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Sánchez baraja un cambio en la columna vertebral del Gobierno en su tercer año

Días antes del tercer aniversario de la formación del primer gabinete de Sánchez, se atisba una amplia renovación del Ejecutivo de coalición. El líder del PSOE quiere reforzar al partido de cara al ciclo electoral de 2023. La renovación se hará este verano.  Moncloa no desmiente una crisis de Gobierno, pero dice que "el tiempo y la forma" corresponde al presidente.

Foto de familia en la escalinata del Palacio de la Moncloa de los miembros del Gobierno de Pedro Sánchez, tras los últimos cambios realizados por la salida de Pablo Iglesias. E.P./Eduardo Parra
Foto de familia en la escalinata del Palacio de la Moncloa de los miembros del Gobierno de Pedro Sánchez, tras los últimos cambios realizados por la salida de Pablo Iglesias. Eduardo Parra / EUROPA PRESS

Casis tres años después de que un 5 de junio de 2018 en el que Pedro Sánchez anunció solemnemente la composición de su Gobierno en una declaración sin preguntas en la sala de prensa del Palacio de La Moncloa, se puede decir que el presidente del Ejecutivo parece estar decidido a cambiar la columna vertebral de su Gobierno a corto plazo, según apuntan fuente consultadas del propio Ejecutivo y del PSOE.

Sin embargo, ante los constantes rumores procedentes del propio Gobierno y de dirigentes del partido, La Moncloa emitió una nota en la que no desmentía esta posibilidad, y simplemente se limitaba a decir que la prerrogativa y la iniciativa de formar o modificar el Gobierno, correspondía al propio presidente, "en tiempo y forma que determine".

Hasta el día de hoy. Sánchez seguía confiando en sus tres vicepresidentas, aunque dos de ellas entraron primero como ministras (Nadia Calviño en Economía y Teresa Ribera en Transición ecológica) y luego fueron ‘ascendidas’ cuando se formó el Gobierno de coalición. Y en los llamados ministerios de Estado, donde también se mantienen los mismos nombres: Fernando Grande-Marlaska en Interior; Margarita Robles en Defensa, María Jesús Montero en Hacienda, José Luis Escriva, en Inclusión y Seguridad Social o José Luis Ábalos en Transportes. Sólo cambió el ministerio de Justicia cuando Sánchez decidió designar a Dolores Delgado como fiscal general del Estado, y ser sustituida por Juan Carlos Campos; el de Política Territorial al enviar a Meritxell Batet a presidir el Congreso; y el de Exteriores cuando Josep Borrell fue elegido Alto Representante de Política Exterior de la UE.

También siguen otras dos ministras en dos importantes áreas, aunque hayan estado en todas las quinielas para salir del Ejecutivo cada vez que se rumoreaba una crisis, como son Isabel Celaá (Educación) y Reyes Maroto (Industria). Asimismo continúa el incombustible y efectivo ministro de Agricultura, Luis Planas; y hasta se ha mantenido el fichaje estrella de aquel entonces, Pedro Duque, en la cartera de Ciencia.

La conclusión es que Sánchez había seguido confiando básicamente en el equipo que diseñó hace tres años, aunque sólo tuvo unos días para perfilarlo, y todas las mini-crisis del Gobierno surgidas en esta etapa han sido por escándalos puntuales: el de Maxim Huerta en Cultura cuando estalló el caso por el presunto fraude a Hacienda; o la ministra de Sanidad, Carmen Montón, cuando se cuestionó por supuestas irregularidades en un máster. En ambos casos, a Sánchez no le tembló el pulso para hacerlos dimitir y zanjar la polémica.

El pacto para conformar el primer Gobierno de coalición en España con Unidas Podemos le hizo prescindir, a su pesar, de dos carteras que para los socialistas eran muy apreciadas: Igualdad y Trabajo; dándole un disgusto y quitándole las competencias en políticas feministas a Carmen Calvo; y prescindiendo en el Ejecutivo de una de sus más fieles colaboradoras, como Magdalena Valerio. En Cultura, Sánchez nombró a José Guirao para sustituir a Maxim Huertas y, posteriormente, buscó a otro fiel a su causa, José Manuel Rodríguez Uribes.

Carolina Darias, primero en Política Territorial y luego en Sanidad tras la salida de Salvador Illa como candidato del PSC; y la incorporación de Miquel Iceta, han sido sus últimos cambios.

Pero tres años después, todo apunta a que Sánchez cambiará de equipo para esta segunda parte de la legislatura, donde hay opiniones muy variadas, en donde prima más la intuición que la información. "Aquí quien decide es el presidente cuándo, cómo y quiénes. Y eso sólo lo sabe él", asegura un dirigente cercano al Gobierno.

Todo apunta a que Sánchez cambiará a su equipo de Gobierno en la segunda parte de la legislatura

En principio, los ministros que se podían considerar más "tocados" son Marlaska y Escrivá, por el desgaste de la oposición y por el rechazo que tiene entre los agentes sociales. Pero por estos parámetros no suele medir Sánchez sus decisiones. Y siguen en las quinielas de salida Maroto, Celaá y Duque.

Pero la clave fundamental está en si Sánchez va a cambiar el núcleo duro del Gobierno que gira en torno a Carmen Calvo, al gran peso específico que tiene Nadia Calviño, y a Ábalos como referente en el Ejecutivo y en el partido. La respuesta a esta pregunta nadie de los interlocutores consultados por Público la tiene.

Lo que se anuncia es una amplia remodelación en la dirección del PSOE para dar más protagonismo al partido, que ha estado en un segundo plano desde que la llegada de Sánchez a La Moncloa y, sobre todo, de cara a preparar la maquinaria electoral frente a la avalancha de elecciones que se avecina para 2023. Esa remodelación llevará caras nuevas, pero también necesita nombres de peso. Por ello, todo indica que Sánchez moverá fichas.

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