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Qué es el síndrome de Wendy y Peter Pan

Personas que se niegan a crecer y personas que crecen demasiado rápido: el síndrome de Wendy y Peter Pan es una combinación de dos complejos que se retroalimentan y que tienden a manifestarse en las relaciones de pareja.


Personas que se niegan a crecer y personas que crecen demasiado rápido: el síndrome de Wendy y Peter Pan es una combinación de dos complejos que se retroalimentan y que tienden a manifestarse en algunas relaciones sentimentales. A continuación, explicamos el origen del síndrome de Wendy y Peter Pan y sus repercusiones en las relaciones sociales.  

Peter Pan y Wendy 

Síndrome de Wendy y Peter Pan
Estatua de homenaje a la obra ‘Peter Pan y Wendy’ en Londres. Fuente: Unsplash

“El horror de mi infancia era que yo sabía que se acercaba el tiempo en que debería renunciar a mis juegos; y eso me parecía intolerable… Entonces resolví seguir jugando en secreto”

J.M. Barrie

El 27 de diciembre de 1904, el escritor escocés James Matthew Barrie estrenó en Londres la obra Peter Pan y Wendy, también conocida como Peter Pan, el niño que no quería crecer, una historia que se terminaría convirtiendo en un clásico de la literatura ampliamente difundido desde que Disney estrenó su versión en dibujos animados en 1953.

El protagonista de la obra de Barrie es Peter Pan, un niño que sale volando de la ventana de su casa cuando oye a sus padres hablar sobre las cosas que va a tener que hacer cuando se convierta en adulto. Comienza así la particular “huida” de Peter que lo llevará al País de Nunca Jamás junto a Campanilla. 


Por su parte, Wendy Darling es una niña de 12 años que acompaña a Peter Pan a Nunca Jamás junto a sus hermanos. A lo largo de buena parte de la obra actúa como una madre, no solo de sus hermanos, sino también de Peter y los niños perdidos de Nunca Jamás.

El tema principal desarrollado en la obra es el miedo a crecer, a asumir las responsabilidades propias de la adultez, lo que lleva a Peter Pan a huir de casa para evitar dar ese paso hacia la madurez. El éxito de la obra hizo que surgieron otras interpretaciones complementarias, especialmente en torno a la relación de Wendy y Peter Pan. 

En este sentido, se llegó a establecer un vínculo entre los estudios de Freud y el desarrollo de la historia, especulando en torno a las derivaciones psicoanalíticas que podrían tener, por ejemplo, las conflictivas relaciones de Wendy y Campanilla, representando dos arquetipos femeninos opuestos, y la figura materna de Wendy para el propio Peter Pan, de donde surge posteriormente el síndrome de Wendy y Peter Pan. 


El síndrome de Peter Pan 

Síndrome de Wendy y Peter Pan
Síndrome de Wendy y Peter Pan. Fuente: Pixabay

En 1983, el psicólogo especializado en delincuencia juvenil Dan Kiley publica el libro El síndrome de Peter Pan: los hombres que nunca crecieron cuyas conclusiones han tenido gran repercusión. Aunque no existe consenso en la comunidad científica para llegar a catalogar este síndrome como enfermedad psicológica, sí que ha servido para concretar un perfil psicológico considerado cada vez más habitual en nuestra sociedad: es la persona que se niega asumir las responsabilidades propias de su edad. 

Durante su trabajo con adolescentes y jóvenes conflictivos, Kiley percibió que un buen número de ellos se negaban a aceptar sus responsabilidades manifestando un rechazo a cualquier tipo de compromiso. El investigador norteamericano vio en esta actitud un reflejo de la personalidad de Peter Pan, comparación que Kiley aplicó para que el lector comprendiera más fácilmente sus conclusiones. 

Las personas que sufren el síndrome de Peter Pan suelen mostrarse narcisistas, irresponsables, poco empáticas y con miedo a comprometerse porque este compromiso podría coartar su libertad conllevando responsabilidades que no desean asumir.  

De alguna forma, su personalidad queda deliberadamente estancada en la adolescencia, una etapa a menudo idealizada: las personas con síndrome de Peter Pan quieren seguir ‘jugando’ el resto de sus vidas. Pero, irónicamente, los individuos con este síndrome sienten una fuerte aversión a la soledad: es aquí donde entra Wendy. 


El síndrome de Wendy 

Síndrome de Wendy y Peter Pan
Síndrome de Wendy y Peter Pan. Fuente: Unsplash

El síndrome de Wendy es padecido por aquellas personas que manifiestan una excesiva preocupación por los demás, que evitan a toda costa que sus seres queridos se molesten siendo capaces de hacer enormes sacrificios para mantener la ilusión de armonía en su entorno.

Surgido como derivación del síndrome de Peter Pan, el también conocido como complejo de Wendy se asocia a personas que asumen una figura materna, aunque nadie les haya pedido que lo hagan.

Aunque buena parte de sus características pueden ser positivas en un análisis superficial, el síndrome de Wendy esconde facetas perniciosas tanto para los propios sujetos que lo padecen como para los que se relacionan con ellos.  

En este sentido, las personas con este síndrome a menudo se consideran imprescindibles, aunque realmente no lo sean, ocultando un fuerte sentimiento de inseguridad: temen que las personas que se hallan bajo su ‘protección’ se liberen con lo que suelen evitar que asuman su propia responsabilidad potenciando su inmadurez: Wendy necesita a Peter Pan y viceversa

El síndrome de Wendy y Peter Pan en las relaciones de pareja

Síndrome de Wendy y Peter Pan
El Síndrome de Wendy y Peter Pan es habitual en las relaciones de pareja. Fuente: Unsplash

A buen seguro que conoces alguna pareja que responda al arquetipo de Peter Pan y Wendy, tal vez incluso tú mismo pertenezcas a uno de los dos ‘bandos’. Y pese a que popularmente el síndrome de Peter Pan se asocia con hombres y el de Wendy con mujeres cada vez más sucede de forma inversa


Complementarse es uno de los pilares de una relación sentimental y es normal que cada uno asuma un rol que puede llegar intercambiarse en determinadas situaciones. En este sentido, es común que una persona se muestre más madura, mientras que la otra sea más intrépida: lograr un equilibrio en una relación sentimental es una ardua tarea que a menudo exige este juego de roles

El problema aparece cuando este juego de roles se exagera hasta el punto de que se pierda el control. Una relación en la que uno de los dos se comporte permanentemente como un Peter Pan mientras que el otro asuma el rol de Wendy, actuando más como figura materna o paterna que como pareja, puede suponer la ruptura del equilibrio. Llegados a este punto, la pareja deberá dejar el ‘juego’: Peter Pan deberá crecer y Wendy deberá dejar que Peter Pan crezca.    

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