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Agua en camiones cisterna y el adelanto de las cosechas, entre los primeros impactos de la fuerte sequía en Catalunya

Las reservas de los pantanos catalanes están cerca del 40%, mientras que hace un año estaban en el 77%. Aunque todavía queda lejos un escenario de restricciones domésticas, las instituciones lanzan mensajes de cara a un consumo responsable en previsión de que la situación empeore.

L'església del pantà de Sau, on s'hi pot arribar a peu degut al baix nivell d'aigua.
La iglesia del pantano de Sau, donde se puede llegar a pie debido al bajo nivel de agua. La sequera del 22 / Twitter

La sequía se está haciendo cada vez más visible este verano en Catalunya. Ya no es solo que se vea la iglesia del pantano de Sau entera, sino que se puede llegar hasta ella a pie. Proyectos como la cuenta de Twitter @lasequeradel22, en la que 30 pilotos de dron se han unido para mostrar el estado de los pantanos catalanes, ayudan a difundir una situación que se ha agravado en las últimas semanas. Las reservas están cerca del 40% mientras que hace un año estaban en el 77%.

El Servicio Meteorológico de Catalunya, el Meteocat, ha alertado de que el actual episodio de sequía se está intensificando, sobre todo, en la mitad norte de Catalunya. La sequía puede calificarse de excepcional en zonas del litoral y prelitoral central, va camino de serlo en el noreste del país, y se intensifica en la Catalunya central, aunque las lluvias de la última semana de julio permitieron mejorar la situación a corto plazo.

Ya se ven impactos en el día a día, aunque todavía estamos lejos de las restricciones domésticas

En este contexto, el Govern constituyó la semana pasada la Comisión Interdepartamental de Sequía, que celebró una primera reunión para hacer el seguimiento de cómo evoluciona y acordar las medidas necesarias. Sin embargo, para agosto no se prevé adoptar medidas de alcance general más "intensas" de las que hay ahora.

Primeros impactos y restricciones

En los últimos días han empezado a aparecer, eso sí, restricciones e impactos en el día a día. Aunque todavía queda lejos un escenario de limitaciones domésticas, las instituciones lanzan mensajes de cara a un consumo responsable, con previsión de que la situación pueda empeorar. Algunos pantanos de la Catalunya Central, como la Baells (Barcelona), la Llosa del Cavall y Sant Ponç (Lleida), han detenido las actividades de ocio por el bajo nivel de agua en el mes del año en el que trabajan más. También municipios costaneros como Port de la Selva (Girona), en la Costa Brava, han cerrado las duchas y fuentes en las playas.

Embassament de la Llosa del Cavall.
Embalse de la Llosa del Cavall. Cedida por La sequera de 22

Por otra parte, varios pueblos de la provincia de Tarragona han comenzado a suministrar agua de boca (para beber y cocinar) a través de camiones cisterna: en el Montsià, Ulldecona, y en la Conca de Barberà, l'Espluga de Francolí, Passanant i Belltall y Sarral.

En el primer caso, como también ocurrió en Ripoll (Girona) hace pocas semanas, se detectó un aumento de tóxicos en el agua, fundamentalmente nitratos. Esto no es una consecuencia directa de la sequía, aunque sí va asociada a ella. La contaminación de los acuíferos es un problema habitual en nuestro país debido a la actividad humana, como la industria porcina o la agricultura.

En situaciones de sequía se acentúa porque, por ejemplo, se bombean los acuíferos para obtener agua para regar, lo que provoca que esta agua ya contaminada vuelva a estos depósitos naturales y se eleve el nivel de tóxicos. Sin embargo, se prevé que esta medida sea temporal y una vez que los análisis vuelvan a salir bien se pueda recuperar el consumo de agua del grifo.

Se adelantan las cosechas, afectadas por una menor producción

Otro impacto de la sequía es palpable en las cosechas. La vendimia de este año se adelanta entre siete y diez días en Catalunya y la producción se estima que se reducirá un 15% de media, según el Institut Català de la Vinya i el Vi (INCAVI). Por otra parte, la ACN recoge que el sindicato Unió de Pagesos hace un balance "muy negativo" de la cosecha del cereal de invierno, colza y leguminosas de grano por la bajada "drástica" de la producción debido a la sequía, las heladas de principios de abril y los golpes de calor de mayo.

El área metropolitana, en alerta en septiembre

El embalse Ter-Llobregat, del que depende el suministro de agua en el área metropolitana, entrará en estado de alerta en septiembre, según ha anunciado recientemente Samuel Reyes, director de la Agència Catalana de l'Aigua (ACA). La alerta, que se declara cuando el nivel de los embalses se sitúa por debajo del 40%, implica limitaciones en el riego agrícola, de jardines, para usos ganaderos, industriales y recreativos, así como no poder limpiar las calles con mangueras. Las restricciones no impactan, por tanto, en el grifo de casa.

Ya hay municipios catalanes en alerta por la sequía. La ACA la ha declarado en el ámbito de Carme-Capellades, Anoia-Gaià, la cabecera del Ter y el Llobregat medio. Reyes ha afirmado que el suministro de agua está garantizado en la red supramunicipal pero ha señalado que cuanto más se alarguen los recursos, más posibilidades habrá para evitar limitaciones y por eso ha pedido a los ciudadanos un consumo de agua responsable, como cerrar el grifo durante la ducha o poner lavadoras y lavavajillas eficientes.

¿Llueve menos por la emergencia climática?

Jorge Jódar, doctor en Hidrogeología del Instituto Geológico y Minero de España, explica que actualmente "no existe una tendencia clara" sobre los volúmenes de precipitación anual en Catalunya. "La tendencia hacia el 2100 es que habrá una ligera reducción [de la lluvia] pero no demasiado significativa", dice en una llamada con Público. Cambio climático y menos lluvia no son, por tanto, causa y consecuencia.

Lo que sí es "una señal inequívoca" del cambio climático es el aumento de la temperatura, lo que provoca dos impactos primordiales para los recursos hídricos: menos precipitación en forma de nieve y más evaporación del agua de los pantanos.

La nieve, por un lado, permite que el agua se infiltre en el suelo de forma más lenta y esto "maximiza" la recarga de los acuíferos. La capacidad de la lluvia de infiltrarse en el suelo es limitada, recuerda Jódar, y por tanto aunque llueva, si lo hace de manera torrencial, por ejemplo, no se aprovecha igual.

Los acuíferos son clave para el sistema hídrico porque son los que alimentan al río, especialmente cuando no llueve. "Que no nieve es un torpedo a su línea de flotación", señala el investigador. Una gota de agua de lluvia, si no hubiera pantanos, tardaría entre dos y tres días en desembocar en el mar después de precipitarse en la cabecera del río Segre. "Pero el río lleva agua todos los días, y eso es por las aportaciones de los acuíferos", sostiene Jódar.

Por otra parte, que haga más calor hace que aumente la evaporación del agua de los pantanos. "En los acuíferos, por el contrario, el agua no se evapora. La solución a este problema de falta de recursos hídricos pasa por aprovecharlos", sostiene. Sin embargo, el principal problema es su contaminación.

La sequía no es ni mucho menos un fenómeno excepcional en Catalunya ni en el conjunto de la cuenca Mediterránea, pero su intensidad y duración probablemente aumentarán en el futuro, apuntaba María del Carmen Llasat, catedrática de Física de la Atmósfera del Departamento de Física Aplicada de la Universitat de Barcelona (UB). Un análisis con el que coincide Jódar, que defiende "poner en servicio recursos que ahora no lo son", principalmente aguas subterráneas. También hacer un consumo "cuidadoso" del recurso en los usos domésticos, pero especialmente en los industriales y agrícolas, los que más consumen.

En este sentido, Ecologistas en Acción apunta que más que a la falta de lluvias, el bajo nivel de reservas de los pantanos se debe al exceso de consumo del regadío. La organización critica que su superficie "no deja de crecer" y supone actualmente entre el 85% y el 93% del consumo total de agua. Por eso piden restringir el volumen de agua que se le destina y evitar así impactos directos en la ciudadanía, especialmente restricciones en el uso del agua del grifo.

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