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Villarejo desvela que la Policía camufla una división de inteligencia de sesenta agentes

El comisario que creó la Unidad de Inteligencia destapa la caja de los truenos después de que se hiciera público su patrimonio millonario, la estructura empresarial que maneja a través de su mujer y su abogado y la utilización de Transparencia y Justicia para personarse en los casos que él mismo investiga.

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El nombre de Villarejo y el de su abogado aparecieron vinculados a Francisco Nicolás.

MADRID.- El comisario cordobés José Manuel Villarejo Pérez ha destapado una caja de los truenos que llevaba cerrada desde finales de los 80, después de que se hiciera público su patrimonio de más de 16 millones de euros, así como la estructura empresarial que maneja a través de su mujer y su abogado, Rafael Redondo, y la utilización de la asociación Transparencia y Justicia para personarse en los casos que él mismo investiga.


A través del medio que controlan su mujer y su abogado, Información Sensible, sabemos que existen 60 agentes de la Policía Nacional en su misma situación. Según cuentan a Público fuentes sindicales de la policía, estos agentes no llegaban a 14 hace tres años. “La cifra ha aumentado mucho, pero no habría que relacionarlo con ningún partido político sino con las necesidades de inteligencia contra amenazas de yihadistas y otro tipo de delincuencia internacional”.

La Unidad de Inteligencia no aparecía en el organigrama de la Policía ni tampoco se reconocía su existencia. Cuando Público preguntó por el comisario Villarejo a la Dirección General la respuesta fue “aquí no hay nadie con ese nombre”. Sin embargo, el agente lleva más de 20 años vinculado al Director Adjunto Operativo (DAO), sea del color político que sea.

También están adscritos al DAO, actualmente Eugenio Pino, el resto de los agentes en la misma situación desde que se creara esa unidad no registrada por uno de los primeros Gobiernos de Felipe González. Decidieron que los militares del CESID quizá no fuesen muy leales y que podría organizarse un servicio de inteligencia paralelo. A estos agentes se les permitió con una “bula ministerial” trabajar fuera y dentro de la Policía, cobrando tanto de la actividad pública como privada en muchas ocasiones. La fórmula cuando se pregunta por gente como Villarejo es “aquí no hay nadie con ese nombre”, porque “oficialmente” siempre ha estado en segunda actividad o en excedencia.

Empresas al servicio del Estado

Villarejo asegura que estuvo 10 años en excedencia y que puso sus empresas al servicio de la Policía. “Pero es lo habitual, tanto Policía, como Guardia Civil y CNI tienen empresas pantalla y después pueden vestir como quieran esas relaciones, pero están creadas para obtener información”, asegura un veterano comisario. Y añade: “El patrimonio de estos agentes es muy superior al de sus compañeros, desde siempre”.

Mezclar investigaciones realizadas por la vía privada para clientes sobre los que luego quizás haya que aportar pruebas para su procesamiento está en la línea de lo alegal, pero también trae algunos éxitos. “Estos éxitos pueden chocar con los intereses de otro servicios de inteligencia, pueden pisarse fuentes, fastidiarse operaciones… Por eso la relación entre Villarejo y el CNI es mala desde los inicios”.

Denunció al CNI

Un editorial de Información Sensible en defensa del comisario cordobés apela varias veces a estas relaciones con el CNI. Según apuntan a Público algunas fuentes cercanas a Villarejo, “hace unos meses escribió una minuta interna que entregó al DAO en la que explicaba que los secuestradores habían pedido una cantidad de dinero por el periodista Javier Espinosa, aunque el CNI había manifestado que era otra superior, y que finalmente llegó a los secuestradores sólo la cantidad que habían pedido”. Los amigos de Villlarejo están muy seguros de que todo lo que dice o hace el comisario se puede demostrar, porque “siempre deja las cosas por escrito e informa a sus superiores”.

De hecho, eso es lo que estas fuentes aseguran que le molesta al comisario Marcelino Martín Blas, de Asuntos Internos, actual objetivo de Villarejo junto con el Director General de la Policía, Ignacio Cosidó, y el CNI. De Marcelino dicen que trabaja para el PP y que “quiso romper con sus manos la minuta que había elaborado el comisario de Marbella Agapito Hermes sobre el ático de Ignacio González”. También que mandó seguir a la familia de Luis Bárcenas haciendo trabajos para el PP e intentando tapar la Gürtel. Y más cosas imposibles a priori de confirmar, porque desde la Dirección General de la Policía ni desde el Ministerio del Interior nadie se pronuncia.

Villarejo también acusa a Martín Blas de estar al servicio del CNI, porque como comisario de Asuntos Internos es el enlace con los servicios secretos. Al igual que anteriormente lo fue Serafín Castro o que lo será el siguiente que ocupe su puesto, porque tanto a Marcelino como a Villarejo les queda poco para jubilarse.

Los Pujol y Pequeño Nicolás

Y entonces llegó el caso Pequeño Nicolás, donde se juntaban también algunos elementos que tenían sus cuentas pendientes desde hace años. Los informes de la UDEF, el caso Pujol, Javier de la Rosa… Y ya saltó la bomba.

Villarejo fue el policía que convenció a Victoria Álvarez para que declarara sobre el patrimonio oculto de los Pujol. También convenció a un viejo conocido, Javier de la Rosa, de que pasara por la UDEF a contar lo que sabía el financiero sobre el expresident. A Victoria Álvarez la asistió el letrado, socio y amigo de Villarejo, Rafael Redondo, quien también es letrado de Javier de la Rosa.  Por conseguir ambas declaraciones, el comisario fue galardonado el año pasado con una medalla roja de la Policía.

A Villarejo alguien le fastidió la jugada en el caso Pujol. De la Rosa había solicitado que no se hiciera pública su declaración ante la UDEF, pero esta se filtró y cuando vino a declarar a Madrid a la Audiencia Nacional se negó a ratificarse. Es curioso en cualquier caso que desde el medio de comunicación del que se defiende y del que es propietario Rafael Redondo tache al financiero catalán de “delincuente”.

Esto no sentó nada bien al comisario que ha investigado el ático de Ignacio González, experto en desarticular bandas de tráfico de armas y de drogas. Tampoco que mezclaran a su hijo y a su amigo el comisario Salamanca en la operación de Gao Ping, aunque en ambos casos la justicia les ha dejado fuera del procedimiento.
El culmen ha sido el Pequeño Nicolás. Villarejo reitera que fue el instructor de la causa quien incitó al veinteañero a mencionar su nombre. Con él también tiene una cuenta pendiente, pues fue uno de los investigadores del caso Gao Ping.

Sin embargo el nombre de Villarejo y su abogado aparecen vinculados a Nicolás desde que este escribiera en sus apuntes su nombre, sus empresas, su relación con la UDEF, con los Pujol, su conversación grabada con Javier de la Rosa donde hablan del comisario. Javier de la Rosa, el financiero cliente de Rafael Redondo al que convenció Villarejo para que declarara en el caso Pujol y con quien el Pequeño Nicolás subió de la mano a Catalunya, según el propio De la Rosa reconoció a Público

Tanto a peticion suya como de la defensa de Pequeño Nicolás, Villarejo tendrá que declarar el próximo 17 de abril ante el juez Arturo Zamarriego, al igual que este medio.

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