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SINIESTRALIDAD LABORAL Crecen las denuncias contra la precariedad en Euskadi tras la tragedia de Zaldibar

Respondiendo al llamamiento de distintos sindicatos, cientos de personas se han concentrado este jueves en Bilbao para recordar a los 11 obreros muertos en lo que va de año y a los dos trabajadores que siguen desaparecidos tras el derrumbe en un vertedero vizcaíno.

Concentración contra la precariedad en Bilbao
Concentración realizada este jueves en Bilbao para denunciar la precariedad laboral. D.A.

Dos escenarios para una misma tragedia. Mientras las máquinas seguían removiendo tierra en Zaldibar para tratar de encontrar a los dos obreros sepultados por el derrumbe del pasado jueves en un vertedero, en el corazón de Bilbao una concentración organizada por los principales sindicatos recordaba a ambos trabajadores y pedía, ante todo, el fin de la precariedad laboral.

"11+2" se leía en los carteles que portaban varias de las personas concentradas fuera del Teatro Arriaga. La cifra hacía referencia a las 11 muertes en accidentes laborales registradas en el País Vasco y Navarra desde que empezó el año, así como a los dos trabajadores desaparecidos desde hace una semana bajo el alud que se produjo en el vertedero de la empresa Verter Recycling –ahora investigada por los tribunales– en Zaldibar, un caso que ha derivado en fuertes reclamos a favor de que se conozca la verdad sobre lo allí ocurrido.

"La temporalidad mata. La subcontratación mata. La falta de medidas de prevención mata. La avaricia mata, la insaciable patronal que utiliza la precariedad contra trabajadores y trabajadoras es la responsable de esto y el Gobierno Vasco, que está absolutamente alineado con esta patronal, es su cómplice", afirmaban los sindicatos convocantes –ELA, LAB, ESK, Steilas, EHNE e Hiru, a los que se sumó también CNT–.

Amaia Muñoa, representante de ELA, apuntó en ese mismo sentido durante la concentración de Bilbao. "Una vez más la mayoría sindical ha salido a la calle para decir basta ya. No es aceptable que en la Euskal Herria del siglo XXI tengamos que estar en la calle para denunciar que en solo seis semanas once personas trabajadoras han perdido la vida y otras dos están desaparecidas", afirmó. En esa línea, advirtió que se trata de "trece víctimas de la precariedad", por lo que reivindicó "el derecho a volver vivas y vivos a casa".

La sindicalista de ELA denunció además que "la patronal relativiza las medidas de seguridad mínimas para garantizar la vida de las personas trabajadoras", mientras que la administración, "ante esa falta de medidas de seguridad e incumplimientos, no tiene los controles que debería tener". "¿Dónde están los inspectores de trabajo?", se preguntó.

Xabier Ugartemendia, portavoz del sindicato LAB, remarcó que el lehendakari Iñigo Urkullu –quien tardó seis días en acudir al lugar del derrumbe– "tiene como prioridad abrir la autopista y las elecciones". 

"Blanqueamiento"

Por su parte, la secretaria general de CCOO Euskadi –sindicato que no tomó parte en la movilización de Bilbao–, Loli García, afirmó en una entrevista en Radio Vitoria que "los niveles de precariedad y las cadenas de subcontratación tienen incidencia directa en la siniestralidad laboral y es inaceptable". "No es de recibo que sigan dos personas sepultadas bajo los escombros casi una semana después, todo nuestro afecto y solidaridad con las familias", señaló García en alusión a la tragedia de Zaldibar.

Mientras tanto, UGT –que tampoco figuraba entre los convocantes del acto de este jueves– advirtió en un comunicado sobre el "intento de blanqueamiento" sobre lo ocurrido en el derrumbamiento del vertedero de Zaldibar. El sindicato exigió que "se pongan todos los medios necesarios para rescatar a los dos trabajadores que continúan sepultados". "Si ha fallado la gestión y la coordinación para haber evitado el accidente, por lo menos que se ponga todo lo necesario para no añadir más dolor a sus familias", añadió UGT.

A su criterio, "el desprendimiento del vertedero de Zaldibar es algo más que un accidente laboral, es la constatación de la inseguridad de unas condiciones de trabajo y, sobre todo, la evidencia de la falta de capacidad y de la falta de cultura preventiva existente, no ya en la empresa que gestionaba el vertedero, sino en las propias administraciones".