Juan Lobato y Pilar Sánchez Acera niegan que La Moncloa esté detrás de la filtración de la confesión del novio de Ayuso
El exlíder de los socialistas madrileños y la actual número dos de la Ejecutiva del PSOE de Madrid afirman en el juicio al fiscal general que el correo con la confesión de González Amador ya lo manejaban los medios cuando Lobato lo exhibió frente a Ayuso.

Madrid--Actualizado a
La testifical de Juan Lobato, senador socialista y ex secretario general del PSOE de Madrid, y la de Pilar Sánchez Acera, número dos del equipo de Óscar López en la Ejecutiva madrileña, ha servido para alejar el fantasma de que el Gobierno de Pedro Sánchez estuvo detrás de la filtración que ha llevado al fiscal general, Álvaro García Ortiz, al banquillo en el Supremo.
Juan Lobato dimitió como líder del PSOE de Madrid en noviembre de 2024 cuando se supo que había acudido a un notario para protocolizar unos mensajes de 'whatsApp' intercambiados ocho meses antes con Pilar Sánchez Acera, por entonces, mano derecha de Óscar López cuando este era jefe de gabinete del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Ahora Sánchez Acera es jefa de gabinete de Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública.
Fueron cuatro 'whatsApp' los que intercambiaron Lobato y Sánchez Acera antes de que el primero exhibiera en la Asamblea de Madrid, el 14 de marzo de 2024, el correo sobre la confesión del novio de Ayuso reconociendo dos delitos fiscales y pidiendo un pacto de conformidad.
Lobato ha negado que el entonces secretario de Estado de Comunicación, Francesc Vallés, le diera instrucciones sobre el caso. También Sánchez Acera ha incidido en la misma línea y ha defendido la actuación en la Asamblea de Lobato al esgrimir el documento para evidencia las mentiras de Ayuso, ha dicho.
Las preguntas del abogado del empresario Alberto González Amador, pareja de Ayuso, han estado dirigidas a demostrar la vinculación del Gobierno de Sánchez con el uso del correo filtrado para atacar a la presidenta madrileña, en un pretendido complot orquestado con la Fiscalía.
Pero Lobato y Sánchez Acera lo han descartado. La segunda ha indicado que recibió el pantallazo de un correo, que pasó a su vez a Lobato, de un periodista, pero no recuerda quién fue y ha explicado que cambió de terminal móvil cuando fue nombrada asesora del Ministerio de Transformación Digital y Función Pública.
Sánchez Acera ha explicado que el pantallazo que recibió ella pertenece a un documento diferente al mail filtrado, con una tipografía diferente.
Lobato también ha introducido esa idea ante el tribunal: "Yo quería acreditar que había dos documentos distintos: uno el que yo recibo y otro el que se publica en los medios".
Lobato, que ha incidido también en este hecho sobre que el pantallazo no representaba el documento que publicaron los medios, ha explicado que necesitaba saber de dónde salía el correo, "porque si no parece que me la ha dado Fiscalía", dijo apostilló el aún senador socialista.
A preguntas de la abogada del Estado Consuelo Castro, que ejerce la defensa de García Ortiz, Lobato ha negado que esa imagen le llegara de "alguien de la Fiscalía". "En absoluto", ha afirmado.
El presidente de la Sala, Martínez Arrieta, ha tenido que advertir al letrado de la acusación particular, es decir, el que representa a Alberto González Amador, que la derivada sobre la implicación de Moncloa quedó fuera de la causa cuando la Sala de Apelaciones del Supremo corrigió al juez instructor, Ángel Hurtado, que, sin indicio alguno, de que el fiscal general presuntamente filtró el correo siguiendo las "indicaciones recibidas de Presidencia del Gobierno".
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