Así operan los estafadores en plataformas de segunda mano como Vinted o Wallapop
Los estafadores se aprovechan de la protección al comprador que ofrecen compañías como Wallapop, Vinted o Milanuncios para quedarse con el dinero y dar el cambiazo a los vendedores. Las dos primeras recomiendan hacer fotografías a los productos antes de enviarlos para tener pruebas visuales.

La venta de artículos de segunda mano ha existido siempre, pero la llegada de las nuevas tecnologías y el consumo responsable ha potenciado su alcance y público, sobre todo entre los jóvenes. Esta popularidad en internet ha traído consigo también una parte negativa: las estafas. De hecho, el uso de marcas como Wallapop, Vinted o Milanuncios es uno de los recursos más comunes de phishing que existe. No obstante, de un tiempo a esta parte las redes han destapado un nuevo tipo de estafa que, esta vez, tiene como objetivo a los vendedores.
Las víctimas han expuesto cómo los estafadores se aprovechan de la política de protección al comprador para estafar a vendedores particulares que operan a través de estas compañías de segunda mano. Los estafadores compran el producto a través de la opción de envío por mensajería que ofrecen las empresas y cuando lo reciben, interponen una queja en la que alegan que el objeto en cuestión presenta algún defecto (un golpe, una rotura…).
Los estafadores se aprovechan de esta política de protección, que mantiene retenido el dinero de la venta hasta que el comprador recibe el producto, lo comprueba y lo valida. Al interponer la incidencia, el vendedor no recibe pago alguno. Finalmente, el comprador debe devolver el artículo en cuestión al dueño original, aunque al recuperarlo las víctimas descubren que les han dado el cambiazo por otro en malas condiciones. Es decir, el comprador se ha quedado con el dinero y también con el producto original.
“Si la persona sabe cómo estafar, te estafa al 100%”, asegura Antonio, víctima de una de estas estafas a través de Vinted y que denunció su caso a través de su cuenta de X hace unas semanas. En su caso, tras casi un mes de espera, consiguió que Vinted resolviera a su favor y le embolsara el precio del producto. A pesar de ello, asegura que la compañía “muchas veces protege más al comprador que al vendedor”.
En este sentido, uno de los grandes problemas que presentan las plataformas de compra-venta de segunda mano es que no ofrecen consejos concretos en sus páginas web de cara a evitar estafas que afectan a los vendedores, como sí tienen para los compradores. Una política que los deja indefensos frente a este tipo de prácticas y que, además, provoca que los procesos se alarguen durante muchas semanas. Los estafadores se aprovechan de esta indefensión y del desconocimiento de los usuarios. El mismo Antonio admite que después de años comprando y vendiendo a través de estas compañías nunca lo había sabido hasta que se convirtió en víctima.
Un posible delito muy difícil de perseguir
Antonio es un coleccionista y utiliza estas compañías de segunda mano para la compra-venta de este tipo de artículos. Esta vez, el estafador le contactó para adquirir un videojuego que tenía a la venta y, una vez enviado el producto, empezó a poner pegas. Dijo que no había llegado el artículo y se negó a facilitarle el teléfono al vendedor para agilizar el proceso. Por su parte, Antonio se puso en contacto con la empresa de envío, que le aseguró que el paquete sí había sido entregado. Tiempo después, la compañía confirmó esto.
“El vendedor abre una incidencia aludiendo a que el paquete ha venido abollado y el disco totalmente roto”, refleja en su hilo el afectado. Antonio aporta fotografías. Primero, de la protección que llevaba el envío y, después, de los supuestos golpes que había recibido el paquete, que eran los que había enviado el presunto estafador a Vinted. Entre estas supuestas pruebas, la víctima descubre que el comprador ha adjuntado una fotografía sacada directamente de Google.
El secretario general de la asociación de consumidores y usuarios Facua, Rubén Sánchez, considera que el usuario que pone en marcha estas prácticas “podría estar cometiendo un delito”. El problema, no obstante, es que los estafadores utilizan diferentes cuentas vinculadas a distintos correos, por lo general solo para una estafa, por lo que “es la palabra de la víctima contra la del timador y así es imposible probar si la denuncia es verdad o no, pues no hay elementos de prueba”.
La dificultad que enfrentan estas víctimas es que, a pesar de que en cierto modo son consumidores dentro de las plataformas de segunda mano, que son quienes proveen el servicio, los vendedores no están contemplados como tales. “Su actividad es mercantil y consiguen un beneficio económico”, dice Sánchez. “Su relación es profesional con la plataforma, por lo que si la plataforma lo engaña no está siendo víctima como consumidor”; algo que, al final, provoca que no estén protegidos por la normativa de consumidores.
Su relación es profesional con la plataforma, por lo que si la plataforma lo engaña no está siendo víctima como consumidor
No obstante, incluso en casos como el de Antonio en el que consiguen el dinero que les corresponde, lo máximo que las compañías llegan a hacer es suspender la cuenta del estafador, lo que no imposibilita que pueda volver a estafar. “En mi caso, quien perdió fue Vinted”, asegura el afectado. “No creo que al estafador le quitaran 40 euros a posteriori”.
Dificultad en la denuncia, agilidad cero
El usuario @deliriumworks -prefiere mantener su nombre en el anonimato- también denunció en X que ha sido víctima de este tipo de estafas, en su caso a través de Wallapop. La víctima asegura llevar un mes esperando a que se resuelva su caso. Lleva ya cerca de ocho incidencias abiertas -o tickets, como los llama la compañía-, algunos de ellos con más de 20 mensajes.
En su caso, @deliriumworks también envió un videojuego. En el hilo que publicó en redes sociales la víctima comparte fotos del estado antes y después del artículo, donde se pueden observar desde arañazos a lo que él mismo describe como marcas de mordiscos. Cuando el comprador inició la disputa, la compañía ni siquiera le requirió pruebas del estado previo del producto: “Lo último fue decirme que lo habían revisado cuidadosamente, cuando se ve claramente que en una foto está bien y me lo devolvieron roto”. Finalmente, Wallapop cerró la incidencia y le dio automáticamente la razón al comprador.
“Es una situación bastante surrealista”, comenta disgustado. “Incluso habiendo tenido el cuidado de hacer fotos antes de enviarlo, me ignoran completamente sin darme explicaciones”. Desde que sufrió la estafa, el usuario se ha puesto en contacto con la empresa a través del formulario de quejas, pero también por Instagram -que, de nuevo, le remite al sistema de tickets-. “Siempre me responde la misma agente”, dice. En su hilo, aporta capturas de la conversación con esta trabajadora que considera que no le está ayudando de forma alguna.
Este hartazgo le ha llevado a exigir a la plataforma que le ponga en contacto con algún superior o, en su defecto, que le designen a un nuevo agente de asistencia. Para ello, ha abierto nuevos tickets que, sin embargo, han servido de poco: le ha contestado la misma trabajadora. “Me responde incluso en los que he abierto para quejarme de ella”, asegura. Su única alternativa ha sido el chatbot de inteligencia artificial de la propia Wallapop, que “irónicamente ha sido más comprensiva con esta situación que los agentes humanos”.
“Voy a seguir insistiendo y presionando”, asegura la víctima, quien admite que ha llegado a interponer una denuncia ante la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU): “Aunque no consiga nada con mi caso, al menos que esto no vuelva a pasar”. Desde Facua, Sánchez considera que en caso de escalar el número de víctimas “la plataforma se debería poner en disposición de las víctimas para emprender acciones de denuncia por vía penal, incluso por delito de estafa”.
Aunque no consiga nada con mi caso, al menos que esto no vuelva a pasar
Fotografías y valoraciones
Preguntados por esta estafa, desde Wallapop responden a Público y subrayan la importancia de que en estas transacciones tanto vendedores como compradores hagan fotografías de los artículos en cuestión. “Es fundamental tanto para comprador, como para vendedor, aportar las pruebas necesarias para que el desacuerdo sea resuelto de la mejor manera posible”, señalan desde la empresa.
Según Wallapop, “estas pruebas visuales pueden ser cruciales para resolver la disputa a favor del vendedor si se considera que se trata de una posible víctima de estafa”. No obstante, en el caso del usuario @deliriumworks, quien había tomado fotografías previas al envío -como muestra el mismo en su hilo en redes sociales-, éstas muchas veces no son prueba suficiente para las mismas compañías, que llegan a cerrar el caso a favor del estafador.
Por otro lado, desde Vinted dicen examinar "todas las posibilidades" y analizar las pruebas recibidas tanto por parte de los vendedores como de los compradores, y, en caso de desacuerdo, "siempre pueden apelar esta decisión".
A pesar de esto, las dos víctimas consultadas por Público coinciden en que, después de esta experiencia, se han llegado a plantear abandonar estas plataformas. Por su parte, Antonio asegura que finalmente ha decidido reducir el número de ventas y “solo enviar cosas baratas” alrededor de los 30 euros, y siempre después de comprobar que el comprador tenga un número elevado de valoraciones positivas. “A usuarios de menos de 50-60 valoraciones no haré ventas”. Por el momento, coinciden los usuarios, es la única manera de prevenir ser víctimas de nuevas estafas.
Público se ha puesto en contacto también con Milanuncios, pero no ha recibido respuesta al cierre de este artículo.



Comentarios de nuestros socias/os
Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.