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El viaje del 15-M a la periferia

Montecarmelo, un barrio en los bordes de Madrid, decide en una asamblea modesta, pero llena de ilusión, proponer a Sol el levantamiento del campamento y seguir al mismo tiempo con las reivindicaciones del movimiento ciudadano de los indignados

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Asamblea popular del 15-M del barrio de La Elipa, Madrid.

MADRID.- "Sinceramente, no esperaba a tanta gente". Alberto, moderador de la asamblea del barrio madrileño de Montecarmelo, miraba a derecha e izquierda con satisfacción: a su alrededor se congregaban unas 70 personas para decidir la postura de este PAU residencial (Programa de Actuación Urbanística) respecto a seguir o no con la acampada del movimiento del 15-M en la Puerta del Sol de Madrid.

Montecarmelo es sólo uno de los 41 barrios de la capital en los que este sábado se celebraron asambleas vecinales. En el resto de la Comunidad de Madrid también las hubo: hasta en 77 municipios. Esta descentralización del movimiento ciudadano llegó un día después del violento desalojo de la Plaza de Catalunya por parte de los Mossos d'Esquadra. Quizá por eso había más gente de la esperada.

Setenta personas pueden parecer pocas. Lo son si se comparan con las cerca de 1.000 que acudieron a la asamblea de Retiro. O de la Latina, donde también hubo otras 1.000. Pero si se tiene en cuenta que Montecarmelo es un barrio residencial de clase media-alta, ubicado al norte de Madrid, en el borde de la capital, en una de las salidas hacia la Sierra, la asistencia entonces no parece tan escasa. 

Los asistentes podrían ser pocos pero eran representativos: había jóvenes pero también tres o cuatro parejas con su carrito de bebé y gente de 40, de 50 y de 60 años. Estaba también gente de la asociación de vecinos de Montecarmelo. Llamaba la atención la masiva presencia femenina de todas las edades: ellas llevaban la voz cantante. Y niños. Alguno incluso atendió durante muchos minutos a lo que allí se decía. Otros, los más, jugaban a pocos metros mientra sus padres hablaban sobre el sueño de un mundo mejor para ellos.

La asamblea de Montecarmelo empezó a mediodía en la plaza donde se ubica la parada del Metro, justo en el centro geográfico de este barrio alargado con forma de riñón. Los soportales de un edificio aledaño proporcionaban una sombra reparadora.  Y bajo esa sombra Montecarmelo decidió que lo mejor es levantar el campamento este domingo, aunque también apoyaría seguir una semana más si la Asamblea de Sol así lo decide. También se hicieron propuestas para que cuatro portavoces las trasladen a la Puerta del Sol el domingo. Entre ellas, crear una mesa de información permanente en Sol y movilizarse los días 15 de cada mes.  

La asamblea fue larga, como todas las del movimiento. Tres horas en las que todo aquel que quiso habló y fue escuchado. De política se habló poco. El encuentro tuvo un marcado carácter logístico: qué hacer — y cómo— para tener visibilidad y darle continuidad al movimiento. El porqúe estaba claro desde el principio: "Los políticos de arriba no nos representan", dijo uno entre el asentimiento general. 

Primera toma de contacto

Esta era una primera toma de contacto. Muchos de los asistentes no se conocían. Otros sí, pero de vista. Así que decidieron reunirse en el mismo lugar todos los sábados de junio para ir concretando objetivos. Lo importante era conocerse y encontrar formas de estar en contacto, sobre todo a través de internet: circularon hojas para que el que quisiera dejara su correo electrónico.

El moderador denunció que los barrenderos recibieron órdenes del ayuntamiento de retirar los carteles anunciando las asambleas

Otro punto secundado por todos los asistentes fue el devenir del propio barrio. Se habló de sus carencias y de que habrá que hacer propuestas para mejorarlo. Gracias a esta asamblea muchos de los asistentes se enteraron de que el terreno donde recientemente ha abierto un establecimiento de una cadena de hamburgueserías era una zona verde en la que tendría que haber árboles o como mucho instalaciones deportivas. 

Como también se enteraron, porque lo contó uno de los asistentes, que los barrenderos del barrio se dedicaron el jueves y el viernes a arrancar los carteles anunciando la convocatoria de la asamblea. A este respecto, Alberto, el moderador contó que su colega del vecino barrio de Las Tablas dice saber a través de uno de estos barrenderos que en el ayuntamiento de Madrid se ha repartido "una circular ordenando la retirada de los carteles que anuncien el movimiento del 15-M". Una denuncia que indignó a más de uno.

La mañana avanzaba. A partir de las 14:00 horas la asistencia comenzó a bajar. Entre niños jugando y parejas paseando con su carrito, la asamblea terminó cuando faltaban diez minutos para las tres de la tarde. Un cerrado aplauso cerró el encuentro. Después se quedaron ocho personas hablando en círculo. Los minutos pasaron. A las 15:15 horas, los tres portavoces que el domingo acudirán a Sol en representación de Montecarmelo se despidieron. Se volverán a ver en la misma plaza para coger el metro que les lleve a Sol transmitir sobre todo un mensaje: la lucha continúa.

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