poderoso que hace que más gente que nunca vote en contra de sus intereses pensando que vota a favor de sus principios”. “¿La parte buena? Que la izquierda tiene un enorme campo por recorrer para llegar directamente a la gente”. Un mensaje en positivo para combatir el auge del lenguaje discriminatorio, resumido en una frase: “No está de moda ser un facha, está de moda ser mala gente”.



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