La conflictividad entre vecinos en Barcelona es más elevada en viviendas pequeñas y edificios degradados
Según la Encuesta de Convivencia y Relaciones Vecinales 2024, las personas propietarias, arraigadas y mayores de 45 años tienden a establecer vínculos más intensos en el Área Metropolitana de Barcelona.

Barcelona--Actualizado a
Los vecinos que residen en viviendas de dimensiones reducidas y en edificios con un estado de conservación deficiente suelen tener más conflictos. Es una de las principales conclusiones de la Encuesta de Convivencia y Relaciones Vecinales 2024 (ECAMB), elaborada por el Instituto Metrópoli, que sugiere que las problemáticas de convivencia no solo dependen de las relaciones interpersonales, sino también de factores estructurales vinculados a la calidad del entorno residencial.
Según la encuesta, las relaciones cotidianas entre vecinos del Área Metropolitana de Barcelona son habituales pero mayoritariamente superficiales. En concreto, el 63,8% de la población afirma que saluda a menudo a sus vecinos, mientras que un 42,6% mantiene conversaciones breves. En un segundo nivel de implicación, el 16,1% declara que se hacen favores entre vecinos y sólo un 8,4% comparte problemas personales. Así pues, las relaciones profundas y de amistad son muy minoritarias.
Ahora bien, la encuesta demuestra que la intensidad de estas relaciones varía según factores sociodemográficos y económicos. Las personas propietarias, con una trayectoria residencial más larga en el barrio y mayores de 45 años tienden a establecer vínculos más intensos. En cambio, la población joven y las personas nacidas en el extranjero tienen, en general, menos relación vecinal.
Aunque el 54,8% de la población vive cerca de amigos y el 72,8% de familiares, y por tanto, dispone de una red familiar, el informe apunta que las grandes ciudades y los barrios con más diversidad presentan más dificultades para establecer vínculos, y las personas migradas disponen de un tejido relacional más limitado. El grado de conocimiento entre vecinos disminuye a medida que aumenta la diversidad, pasando del 83,3% al 64,4%.
Menos capacidad de organización
A pesar de la tradición de lucha vecinal en el AMB y Barcelona, este desarraigo, provocado principalmente por la inestabilidad residencial debido a la crisis de vivienda, que aboca a muchas personas -sobre todo jóvenes y personas migradas- a cambiar constantemente de piso, ha disminuido la capacidad de movilización vecinal y ha debilitado los vínculos comunitarios, dificultando la organización colectiva y la respuesta compartida ante los problemas del barrio.
Sólo el 21% de la población afirma que en los últimos cinco años se ha movilizado con el vecindario para resolver problemas del barrio, y un 15,6% ha participado en acciones de mejora como huertos urbanos o espacios autogestionados. Estos datos indican que, a pesar de la existencia de relaciones, la participación colectiva es reducida.
El informe también aborda la cuestión de la soledad no deseada. El 9,8% de la población metropolitana afirma haberse sentido a menudo sola o excluida en el último mes. Esta sensación es más elevada entre las mujeres (12,3%) que entre los hombres (6,9%). Los colectivos más afectados son los jóvenes de 16 a 29 años (11,7%) y las personas mayores de 75 años (11,5%).
El ruido, el principal conflicto
En cuanto a los conflictos, son relativamente poco frecuentes. Sólo el 9,6% de la población declara haber tenido algún conflicto vecinal durante el último año. El ruido es, con diferencia, la causa principal, (46,1% de los casos), seguido de las discusiones (14,7%) y problemas relacionados con la suciedad o el mantenimiento de los espacios comunes (11,6%). La mayoría se resuelven por vías informales, sin recurrir a mecanismos institucionales.
Entre los elementos que afectan a la convivencia en los barrios está la suciedad (44,5%), seguido de la circulación de vehículos (33,3%) y la falta de espacios para socializar (19,2%). En cuanto a la percepción del barrio, la mayoría de la población lo considera un espacio bien equipado, accesible y seguro. El 91,9% destaca la buena comunicación, el 86,2% valora la presencia de parques y espacios verdes, y el 85,1% considera que los barrios son adecuados para niños. Además, el 76,8% percibe una buena oferta de equipamientos.
La población utiliza habitualmente los espacios públicos y equipamientos, pero tiende a pasar el tiempo de ocio fuera y a participar poco en actividades asociativas. Esta participación es más elevada en municipios pequeños (39,7%) y menor en grandes ciudades (28,2%) y en Barcelona (29,9%). Las mujeres hacen un uso más intenso del barrio y participan más en actividades, mientras que las personas nacidas en el Estado utilizan más estos espacios que las nacidas en el extranjero.

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