Las cigarras recomiendanCarlota Álvarez Basso se queda sin sitio en el infierno
Anibal Malvar conversa con sus cigarras particulares para que le canten qué podemos leer en este verano de canícula y siesta.

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Carlota Álvarez Basso (Vigo, 1964). Feminista, promotora cultural y socióloga (por ese estricto orden). Estudió en Francia y EEUU. Entre 1992 y 1999 fue jefa del Departamento de Obras de Arte Audiovisuales del Museo Reina Sofía. Dirigió también el Pazo da Cultura de Pontevedra, el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo, el departamento de Proyectos de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales del Ministerio de Cultura y el Matadero de Madrid. La publicación Mujeres&Cia la eligió en 2018 entre las Top 100 Líderes de España.
Autobiografía
Estoy subida al carro del feminismo desde que tengo uso de razón. Nací en una familia liberal de izquierdas que me transmitió el valor de la cultura, la justicia y la igualdad. Cuando me preguntaban: "Carlotiña, ¿qué quieres ser de mayor?" Yo contestaba muy seria: "Feminista". No entendía por qué esta respuesta causaba tanta risa, porque yo conocía a dentistas, taxistas, electricistas, antenistas. Parece que sí me he dedicado activamente a ello. Me defino como mujer feminista y activista, madre orgullosa y profesional de la gestión cultural, que toca muchos palos.
Fundaste en 2018 el festival Cine por Mujeres en Madrid. Qué crudo es tener que reivindicar el arte de la mujer en pleno siglo XXI, como si la mujer artista nunca hubiera existido. El laureado Gombrich dijo que no incluía en sus libros el arte femenino porque carecía de importancia. Los varones humanos somos una especie animal bastante poco evolucionada, me da la impresión.
El caso que mencionas del señor Gombrich no es aislado y es parte de un problema mucho mayor, que es la falta de referentes femeninos. A estas alturas creo que está largamente demostrado que las mujeres han estado presentes en la historia del arte, que han iniciado nuevas tendencias artísticas, participado en relevantes encuentros del momento, tenido éxito comercial y que, en vida, han contado con el mismo reconocimiento que sus contemporáneos masculinos. Tristemente, de poco les ha valido: no han sido incluidas en los libros de Historia del Arte, con mayúsculas, y por ello, ni sus nombres, ni sus obras, ni su legado se conocen. Este fenómeno de borrado sistemático de las creaciones y aportaciones de las mujeres en todos los campos (artes, cine, ciencia, literatura…) es muy grave y sus consecuencias muy profundas. Así que…, si me encontrara con Ernst Gombrich o con Georges Sadoul, historiador canónico de la historia del cine que ni siquiera nombra a Alice Guy Blanche (pionera del cine), les enmendaría la plana y les obligaría a reescribir sus libracos en clave paritaria. Considero que es indispensable reescribir la historia de la cultura occidental incorporando la perspectiva de género, porque colocar a la mujer en el lugar que se merece pasa por saldar una deuda de reparación de su invisible legado.
Precisamente, por todos estos motivos, en el 2017, en el lapsus de tiempo que tuve mientras dejaba la dirección de Matadero Madrid y esperaba mi reincorporación al Reina Sofía, resolvimos montar un festival de cine dirigido por mujeres porque éramos conscientes de que había excelentes películas dirigidas por mujeres muy talentosas que no llegaban a ser distribuidas o exhibidas en salas en España. Así que, entre mi marido Diego Mas Trelles --codirector del festival y programador y asesor de festivales de cine nacionales e internacionales-- y yo, decidimos ocuparnos, no solo preocuparnos, y poner en marcha la primera edición del Festival Cine por Mujeres Madrid… Que en octubre tendrá su octava edición.
Leí una entrevista reciente en la que decías: "Necesitamos la complicidad de los hombres". Yo, después de lo que pasó con la ley del sí es sí, afirmaría que la mujer necesita también, y sobre todo, la complicidad de los jueces y políticos, boicoteadores de todo avance en igualdad. Pero quiero llevarte al arte: ¿boicotean hoy los artistas a las artistas?
Estamos inmersos en un sistema de valores que no reconoce al 50% de la población, legitimando solo la labor que desarrollan los hombres y atribuyendo falsas premisas a la feminidad, como la fragilidad, la sumisión o la inseguridad. Nuestra sociedad y nuestro inconsciente son producto de dichos valores, apuntalados sobre una educación secular machista interesada en perpetuar tales estereotipos. Esta realidad ha tenido, y sigue teniendo, unos efectos devastadores y concretos en todos los ámbitos y escalas sociales.
Jueces y políticos
Estoy totalmente de acuerdo contigo en que en España algunos miembros del estamento judicial y algunos políticos están boicoteando todo avance en igualdad, quedándose anclados en los valores patriarcales que he mencionado antes y que buscan eternizar esos privilegios. Por ello, además de identificar cuál es el origen, debemos buscar los antídotos para cambiar colectiva y estructuralmente este esquema grabado en las mentalidades. Luchar por una mayor igualdad de género y una mayor diversidad social no es solo una cuestión de mujeres, de la misma forma que batallar contra el racismo no es un problema solo de personas racializadas. Para acometer esta necesaria transformación de la sociedad y sus valores en favor de una sociedad más justa, igualitaria y diversa, toda la ciudadanía debe estar unida y es necesario que los hombres también se impliquen, pues estos cambios nos incumben a todos y todas.
Hay que actuar para acelerar estos cambios y esto implica tomar medidas que favorezcan la equidad, aunque algunas puedan parecer discriminatorias, como las cuotas. Y si, efectivamente, algunos hombres y, obviamente, algunos artistas se sienten atacados, hay que recordarles que las cuotas han existido siempre…: las masculinas. Eso era lo natural. No hay que dramatizar: simplemente, ahora estamos tomando la parte del pastel que social e históricamente nos corresponde, porque pagamos el 50% de los impuestos y somos más de la mitad de la población.
Se escucha mucho: ser feminista es 'politizar', polarizar.
Se debería considerar el feminismo como un modo de ver el mundo, una actitud y un enfoque vital. De hecho, pocas veces hubo un sentimiento más unánime de alegría que el producido ante el premio de Carla Simón en Berlín [Oso de Oro de la Berlinale por su película Alcarràs]. "Las mujeres del cine sienten que el triunfo de una es el triunfo de todas", dijo la crítica Eulalia Iglesias. Sin olvidar a la mítica Madeleine Albright, primera secretaria de Estado de Estados Unidos: "Hay un lugar especial en el infierno para las mujeres que no apoyan a otras mujeres".
La cigarra Basso recomienda
Este verano yo propondría hacer un viaje cultural, desde el norte al sur de la Costa Oeste de mi tierra galega.
Empezaría la ruta por la exposición David Bailey's Changing Fashion, uno de los fotógrafos de moda y retrato más reconocidos del globo, en el Centro de la Fundación MOP de A Coruña.
La segunda parada sería en el Centro Gallego de Arte Contemporáneo (CGAC) para ver exposiciones individuales de la sevillana Pilar Albarracín (Sevilla, 1968) y de la costarricense Priscilla Monge (San José, 1968), dos creadoras que me entusiasman.
Después, recomiendo mucho visitar la excelente 32.ª edición de La Bienal de Arte de Pontevedra, la más antigua de España, que ha regresado del 21 de junio al 30 de septiembre de 2025 después de quince años de ausencia, bajo el lema Volver a ser humanos. Ante el dolor de los demás.
Última parada: Vigo. Aquí barro pa’casa: recomiendo la exposición de mi hermano, el pintor Darío Basso, en el Espazo SVT-Sirvent. ¡Que lo disfruten!
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