Berga recuerda el asesinato de Josep Maria Isanta, que hace dos décadas conmocionó la ciudad
La ciudad catalana le ha hecho un homenaje cargado de emoción en la inauguración de un mural en su memoria, un recuerdo por el joven que perdió la vida en una pelea.

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Este miércoles se han conmemorado los 20 años de aquella noche de las fiestas de la Patum de Berga (Berguedà, Barcelona) que muchos no olvidarán nunca. Era ya la madrugada del sábado 28 de mayo del 2005 cuando se cometió el asesinato del joven Josep Maria Isanta i Caselles, apuñalado por arma blanca en el marco de una pelea en una zona de conciertos del Canal Industrial. Los Mossos d'Esquadra detuvieron a 18 personas relacionadas con la agresión, ocho de las cuales eran menores de edad, pero su actuación estuvo durante muchas semanas —y hasta años después— en el ojo del huracán.
Hubo nueve condenados con penas de entre 25 y 43 años, además del internamiento de menores, de tres a siete años. El recuerdo sigue estando muy presente entre familiares, amigos y la sociedad de Berga y el Berguedà en general. Tanto es así que este miércoles se hizo un acto de homenaje con la inauguración de un mural obra del artista Roc Blackblock con su rostro, acompañado de parlamentos y actuaciones musicales. Y este viernes se impartirá una charla y un concierto reuniendo parte de las bandas que actuaban ahora hace 20 años, la noche que Isanta perdió la vida con 22 años.
La madre de Pep, Nuria Casellas, recordó el lema de vida de Isanta, "Compartir es vivir", mensaje que se puede leer en el mural. Lo hizo durante el acto de este miércoles, visiblemente emocionada, acompañada por su núcleo familiar, que la ayudaron a acabar el discurso cuando se le entrecortaba la voz al recordar aquella noche. La familia también agradeció que el pueblo de Berga los apoyó y mandó un mensaje al Govern del momento, liderado por Pasqual Maragall: "No nos ayudaron nada, sino todo el contrario, poniendo palos en las ruedas con todo".
Por su parte, el alcalde de Berga, Ivan Sánchez, dijo que le gustaría que la gente de Berga "fuera un poco como Pep". El alcalde, que era amigo de Isanta, asegura que no puede perdonar a quienes lo asesinaron con "violencia por violencia": "¿Qué hubiera hecho Pep con estos 20 años que le han quitado de vida?", preguntó ante los centenares de personas que se reunieron en la zona del mural. Los actos están impulsados por Ben Anats, l'Ateneu Llibertari del Berguedà, el Casal Panxo, el Centre d'Estudis Josep Ester Borràs y l'Ajuntament de Berga.
¿Qué pasó?
El 28 de mayo de 2005 era sábado, pero nos tenemos que remontar a la jornada de viernes, el ecuador de la Patum, fiesta que sería declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. También una jornada de 'transición' para muchos, puesto que es el día de la Infantil, pero también había conciertos. Todo pasó precisamente en esta zona donde se hacían las actuaciones musicales de la llamada Patum Alternativa, organizada por colectivos anarquistas y de la izquierda independentista.
Fue allá donde llegaron varias personas, entre los cuales había un conocido grupo conflictivo de Berga y varios menores, que cargaron físicamente contra aquellos que se encontraban por el camino. Utilizaban una técnica habitual en aquel momento, en que un grupo de agresores se ensañaban con una víctima, y un círculo exterior controlaba que nadie se interpusiera. Quien pretendiera auxiliar era el siguiente objetivo. Hubo una docena de heridos, tres de estos de arma blanca, uno de los cuales fue mortal.
Una de las personas que lo vivieron de primera mano es Montserrat Venturós, que con 19 años era militante del Casal Panxo. Conocía la víctima, primero, de la escuela y, después, del Centre d'Estudis Josep Ester Borràs. Además, se implicó a fondo en el caso Isanta, acompañando a la familia y colaborando con el equipo jurídico. De aquel día fatídico, recuerda que estaba sola como encargada de la barra de la entidad y se dio cuenta del ajetreo. "La reacción fue: en cinco minutos tenemos el pollo aquí con los Mossos", explica, en un momento que el cuerpo policial estaba especialmente mal visto por aquel sector de juventud local.
Pero pasaban los minutos y decidió dejar la barra sola para ir a ver qué estaba pasando: "Cuando veo algo me tengo que implicar, y lo tengo que ver y vivir. Vi hostias por todas partes, una cosa muy difícil de explicar, que todavía hoy me cuesta poner en su sitio", relata la que años más tarde fue alcaldesa de Berga (2015-2021). Recuerda cómo la increparon y, al volverse a girar, vio cómo la persona de su lado ya estaba apuñalada. En unos minutos llegaron furgones de los Mossos y los implicados empezaron a ser perseguidos.
Pep Cara conocía a la víctima del Centre d'Estudis, pero también del Ateneu Columna Terra i Llibertat. Es algo mayor de lo que era Isanta, que formaba parte de la generación de la mayoría de personas que había en este sector anarquista y libertario. Era un asiduo del local, a pesar de no ser un militante más habitual en las asambleas, como podrían ser otros. Cara recuerda cómo vivió aquella jornada "con desconcierto".
"Empezamos a ver que corría una gente que iban acojonando a uno y otro. Pasaba en diferentes puntos. Incluso la gente trucó a los Mossos, pero no vinieron. Yo fui al local a buscar un bastón con otra compañera, vemos que aquello generaba mucha inseguridad y era muy extraño", explica Cara. Al llegar a barracas, había "un jaleo increíble" y "una situación caótica", y cerraron la barra al saber que había apuñalamientos. Conocieron la heladora noticia que Pep había estado implicado mientras acababan de recoger barriles de cerveza, y después fueron al hospital donde había otros heridos. Isanta ya era muerto.
Venturós también recuerda cómo al volver a la barra del Casal Panxo ya le dijeron que había una persona grave, y poco después de que había sido un asesinato, pero que no lo dijera, esperando una confirmación más oficial. "Mirando a la barra del Centre d'Estudis vi personas próximas a él con caras de estupefacción, uno de muy próximo golpeando con mucha rabia un vehículo allá aparcado… Lo que me habían dicho era verdad".
¿Por qué pasó?
Jordi Isanta, hermano de la víctima, ha asegurado en una entrevista reciente en VilaWeb que era violencia gratuita, y que no hubo un detonante claro. Y es que varias hipótesis circularon entre el boca-oreja de la sociedad local, desde un tema de drogas hasta motivos ideológicos o patrióticos. "Si tienes un objetivo a nivel político, no haces esta mierda", sentencia Venturós, que coincide con la idea de la violencia gratuita: "Quizás había premeditación en la acción violenta".
Aun así, la militante sí que recuerda que, en medio de la trifulca, alguien la increpó con las manos y diciéndole "catalufa". De hecho, una testigo del juicio aseguró que los autores habían gritado "vayamos a matar catalufos". "No quiere decir que en ningún caso fuera por eso, no tenía que ver con una cuestión ideológica o nacional", insiste. "Si un recuerdo en cuestión de horas se puede tergiversar, con los años esto ya es acojonante. Dos años después, en un juicio, recordar todo aquello era complicado. Tengo poco recuerdo, todo pasó tan deprisa, fue tan surrealista…", añade.
Venturós: "Recuerdo alguien increpándome con las manos y diciéndome 'catalufa'. No quiere decir que en ningún caso fuera por eso, no tenía que ver con una cuestión ideológica o nacional"
Cara cree que se juntaron varias cosas: "Había un grupito de chavales, algunos acababan de salir de la prisión. Todo eran gatillos, a ver quién era el más chungo o peligroso. No había ninguna mujer, eran una pandilla de gatillos haciendo el imbécil". A pesar de que dice que algún miembro del grupo llevaba algunas insignias nazis, alerta que también se podía encontrar "un tio de Berga de toda la vida y catalanoparlante". Pero, a pesar de ser un grupo heterogéneo, actuaron a coro: "Una parte que ya llevaban rato liándola, y hubo el que se sumó".
"Allá había de todo, esto es lo que incómoda. Uno con la camiseta del Barça, una bandera española, uno con ropa de Patum… Lo que había en común era esta violencia absurda, indiscriminada e injustificada. Buscaban lío con cualquiera", relata. "No es tan sencillo como decir: eran estos. Lo triste fue el final. No tenía ningún sentido", lamenta. De hecho, dice que hacía semanas que algunos de estos "ya iban liándola" y que las broncas "pasaron a varios puntos". Venturós recuerda que la primera agresión fue por la tarde, seis o siete horas antes, a un joven de Lleida que no tenía nada que ver con todo ello: "Dijo que no volvería nunca a Berga".
"Mossos, on éreu?"
Muchos recuerdan hacia donde se dirigió la rabia acumulada por los hechos. El joven cuerpo de los Mossos d'Esquadra estuvo claramente señalado, acusado de no haber hecho bastante -sin dispositivo de seguridad en la zona- y de llegar tarde al auxilio de Isanta. En paralelo a la sentencia de los acusados, el TSJC condenó el Departamento de Interior por errores en la gestión, hablando de negligencia, obligando a indemnizar la familia. El grito "Mossos, donde erais?" se sumó al "Ni olvido, ni perdón", y fue una constante en aquellos dos días de Patum que quedaban y en la reacción posterior contra el cuerpo policial, así como un trasfondo durante el procedimiento judicial.
Cara tiene claro que durante los hechos hubo "una negación de auxilio de la policía de manera consciente", como recoge la sentencia penal: "No es una opinión, es un hecho. Los Mossos no fueron". "Fue por motivo ideológico, que sería un delito de odio", añade sobre la relación del colectivo anarquista con los Mossos. "Como que no nos quieren, dejan que haya un asesinato. Entiendo que no esperaban un asesinato, pero dejaron que hubiera jaleo", añade.
El anarquista considera que "les iba bien que hubiera jaleo en las barracas por si las dejábamos de hacer", pues no tenían buena relación con los Mossos. "No diré que dejaron que lo mataran, pero tuvieron más de una hora para venir", lamenta. Destaca que prácticamente todo el mundo en Berga reaccionó "con justicia" contra la policía catalana, "que eran los que tenían que actuar, sobre todo porque era evitable". "Se lo ganaron a pulso. Los responsables son los asesinos, en primer lugar, y, en segundo lugar, los Mossos que no quisieron actuar. La reacción de Berga fue normal", destaca.
Venturós coincide en que "hay una constatación empírica" de que llamaron al cuerpo policial y "no aparecieron". "Desde aquellas llamadas hasta que llega el socorro pasan unos minutos que determinan el final de esta historia", espeta. "Excusarse en que esta gente no quiere policía me parece vergonzoso", dice, ligando la negligencia de los Mossos al hecho que aquellos colectivos pudieran tener "reticencias entorno el papel policial de control social y otras muchas cosas".
Ya antes del asesinato, en Berga había habido alguna manifestación en contra de la presencia del cuerpo catalán, sobre todo desde la juventud: "Al implantar una policía nueva, iban de sobrados y hacían abusos de autoridad innecesarios", dice Cara. Recuerda especialmente que llegó a haber cargas policiales ante la discoteca La General, y que se hizo una manifestación en contra que reunió un millar de personas.
A raíz del caso Isanta, se recuperó una fotografía de aquella movilización donde aparecía alguno de los asesinos, cosa que Cara cree que la entonces consejera de Interior, Montserrat Tura, aprovechó para "intentar desacreditar los colectivos que protestaban contra el asesinato". "Criminalizaron la juventud", añade Venturós sobre aquella época. También admite que previamente ya había problemas con aquel grupo de delincuentes: "Yo recuerdo que en el Panxo decíamos: los siguientes seremos nosotros. Hostias y trifulcas había habido".
Aun así, la exalcaldesa también destaca que la reacción contra la actuación policial después de los hechos fue más allá de la juventud libertaria, independentista y de izquierdas, y que movió muchos sectores de la sociedad local: "Todas aquellas personas habían convivido con nosotros, no eran personas que venían de fuera. Era gente que conocíamos. Esto hizo quizás todavía más daño y más rabia", relata.
¿Qué dijo Tura?
Las declaraciones de Tura no ayudaron a apaciguar los ánimos, especialmente en determinados colectivos, que se sintieron culpabilizados. "No sé si es normal que, en una ciudad de 16.000 habitantes, haya siete casales libertarios, cuatro de anarquistas y tres de independentistas radicales", dijo la miembro del Govern. En una entrevista reciente en Catalunya Ràdio, ha defendido la actuación policial y asegura que los Mossos estaban presentes: "Los responsables son los 9 condenados". Tura no comparte los argumentos de la sentencia que condenó a la Generalitat por negligencia en el dispositivo.
A pesar de la polvareda que generaron durante años las palabras de la titular de Interior, Venturós declara: "Lo tenemos que entender en su contexto". "La Tura hace una comparecencia de 52 minutos en el Parlament y cada año solo sacamos esto de los casales y ateneos", detalla. "Lo pienso 20 años después, en aquel momento me hervía la sangre de rabia”, añade. Aun así, dice que las cifras que da la consejera eran falsas. "La tradición libertaría y de izquierdas del Berguedà es intrínseca, pero en ningún caso había la existencia del número de casales, ateneos a que se refiere. ¿Y si los hubiera habido, qué?", añade. A su vez, no ve ahora "la juventud militar como militábamos entonces".
Venturós: "Tura hace una comparecencia de 52 minutos en el Parlamento y cada año solo sacamos esto de los casales y ateneos"
El alcalde de Berga, Ivan Sànchez, es mucho más crítico con la exconsejera. "Por favor, que nos deje en paz", dijo en el acto de homenaje de este miércoles. "En vez de retractarse de aquellas palabras que hicieron mucho daño a la sociedad berguedana, se reitera, criminalizando", lamentó el alcalde. "Por favor, Montserrat, ya está. Estás jubilada, dedícate a tu vida y, sobre todo, deja Berga y a su gente en paz. Te lo agradeceremos mucho", remachó.
Después de haber pasado por la administración local como alcaldesa, Venturós admite que ahora lo ve todo ello desde otra perspectiva. "Me encantan las contradicciones, y que desde la izquierda, cuanto más contradicciones, mejor. Son las preguntas que nos tenemos que hacer para evaluar cómo estamos sacando adelante nuestra lucha". En este sentido, recuerda que entonces eran "gente de izquierdas pidiendo la prisión como locos". "No habría dado un duro por la sentencia, después de participar en el juicio y ver la actitud de la magistrada Ana Ingelmo, no esperaba que se acordara que había una coautoría con las condenas que se pusieron sobre la mesa", añade.
¿Y ahora qué?
Han pasado veinte años y los coautores del asesinato están en la calle, algunos de los cuales en Berga o el Berguedà. "Si lo pienso racionalmente con la cabeza, entiendo que el sistema penal tiene que ser garantista y no tiene que ser punitivo y se tiene que intentar la reinserción a la sociedad. Emotivamente, me causa rechazo, no quiero saber nada. Pero diferencio una cosa de la otra", explica Cara. Coincide Venturós, pero eleva la reflexión más allá.
"Me gustaría sentarme y hablar con ellos. Me gustaría saber qué, por qué, o qué piensan. Tengo una necesidad de conocer. Entiendo a la familia, que no se quieran encontrar con esta gente. No sé cómo se trabaja en esto desde la justicia, pero, ¿qué hacemos? ¿Los echamos de la ciudad? ¿Se reinsertan o no? Son preguntas que nos tenemos que hacer". Venturós revela que ha intentado hablar con condenados, y que algunos habían solicitado pedir perdón a la familia ahora hace unos siete años, pero no acabó saliendo adelante por otros motivos: "La familia dice que no quiere, pero me pidieron esta tarea", recuerda.
Los 20 años quizás abren una nueva oportunidad porque esto pase. La militante cree que no tenía sentido si se hacía cuando estaban en prisión, si lo que realmente querían era un beneficio penitenciario. "El sentido es conocer o saber el porqué. No hemos abordado este asunto a nivel colectivo porque cada cual hizo su trabajo personal. Hay gente que no los dejan entrar en comercios, la mayoría no han vuelto a pisar Berga", relata.
Venturós: "Me gustaría sentarme y hablar con ellos. Me gustaría saber por qué o que piensan. Tengo una necesidad de conocer"
Una muy buena persona y muy próxima
"Era muy buen tío. De aquella gente muy encantadora, que todo el mundo tiene relación, muy agradable, fácil… Es un tópico, pero es así", recuerda Cara. Venturós también destaca que Isanta era una persona "muy próxima" con la cual se había encontrado en el ámbito colectivo, si bien nunca había tratado cuestiones políticas con profundidad con él. Años después, ha sido una de las personas que más a fondo ha estudiado el caso: "En enero fui a casa de los padres y encontré 7 u 8 cajas de información. Tengo todo el juicio escrito a mano".
A las puertas de Patum
Precisamente este miércoles Berga también ha celebrado el pistoletazo de salida de las actividades de la fiesta por excelencia con el Cap d'Any Patumaire. Será el domingo cuando la salida del Tabal anunciará la fiesta, y ya el 15 de junio se harán los Quatre Fuets, para comprobar cómo estalla la pirotecnia. Los actos centrales de la fiesta serán este año de miércoles 18 a domingo 22, también con conciertos en la zona de Barracas de Patum, que llevarán por siempre el nombre de Josep M. Isanta.

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