Catalunya consolida el teletrabajo parcial pero con retos pendientes como regular la desconexión digital
Un estudio de la patronal catalana de la pequeña empresa demuestra que la modalidad laboral a distancia ha mutado hacia una fórmula híbrida.
Críticas de los sindicatos por el exceso de horas extras no retribuidas y la poca implementación de herramientas para gestionar el registro horario.

Barcelona--Actualizado a
La pandemia de la covid-19 comportó la irrupción masiva del teletrabajo en buena parte del mundo y por supuesto también en España. Concretamente, en Catalunya supuso que uno de cada cinco catalanes se vio forzado a ejercerla. Cinco años después, esta modalidad laboral a distancia se ha estancado como fórmula pura, transformándose en un sistema híbrido, que permite trabajar a distancia dos o tres días por semana, y el resto en el centro de trabajo.
Desde el punto de vista empresarial, el teletrabajo se está consolidando, ya que representa el 10,2% de las ofertas laborales publicadas en el año 2024. Así lo constata el estudio 'Nuevas formas de organizar el trabajo: el teletrabajo en Catalunya', elaborado por la patronal Pimec y la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) a través de los datos del 'Baròmetre de Competències i Ocupacions de Catalunya'.
El informe pone el foco en sectores como el de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), en el que la modalidad supera el 13%. Matizando este optimismo, los sindicatos UGT Catalunya y CCOO Catalunya rebaten los resultados de esta apuesta, asegurando que el sistema agrava las dificultades de garantizar la desconexión digital y abona el campo para acumular más horas extras sin remunerar.
En relación con el estudio, la directora de la Unidad de Prospección y Análisis Laboral de la UOC, Carme Pagès Serra, indica que “los perfiles con más experiencia suelen estar asociados con los cargos con más responsabilidades de coordinación y liderazgo, que suelen requerir mayor interacción social y presencialidad”. En cuanto a las competencias, el teletrabajo está asociado a una mayor demanda de competencias relacionadas con la autogestión y una menor demanda de competencias sociales y de comunicación. En cambio, en las vacantes que requieren muchas competencias sociales y de comunicación, es menos probable que se solicite teletrabajo. Sin embargo, se encuentran diferencias según la modalidad de teletrabajo adoptada.
Por su parte, el secretario general de Pimec, Josep Ginesta, destaca que "el teletrabajo no es sólo un avance tecnológico o un beneficio social, sino también una nueva forma de organizar el trabajo, que puede aportar grandes beneficios a las personas, las empresas y la sociedad". El informe muestra que, pese a los avances, "aún queda mucho potencial por desplegar, pero los déficits que se observan en el teletrabajo lo son de nuestro trabajo en general", opina Ginesta. “Para que el teletrabajo sea realmente una herramienta de progreso, es necesario adaptar la regulación a la realidad de las pymes, impulsar la digitalización y la formación y fomentar también la corresponsabilidad entre empresas y personas trabajadoras”.
Oportunidad perdida
Desde el sindicato UGT Catalunya, en su Radiografía del teletrabajo: desde el confinamiento hasta la fecha, se concluye que, durante el año 2024, sólo teletrabajaron un 14,2% de las personas asalariadas, de las cuales un 7,9% lo han hecho de forma ocasional. Con estos datos, el sindicato cree que "se ha dejado escapar la gran oportunidad que nos brindó la Covid-19 y la posterior regulación del trabajo a distancia. Parece que la apuesta de las empresas por el teletrabajo sólo ha sido pasajera y fugaz, puesto que la cultura del presencialismo en nuestro país todavía es muy acusada".
El secretario de Acción Sindical de UGT Catalunya, Òscar Riu, precisa que “la apuesta por el teletrabajo no puede ser a cualquier precio y deben garantizarse siempre, y en todo caso, los derechos laborales que tienen todos los trabajadores y trabajadoras que quieren optar por este sistema, como la voluntariedad y la reversibilidad, el derecho a la desconexión digital, el derecho a la desconexión digital, el derecho a la intimidad y la privacidad o el derecho al abono de los gastos asociados”.
Riu alude a otra realidad vinculada al teletrabajo: la posibilidad de lograr mejoras ambientales al reducir los desplazamientos al puesto de trabajo en transporte público o privado. Esta cuestión se traduce, según datos del sindicato, en una pérdida media de 4,3 horas semanales sólo para acudir al puesto de trabajo, además del coste que suponen los accidentes in itinere, que el año pasado fueron 33 en Catalunya. "Entre nuestros empresarios, ha calado la idea de que teletrabajar no es ser productivo". El responsable de UGT Catalunya recuerda que los convenios no regulan habitualmente la desconexión digital, al tiempo que un 43% de las horas extra realizadas por los trabajadores catalanes no se abonan.
El teletrabajo, en los convenios
El responsable de Acción Sindical de CCOO Catalunya, Enrique Rodríguez, introduce otro elemento que permitiría mejorar la empleabilidad y la figura del teletrabajo. En tal caso, la inclusión de la figura en la negociación de los convenios laborales. Por el momento, se ha añadido al del metal, recientemente aprobado, o al de oficinas y despachos. Según Rodríguez, "la opción del teletrabajo debe convertirse en estructural, pero resulta necesario regular y delimitar antes las horas extras que no se retribuyen ni cotizan. Al mismo tiempo, se debe garantizar el derecho a la desconexión digital en el marco de la reducción de jornada". De hecho, asume que, en estos momentos, no se aplican mecanismos suficientes para controlar y vigilar el cumplimiento de la jornada laboral.
Ante las dificultades de las empresas para encontrar determinados perfiles profesionales, como los ingenieros, los expertos consideran que una de las ventanas que abriría el despliegue del teletrabajo sería la atracción de profesionales altamente cualificados, que priorizan la mejora de las condiciones laborales o la flexibilidad por encima del sueldo o carrera profesional. Éste sería un incentivo más para atraer talento, al mismo tiempo que evitaría episodios de bajas laborales por problemas de salud mental o estrés.

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