con la colaboración de la generalitat de catalunya
Campaña de la gripe y la COVID-19: "La vacunación no solo evita la enfermedad, sino que también previene que esta se complique"
La campaña de vacunación contra la gripe y la COVID-19 ya está en marcha en Catalunya con un dispositivo ampliado en los CAP, franjas sin cita previa y protocolos estrictos para garantizar la seguridad

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Con el otoño, en los centros de atención primaria de Catalunya se respira un ambiente diferente. Las neveras específicas se revisan cada mañana, los enfermeros ajustan agendas y el personal administrativo atiende un goteo constante de llamadas y citas. Es la época de la campaña de vacunación contra la gripe y la COVID-19, un dispositivo que moviliza a cientos de profesionales y que este año pone el acento en la responsabilidad individual y colectiva.
La campaña arrancó el 22 de septiembre para los grupos prioritarios —personas institucionalizadas, mayores de 80 años, niños, etc.— y el 13 de octubre para el resto de la población recomendada. Aun así, la vacunación continuará disponible hasta finales de marzo. La enfermera Blanca Camallonga, del CAP Roger de Barcelona, lo explica: “Queremos tener especialmente protegidas a las personas de riesgo antes de diciembre, pero la campaña durará toda la temporada”.

¿Quién puede vacunarse y cuándo?
La ciudadanía puede pedir cita previa a través de La Meva Salut, del portal citasalut.gencat.cat o directamente en su CAP de referencia. Para facilitar el acceso, los centros han establecido horarios sin cita: de lunes a viernes de 9:30 a 12:30 y de 16:30 a 19:30, y en algunos casos también los sábados.
“Siempre recomendamos venir con cita previa”, explica Elisenda Vidal, también enfermera del CAP Roger. “Pero hemos habilitado franjas sin cita para garantizar acceso sin barreras”.
La vacunación se recomienda especialmente a mayores de 60 años, niños de 6 meses a 4 años, personas con enfermedades crónicas, inmunosupresión, embarazadas, personal sanitario, docentes, servicios esenciales y convivientes de personas vulnerables.
En el caso de la COVID-19, es necesario esperar tres meses si la persona ha pasado la enfermedad. Camallonga recuerda: “Las personas de riesgo tienen más probabilidades de sufrir complicaciones: neumonías, infecciones respiratorias graves, descompensaciones… No vacunamos solo para evitar la enfermedad, sino para evitar que se complique”.
Un día de vacunación en el CAP: precisión, cadena del frío y mucha coordinación
Cuando un CAP inicia la jornada, el trabajo empieza antes de que lleguen los usuarios. Vidal describe la rutina: las enfermeras revisan la cadena del frío, preparan el material, verifican lotes, revisan la nevera…
La cadena del frío es crítica: la vacuna debe mantenerse entre 2 y 8 °C. Camallonga explica que disponen de un sistema informatizado, controles manuales y doble verificación.
Además, siguen protocolos oficiales del Departament de Salut y de la Agencia Europea del Medicamento (EMA). Cada dosis queda registrada para poder rastrear cualquier reacción adversa.
El papel imprescindible de todos los profesionales
Aunque las enfermeras son la cara visible, Vidal destaca el papel del personal administrativo, auxiliares, médicos, nutricionistas, fisioterapeutas… La vacunación es un engranaje complejo que exige coordinación y precisión.
Las dudas más habituales: “¿Me puedo poner enfermo?”
La pregunta estrella: “¿Cogeré la gripe por culpa de la vacuna?” Respuesta: no. Son virus inactivados, no pueden causar la enfermedad. Otra duda frecuente: si se puede vacunar estando con una infección respiratoria. Sí, siempre que la persona esté recuperada (y en COVID-19, esperar tres meses).
Una campaña para protegerse y proteger a los demás
La Generalitat pone el foco en la responsabilidad colectiva. La vacunación es un acto de protección individual y también un modo de proteger a la comunidad y evitar que los virus circulen. Desde los CAP recuerdan: “Cada dosis que nos ponemos protege también a la comunidad”, afirma Camallonga.
Con esta campaña, la sanidad pública catalana se prepara para afrontar los meses de mayor circulación vírica con un objetivo claro: minimizar complicaciones, evitar hospitalizaciones y, sobre todo, salvar vidas.
