Qué hacer en caso de terremoto: claves para protegerse
Los suministros de gas, agua y electricidad deben revisarse antes de volver a utilizarlos.

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Un nuevo terremoto de magnitud 4,8 ha sacudido este martes 18 Granada y su área metropolitana y ha sido sentido también en puntos de otras provincias, como Almería. El seísmo, registrado por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), ha tenido su epicentro en Gójar.
El episodio vuelve a poner el foco en la importancia de saber cómo actuar ante un fenómeno así. Aunque no siempre es posible prever cuándo se producirá un temblor, conocer las principales recomendaciones de seguridad puede ayudar a reducir los riesgos y protegerse durante y después del movimiento sísmico.
¿Qué hacer en caso de terremoto?
Ante un terremoto, según las indicaciones del Instituto Geográfico Nacional, lo primero es mantener la calma y buscar un lugar seguro. Si estás dentro de un edificio, aléjate de ventanas, lámparas y muebles que puedan caer y, si es posible, protégete bajo un mueble resistente o junto a un muro de carga. Si estás en el exterior, dirígete a un espacio abierto y mantente alejado de edificios, farolas, árboles, postes y tendidos eléctricos.
Si el temblor obliga a evacuar el edificio, utiliza siempre las escaleras y nunca el ascensor. También es recomendable cortar los suministros de agua, gas y electricidad cuando sea seguro hacerlo y revisar posteriormente las instalaciones antes de volver a utilizarlas. En caso de estar conduciendo, hay que detener el vehículo en un lugar seguro, activar las luces de emergencia y permanecer dentro.
Si el terremoto se produce en el mar y existe riesgo de tsunami, la prioridad será alejarse de la costa y desplazarse hacia el interior o a zonas elevadas.
¿Qué hacer después del terremoto?
Protección Civil recomienda que, cuando termine el temblor, lo primero sea mantener la calma y comprobar si hay personas heridas. Los heridos graves no deben moverse salvo que exista un peligro inmediato, como un incendio o un derrumbamiento. También hay que revisar con precaución el entorno, ya que algunos objetos pueden haberse desplazado y caer al abrir armarios o puertas.
Es importante comprobar el estado de las instalaciones de agua, gas y electricidad, pero sin utilizar aparatos ni encender fuego. Si se detecta alguna anomalía, hay que cerrar las llaves de paso y avisar a los servicios correspondientes. Si hay humo o un incendio que no pueda controlarse, se debe abandonar la zona y contactar con los servicios de emergencia. También es aconsejable limitar las llamadas telefónicas a situaciones urgentes y utilizar mensajes o la radio para mantenerse informado.
Si el edificio ha sufrido daños visibles, hay que abandonarlo de manera ordenada utilizando las escaleras y nunca el ascensor. No se debe volver a entrar hasta que haya sido revisado y autorizado para su uso. Una vez fuera, es recomendable mantenerse alejado de construcciones dañadas y dirigirse a espacios abiertos. Para evitar cortes con cristales u otros objetos, puede ser útil utilizar calzado cerrado y de suela resistente.
En caso de quedar atrapado entre los escombros, hay que protegerse la boca y la nariz para evitar inhalar polvo, intentar no gritar y hacer señales golpeando algún objeto para facilitar la localización. Además, conviene estar preparado para posibles réplicas, que pueden provocar nuevos desprendimientos en edificios que ya hayan resultado afectados.
Hay que tener precaución con el agua de la red, ya que podría haberse contaminado como consecuencia de los daños. Hasta comprobar que es segura, es preferible consumir agua embotellada o previamente hervida.
Cómo reducir los riesgos antes de un seísmo
Antes de que se produzca un terremoto, es recomendable tener preparado un kit básico de emergencia con un botiquín, linternas, una radio con pilas y algunos alimentos y suministros que no necesiten refrigeración. También conviene saber cómo cerrar los suministros de agua, gas y electricidad.
Es importante establecer con antelación un plan familiar de actuación que permita saber cómo actuar y dónde reunirse en caso de emergencia. En el trabajo, también es recomendable conocer las medidas de prevención y participar en los simulacros que se realicen.
Para reducir el riesgo de que se produzcan daños, los objetos pesados deben colocarse en zonas bajas y los muebles como armarios o estanterías deben quedar correctamente sujetos a las paredes o al techo. También conviene asegurar elementos que puedan desprenderse, como cuadros, espejos o lámparas, así como productos tóxicos o inflamables.
Es aconsejable revisar el estado de la vivienda y comprobar que elementos como chimeneas, balcones, aleros o revestimientos estén bien fijados a la estructura. Si se detecta algún problema, puede ser necesario recurrir a un profesional para valorar las medidas adecuadas.
Los terremotos no pueden predecirse con precisión, pero estar preparado puede reducir considerablemente los riesgos. Conocer las pautas básicas de actuación, disponer de un kit de emergencia y revisar previamente la seguridad de la vivienda permite afrontar un posible seísmo con mayor seguridad y saber cómo actuar tanto durante el temblor como ante las posibles réplicas.


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