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Héroes: así ha sido el directo de Marina Lobo

Madrid--Actualizado a
La política española parece un remake barato: actores secundarios que se resisten a desaparecer, instituciones convertidas en escenario de performance ultra y gobernantes que hablan más para los fondos de inversión que para sus votantes. Rivera se mueve como fantasma de sí mismo, los ultras cantan cumpleaños feliz como si fueran extras de Berlanga y Ayuso abre las puertas de Madrid a BlackRock mientras demoniza a quienes solo buscan un techo. Israel demuestra que el derecho internacional le importa lo mismo que un papel mojado: detiene en alta mar a la Flotilla humanitaria rumbo a Gaza.
Resumen
Rivera reaparece hablando de creatividad y las redes no saben si reír o gritar; Hazte Oír monta un esperpento berlanguiano con tartas invisibles para el juez Peinado; y Ayuso inventa amenazas del lehendakari mientras su pareja se sienta en el banquillo con la fruta atragantada. Entre medias, Rufián resume en un plató que PP y Vox no tienen un problema con los inmigrantes, sino con los pobres, y Marc Giró junto a Silvia Intxaurrondo desmontan el tema Falcon con más inteligencia e ironía que media bancada parlamentaria junta.
Flotilla a fondo
La detención de la Global Sumud Flotilla por parte de Israel es la imagen más clara de lo que significa terrorismo de Estado en aguas internacionales: barcos cargados de ayuda humanitaria, activistas pacíficos y un ejército que responde con abordajes, drones y detenciones exprés. Marina lo analiza de mano de Cristina Leal, portavoz de la Flotilla, recordando que no se trata de un hecho aislado, sino de la continuidad de un bloqueo ilegal contra Gaza que se sostiene a base de complicidad europea. La pregunta queda en el aire: ¿de qué lado se pone España cuando toca defender el derecho internacional?
Ayuso y BlackRock
En Madrid, Ayuso se planta en el Real Estate Forum organizado por BlackRock para prometer que jamás intervendrá la vivienda. Madrid funciona como Colonia BlackRock, la Comunidad convertida en escaparate del fondo buitre mientras los alquileres marcan récord, los desahucios se disparan y el parque público sigue raquítico. La presidenta vende la ciudad como paraíso inversor, mientras es un infierno para alquilar. Ella vive en un pisazo de 1,8 millones en Chamberí, blindado y reformado. Para el resto, libertad: libertad para hipotecarse tres vidas o para encadenar desahucios.
Cierre
Villanos reciclados que vuelven, ultras con performances cutres y fondos buitre marcando la agenda de Madrid. La ayuda humanitaria a Gaza abordada y criminalizada. Si esto es democracia, que alguien devuelva el manual, porque a este modelo defectuoso solo se le combate con humor, veneno y la convicción de que hay que contarlo.
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