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42 Madrid Telefónica trae a España una especie de 'OT' para formar gratis a programadores 

En la era del teletrabajo y los cursos online a distancia, la Fundación Telefónica importa una idea para formar programadores gratis en su sede en Madrid. Es como un campamento de código, con duras pruebas de acceso, en el que valora sobre todo el trabajo en equipo y la "resistencia a la frustración".

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Un momento de la presentación con el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, en el centro. PÚBLICO

Hace seis años, la iniciativa privada 42 —una especie de academia de programación fundada por el multimillonario francés Xavier Niel— arrancó en París bajo una serie de premisas: brindar una educación diferente y a la medida de la demanda de las empresa, sin clases ni profesores, abierta a todas horas, que no requiere una titulación previa y sin límite de edad. Ahora, Telefónica ha cerrrado un acuerdo con Niel para abrir una de estas academias en Madrid o otra en Sao Paulo (Brasil).

Como si de un peculiar 'Operación Triunfo' de la programación, hoy arranca el plazo de inscripción para quienes aspiren a ingresar en esta iniciativa. Si bien en un principio 42 Madrid acogerá unas 450 plazas, las instalaciones —situadas en la propia sede de Telefónica, en el Distrito C— pueden acoger a 900 alumnos, cifra a la que se irá llegando paulatinamente.

No hace falta pagar nada, ni tener una formación específica; tan solo hay que pasar unas pruebas online una vez registrado en 42madrid.com. Estas pruebas constan de un ejercicio de memorización de 10 minutos y un test de lógica de dos horas y media de duración.

Si superas la prueba, podrás acceder a lo que ellos llaman "la piscina", que consiste en la realización de 14 proyectos durante el mes de septiembre (28 días). Los aspirantes trabajarán entre 12 y 14 horas diarias para lograrlo, encerrados en las instalaciones de la academia.

Se valorará la actitud, las ganas de aprender, la "resistencia a la frustración" y el (duro) trabajo colaborativo. "Habrá duchas y colchonetas para tirarte allí casi las 24 horas del día", comentó durante la presentación Luis Miguel Olivas, director de Empleabilidad e Innovación Educativa de Fundación Telefónica.

Los que (sobrevivan) superen todo lo anterior pasarán a la academia propiamente dicha, un espacio en el que los alumnos buscarán dedicarse a lo que más les interese. El proceso de aprendizaje suele durar tres años: actualmente hay unos 250 proyectos "que van creciendo y actualizándose constantemente", organizados en 21 niveles que los alumnos van "desbloqueando" con su trabajo para ir subiendo en la escala de conocimientos.

Nuevas formas de aprender

La apuesta de Telefónica es tan fuerte que a su presentación acudió el propio presidente de la multinacional, José María Álvarez-Pallete. “Necesitamos perfiles distintos porque las tecnologías lo han cambiado todo, también desde el punto de vista del aprendizaje”, dijo durante el acto de presentación en la sede de la Fundación Telefónica.

Álvarez-Pallete cree que “no se puede prever qué tipo de efectos va a tener todo lo que genera la tecnología en los empleos (probablemente va a destruir empleo pero también generarán nuevos empleos que no somos capaces de imaginar) y en la educación, en el aprendizaje”, pero sí tiene claro que “no puede ser que la educación no se adapte a la tecnología".

Así, considera que hay que buscar nuevas formas de aprendizaje en las que los valores sean fundamentales. “No reinventamos la rueda sino que traemos lo que funciona, por eso traemos 42”, enfatizó en la presentación.

42 Madrid se parecerá un poco a esta imagen de la academia 42 en Holanda. TELEFÓNICA.

La escuela estará estará financiada al 100% por la Fundación —"el coste no puede ser una barrera de entrada", comentó Olivas—, y en la presentación se afirmó que hasta la fecha hay un 100% de inserción laboral, con una media de ocho ofertas de trabajo por alumno.

"Garantizamos prácticas en empresas a todos los alumnos", subrayó Olivas, que añadió: "Pensamos que muchas empresas van a acudir a nosotros en busca de talento", algo que está pasando en otros países.

Eso sí, que nadie espere que después de esta experiencia de aprendizaje se obtenga un diploma de una formación reglada: "Tenemos que ser muy flexibles, la academia tiene que ser algo vivo que incorpore los últimos desarrollos, y con una certificación del Estado no podríamos inventar o crear cosas".

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