Barcelona vive un 'boom' de la Iglesia evangélica con el barrio popular de Nou Barris como epicentro
La ciudad ha vivido las dos últimas décadas un fuerte crecimiento en el número de templos de esta confesión, un fenómeno vinculado en gran parte a la llegada de migrantes latinoamericanos.

Mar Bermúdez i Jiménez
Barcelona-
Rosalía ha publicado su último disco, Lux, dedicado a la fe y la espiritualidad y lleno de referentes religiosos y, de repente, constata una realidad: el número de creyentes y practicantes en Catalunya no para de crecer, igual que el número de centros de culto. Un ejemplo claro se encuentra en la calle Perú de Barcelona, en el barrio del Poblenou, uno de los costeros de la ciudad. A solo 150 metros de distancia una de la otra hay dos iglesias evangélicas que cada domingo se llenan de creyentes que van a compartir oraciones, historias de milagros y de superación y buscar refugio para los males de la vida. Esta situación no es anecdótica, la presencia de iglesias evangélicas no hace más que aumentar.
Según los últimos datos del Barómetro sobre la religiosidad y sobre la gestión de su diversidad elaborado por el Centre d'Estudis d'Opinió (CEO), un 48% de los catalanes afirma tener creencias religiosas. Y más allá de cuál sea su nivel de práctica, el 72,3% de la población catalana se identifica con alguna religión. Las grandes ciudades son las principales sedes de lugares de culto y Barcelona abraza una gran diversidad de creencias. La primera religión en número de iglesias continúa siendo la católica, pero la sigue de muy cerca la evangélica.
El sacerdocio universal como herramienta de expansión
Barcelona tiene 578 lugares de culto, de los cuales 225 son católicos y 209 evangélicos, tal como indican los datos del Mapa Religioso de Catalunya. Desde los 2000 la cantidad de centros evangélicos no ha hecho más que crecer. Si en el año 2004 había 123 en la comarca del Barcelonès, en 2019 ya eran 265. Se redujeron en el año 2020 a causa, en parte, del impacto de la pandemia, pero la cifra volvió a crecer a partir de entonces.
"El crecimiento de esta doctrina se hace más evidente a partir de 2015. Las iglesias evangélicas hasta entonces habían estado en polígonos industriales o incluso en pisos, todo de una manera bastante precaria, sin ornamentos. Lo que ha sucedido los últimos años es que han ido ganando relevancia en otros lugares, algunos vinculados a las multinacionales evangélicas más potentes a escala mundial", explica en un artículo de este diario Mar Griera, catedrática de Sociología en la Universidad Autónoma de Barcelona y miembro del grupo de Investigaciones en Sociología de la Religión (ISOR). La Asamblea de Dios, Hillsong Barcelona y la Iglesia Universal do Reino de Deus son algunas de las grandes iglesias evangelistas con presencia en España.
"Las iglesias evangélicas siguen el antiguo dogma protestante del sacerdocio universal, es decir, cualquier persona que reciba la llamada del espíritu santo puede ejercer como pastor o pastora. Lo único que tiene que hacer es convencer a sus clientes de que la llamada es verdadera y ganarse su fidelidad, independientemente de que tenga o no una superestructura detrás", afirma en el mismo artículo Antonio Montañés, antropólogo e investigador en la Universidad de Oxford. Esto se traduce en el hecho de que solo hace falta un pastor dispuesto para abrir una nueva iglesia.
¿Dónde se ubican?
Pero, ¿dónde están estos centros de culto? Según Dades Obertes BCN el distrito con más templos evangélicos de Barcelona es Nou Barris, que tiene 36, seguido de Sant Andreu y Sants-Montjuïc que igualan en segunda posición con 29 iglesias, y están por delante de Sant Martí, que tiene 27.
Los datos se explican, en parte, por la presencia de migración procedente de América Latina, que tiene un peso muy significativo en el distrito de Nou Barris, tal como muestra el padrón. Y es que las comunidades evangélicas tienen una fuerte presencia en los países latinoamericanos y en los Estados Unidos, y tienen un papel muy importante en la defensa de gobiernos ultraconservadores como el de Jair Bolsonaro en Brasil y el de Donald Trump en los Estados Unidos.
"El protestantismo que tenemos ahora está alineado con la geopolítica mundial y pone en el centro del debate una mirada que privilegia las familias tradicionales y que es contraria a los derechos conquistados por el feminismo y el movimiento LGTBIQ+", señala Mar Griera. Apunta, pero, que "España está experimentando. Los intentos de jugar a la política a gran escala [con el evangelismo] aún son tímidos, pero la hemeroteca nos enseña que el movimiento ha tenido un papel crucial como espacio para la difusión de ideas conservadoras en otras partes del mundo".
De progresista a conservadora
La Iglesia evangélica hace dos décadas se movía en una especie de clandestinidad y empezó siendo un movimiento ligeramente progresista. Actualmente, sin embargo, ha virado hacia un neoconservadurismo populista, moralista y retrógrado. Y los que en el siglo pasado esquivaban el debate político, ahora entran de lleno y hacen campaña por las extremas derechas de todo el mundo.
Los expertos señalan que el discurso de la Iglesia evangélica tiende al populismo y se nutre de las vulnerabilidades, los miedos, las enfermedades y, en general, los duelos de las personas. "El evangelismo se alimenta de los valores religiosos para apelar a la población que lo pasa mal y necesita respuestas que no llegan, a menudo políticas. El problema es que utiliza los espacios de culto para dar forma a un nuevo cuerpo de pensamiento", señalaba recientemente a Público la socióloga María José Vicente.
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