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La guía definitiva para aprender a descansar en vacaciones

Romper con la rutina laboral de forma drástica y disfrutar de las vacaciones requiere buenas dosis de actitud para que cumpla su función principal: lograr el descanso de cuerpo y mente. A continuación, os proponemos la guía definitiva para aprender a descansar en vacaciones en diez pasos. Porque nos merecemos estas vacaciones más que nunca.

Has tenido una semana de locos, todo el rato de aquí para allá, pegado al teléfono, cerrando los últimos flecos del trabajo para que todo quede listo antes de irte. Apagas y bajas la tapa del portátil. Por fin, ya llegan las vacaciones… Y, ¿ahora qué?  

Romper con la rutina laboral de forma drástica y disfrutar de las vacaciones requiere buenas dosis de actitud para que cumpla su función principal: lograr el descanso de cuerpo y mente. A continuación, os proponemos la guía definitiva para aprender a descansar en vacaciones en diez pasos. Porque nos merecemos estas vacaciones más que nunca. 

El cerebro necesita un respiro 

La guía definitiva para aprender a descansar en vacaciones
Persona tumbada junto al mar – Fuente: Unsplash

Podríamos decir que el cerebro necesita descansar, pero, estrictamente hablando, el cerebro nunca descansa, incluso cuando dormimos, meditamos o ponemos la «mente en blanco»: los neurotransmisores nunca dejan de recibir y transmitir información, pero sí son capaces de «apagar» y «encender» determinadas áreas del cerebro según sea necesario y dependiendo de la actividad en la que participemos. 

Y ese es el respiro que nuestro cerebro necesita en vacaciones: apagar unas áreas sobreutilizadas para encender otras menos usadas en nuestra rutina habitual de forma que, cuando el descanso termine, nuestro cerebro esté a pleno rendimiento otra vez. 

Cuando Marcus Raichle de la Washington University de San Luis en Estados Unidos descubrió que el cerebro humano requiere permanentemente el 20% de toda la energía que produce el cuerpo se demostró que el cerebro es un implacable consumidor de energía, imprescindible para su adecuado funcionamiento.  

Raichle también descubrió ese conjunto particular de regiones cerebrales dispersas que se activaban y desactivaban de forma coordinada según la actividad realizada… o la falta de actividad: determinadas regiones cerebrales se activan cuando las personas descansan.  

Este misterioso circuito cerebral se denominó DMN —RND en castellano (Red Neuronal por Defecto)— y es el eje de una investigación de la University of Southern California que concluye que el cerebro aprovecha nuestros momentos de descanso para afirmar procesos mentales que girarían en torno a la propia identidad, la memoria, y la comprensión del comportamiento humano y las connotaciones morales del mismo.

Es así como, en ocasiones, los problemas parecen resolverse solos en vacaciones o cuando descansamos. Nuestro cerebro es capaz de abordar situaciones en «segundo plano» para sintetizar dilemas y disyuntivas que en situación normal tal vez no seamos capaces de afrontar: mirar y sentir como, por ejemplo, el agua desciende por un arroyo puede resolver nuestro mayor problema.

Así que la próxima vez que te sientas culpable por descansar y no ser productivo, recuerda que el cerebro siempre está activo, pero necesita el respiro de las vacaciones para estimular su funcionamiento. 

Evita los pensamientos rumiantes 

mujer
Mujer practicando yoga o meditación en un jardín – Fuente: Pixabay

El mayor peligro de las vacaciones es no dejar el trabajo a un lado, tanto literal como metafórico. Por eso ponemos tanto empeño en «cerrarlo todo» antes de irnos, por miedo a que quede un fleco pendiente que se convierta en nuestro pensamiento rumiante de las vacaciones. Porque somos capaces de estar una semana en la playa dándole vueltas a una minucia, con tal de no desconectar. 

Y lo mismo se puede decir de esas otras cuestiones personales que tampoco dejamos descansar en vacaciones. En ocasiones, al tener más tiempo libre, esos problemas afloran con mayor virulencia. ¿Cómo evitar que uno de esos pensamientos rumiantes arruine tus vacaciones? Juega, date un baño de bosque, concéntrate en tus aficiones o descubre nuevas experiencias: lo que haga falta con tal de no focalizar nuestro descanso en un problema y no dar respiro a nuestro cerebro. 

Organízate 

Un mínimo de organización para aprovechar las vacaciones es imprescindible. Nos gustaría que, por arte de magia, todo estuviera listo para ser disfrutado en cuando arrancan las vacaciones, pero eso no es posible. Así que toca planificar, aunque no tengamos tiempo, ni entusiasmo mientras estamos finiquitando los últimos flecos del trabajo. Pero cuidado, no conviertas el descanso en un nuevo trabajo: entre la pura improvisación y las trabacaciones hay un término medio. 


Aprende a no hacer nada 

La guía definitiva para aprender a descansar en vacaciones
Hombre tumbado en un banco de madera en un paisaje de montaña – Fuente: Pexels

No queremos ser pesados con este tema, otra vez. Pero si no eres capaz de quedarte quieto 15 minutos en una habitación sin hacer nada —pero nada, nada, ni siquiera echar una ojeada al móvil— es que tienes un problema. Y no es una broma.

La peligrosa ansiedad por encontrar rendimiento a todos los actos de la vida está provocando que las personas se muestren incapaces de descansar, «de vivir por el gusto de estar vivo y nada más». Así que siéntate y relájate. Tu mente lo necesita. 

Encuentra la felicidad 

Las vacaciones nos dan tiempo libre también para la reflexión, un tipo de reflexión más abstracta que la rutinaria. Y tal vez, entonces, puestos en «modo reflexión», la felicidad se convierta en el centro de la misma. Y te preguntes: «¿soy realmente feliz? Y si no lo soy, cómo busco la felicidad». 

Las vacaciones son un buen momento para encontrar, para vislumbrar la felicidad, que no para buscarla porque la felicidad no se busca, se encuentra. Al igual que la inspiración o las ideas, la felicidad aparece cuando se mira en otra dirección. Así como a Picasso la inspiración le pillaba trabajando, que la felicidad te pille viviendo. Y qué mejor vivir que las vacaciones.  

Delega 

No todos los trabajos son iguales, no todos los empleos giran en torno a un ordenador, una oficina y un equipo de trabajo. De cualquier forma, trabajes donde trabajes, deberás aprender a delegar, lo que supone confiar en tus compañeros, tus jefes y/o en tus empleados. Recuerda que nadie es imprescindible y que el mundo no se va a venir abajo porque no estés presente en tu puesto de trabajo unos días.  

Desconecta 

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Mujer sentada en un banco de madera rojo frente a un lago. Fuente: Pexels

Para aprender a descansar es condición ineludible aprender a desconectar. Porque sin desconexión corremos el peligro de padecer el denominado síndrome burnout o del trabajador agotado. Diferentes estudios alertan sobre la sensación de agotamiento de estudiantes y profesionales, particularmente reseñable dentro del sector de la salud. 

Una encuesta entre médicos residentes de Irlanda mostró que el 64% de los que experimentaron síntomas de agotamiento reportaron haber cometido un error médico en comparación con el 22% de los que no experimentaron burnout


Aunque es evidente que los profesionales de la salud trabajan en un sector muy delicado —como hemos comprobado a lo largo de la pandemia— nos sirve para ilustrar la importancia de la desconexión en el descanso en vacaciones y en la mejora del rendimiento con la vuelta al trabajo.  

Desdigitalízate 

Aunque todos los expertos coinciden en la necesidad de la desconexión digital en vacaciones, tal vez habría que empezar por repensar la relación que mantenemos con el entorno digital, con las pantallas, internet y las redes sociales… también cuando no son vacaciones.  

Si estamos haciendo algo mal el resto del año, ¿por qué vamos a dejar de hacerlo mal en vacaciones? Es como si le dijéramos a un niño que solo durante un mes al año debe reducir su exposición a las pantallas. Mejor todo el año, ¿no? Aunque vamos a intentar ver el vaso medio lleno: si logramos desconectar del ruido y la sobreinformación digital durante nuestro descanso, tal vez logremos desengancharnos el resto de año. Todo es empezar. 

Descubre 

El descanso de las vacaciones no debe consistir solamente en no hacer nada, por muy tentador que sea. Otra forma perfecta para dar un respiro a nuestro cerebro es descubrir nuevas experiencias: desde aprender a tocar la guitarra, a tirarse en paracaídas, desde viajar a lugares increíbles a empezar una novela. Incluso puedes empezar a caminar… por el simple gusto de caminar. ¿Sabías que caminar estimula el pensamiento creativo?  

No importa lo que elijas, siempre que sea algo que te seduzca. La cuestión es aprovechar las vacaciones también para descubrir, para descubrirte en un nuevo contexto: ya sabes, salir de tu zona de confort. 

Lee 

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Mujer leyendo en un parque. Fuente: Pexels

No se nos ocurre mejor manera de hacer un descanso activo en vacaciones que leer, especialmente si no eres muy aficionado a la lectura durante el resto del año. No serás la primera ni la segunda persona que devora un libro en la playa como si hubiera aprendido a leer durante esas vacaciones.  

La lectura, especialmente de ficción, es la energía ideal que pone nuestros neurotransmisores a trabajar, el medio perfecto para afirmar esos procesos mentales que el cerebro precisa para darse un respiro de la ansiedad rutinaria. Así que, ya sabes, no te olvides de meter en la maleta algún libro. Tu cerebro te lo agradecerá… cuando vuelvas de las vacaciones. 



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