¿La empatía se puede entrenar?
La empatía nos invita a ponernos en la piel de la otra persona antes de juzgarla; algo que no está precisamente en boga actualmente.

En un periodo incierto como el presente, la empatía se revela más necesaria que nunca. La ola reaccionaria que se observa en distintas partes del mundo se fundamenta en la creación de bandos que se enfrentan entre sí. Es la mal llamada polarización, que no es otra cosa que la adopción de posturas radicales por parte de sectores ideológicos específicos, con el objetivo de socavar acuerdos sociales consolidados.
En su obra La mente de los justos: por qué la política y la religión dividen a la gente sensata, el psicólogo Jonathan Haidt aseguraba que la división se vincula a mecanismos intuitivos de moralidad que favorecen la identificación con el grupo propio y la desconfianza del otro. Esto es clave, pues, en esencia, no deja de ser una falta de empatía que impide a las personas ponerse en el lugar de otra. Algo que en última instancia puede dar pie a situaciones tan grotescas como el genocidio de Gaza o la iniciación unilateral de un conflicto armado como el bombardeo de Irán. Dos ejemplos claros en los que la toma de decisiones, o aquellos que las justifican, no se ponen en la piel de las víctimas inocentes que van a sufrir las consecuencias.
Por qué hay personas sin empatía
La empatía es la capacidad de percibir, comprender y, en algunos casos, compartir los estados emocionales de otra persona. Sin embargo, parece probado que hay personas que no poseen esta cualidad. Los motivos son muchos y variados, y pueden abarcar desde factores biológicos, como ciertos trastornos del neurodesarrollo (como el trastorno del espectro autista) o de la personalidad (por ejemplo, psicopatía o narcisismo), hasta cuestiones puramente culturales o psicológicas.
Es en estos casos, cuando no existe una barrera biológica severa que impide empatizar al individuo, cuando se puede adquirir o incrementar la capacidad de empatizar. Sobre todo porque la empatía no se debe entender en términos absolutos. Es decir, no es algo que se tiene o no se tiene. Más bien al contrario, se trata de una habilidad con cierto grado de plasticidad, lo que implica que se puede trabajar y mejorar por medio de la práctica. Así lo refrenda, por ejemplo, un metaanálisis de 18 ensayos controlados en el que se concluye que la empatía puede aumentar por medio de intervenciones específicas.
Cómo entrenar la empatía
A este respecto, Ixi Ávila, coach de inteligencia emocional, ofreció a Europa Press cinco claves para poder desarrollar la empatía. Se trata de claves muy básicas, pero que por ello se pueden ejercitar en el día a día. Además de ser, en líneas generales, muy recomendables para el común de la población.
1. Escucha activamente buscando entender, sin interrupciones. Ponte en la perspectiva de la persona que se está expresando. Empatizar no es aconsejar, educar, interrogar, comparar, solucionar o tener las palabras perfectas. Empatizar es escuchar.
2. Elimina cualquier tipo de juicio. Recuerda que empatizar no es evaluar lo que la persona te está contando, sino escuchar sin poner un valor a lo que esa persona está viviendo.
3. Reconoce las emociones y sensaciones de esa persona en tu propia experiencia. Es más fácil empatizar con algo con lo que te identificas. Sin embargo, también puedes ser capaz de empatizar con situaciones ajenas a ti y a lo que has vivido hasta la fecha. Quizás tú no actuarías de la misma manera en la misma circunstancia o no te sentirías triste por las misma razones, pero sí que puedes conectar con tu propia tristeza para entender su sentir.
4. Da espacio y permiso para que la persona se exprese y pueda sentir todas las emociones, incluso las más incómodas. Practica simplemente acompañar y da lugar para sentir.
5. Pregunta en vez de predecir: ¿Cómo te puedo apoyar en este momento? ¿Qué necesitas?
En palabras del psicólogo Carl Rogers: “La curiosidad, la atención y la aceptación incondicional de otra persona son las claves para el desarrollo de la empatía”. O dicho de otra manera, básicamente se trata de relacionarse con otras personas y mostrar un interés genuino tanto en su situación como en su punto de vista.
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