Crecen las dudas sobre el impacto de la gigafactoría de IA proyectada en Catalunya: "No sabemos ni cuánta agua consumirá"
Entidades ecologistas y ambientales denuncian la opacidad del proyecto y reclaman una moratoria en la construcción de las instalaciones hasta que se conozcan los impactos reales sobre el territorio.
La CGT asegura que los centros de datos generan “pocos” puestos de trabajo y “muy especializados”.

Barcelona--Actualizado a
El gran anuncio del Govern catalán sobre la instalación de una gigafactoría de inteligencia artificial (IA) en Móra la Nova (Ribera d’Ebre, Tarragona) ha chocado con el rechazo de entidades ambientales y ecologistas de la zona. Mientras el Ejecutivo catalán y el español, el sector empresarial y buena parte del mundo local la presentan como una oportunidad de proyección internacional y un motor de empleo y desarrollo económico, el GEPEC, Ecologistas en Acción y la Associació Sediments denuncian la opacidad del proyecto, la desproporción entre recursos consumidos y beneficios, el riesgo ambiental y la perpetuación del modelo de “territorio de sacrificio” que desde hace décadas se impone en las Terres de l’Ebre.
El proyecto nace del marco europeo para incentivar la independencia europea en IA respecto a los monopolios digitales de Estados Unidos y la China. La Unión Europea invertirá unos 20.000 millones de dinero público para impulsar esta estrategia. Una de las instalaciones candidatas es la del centro de datos de Móra la Nova. La inversión prevista oscila entre 3.000 y 5.000 millones, y el consorcio que la lidera reúne al Estado, la Generalitat, Telefónica y grandes corporaciones como ACS, MasOrange, Nvidia, Submer, Multiverse Computing y la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT).
Hace unas semanas, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, anunció que el Govern destinará 1.000 millones hasta 2030 para acelerar el despliegue de la IA en Catalunya. Un dinero que provendrá mayoritariamente de fondos europeos Next Generation, de la Generalitat y de inversión privada.
Las entidades denuncian opacidad
A pesar del anuncio, la realidad es que se conocen pocos detalles del proyecto. Las entidades denuncian opacidad. "Hay más preguntas que respuestas", alerta Elisenda Forés, miembro de Ecologistes en Acció del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre. No se conocen los consumos reales de agua y energía, el número exacto de puestos de trabajo, la gestión de residuos térmicos, la gobernanza del centro y los criterios de prioridad en el uso de recursos hídricos.
"Lo único que ha salido públicamente es que el Govern de la Generalitat y el Gobierno del Estado apoyan esta candidatura, que los alcaldes están encantados de la vida y que el Consell Comarcal ya ha regalado cuatro hectáreas y un almacén para su instalación", critica Forés. La planta se ha proyectado en un solar del polígono industrial El Motlló, actualmente de titularidad del Institut Català del Sòl.
El agua del río Ebro, entre las principales preocupaciones
Una de las principales preocupaciones de las entidades es el agua que necesitan este tipo de plantas, que en este caso sería del río Ebro. Uno de los puntos centrales es el consumo de agua para refrigerar los chips. Forés explica que estos centros ya no pueden refrigerarse solo con aire acondicionado, "por eso necesitan grandes cantidades de agua".
Calculan que un centro de 100 MW podría llevarse aproximadamente 1,5 hm³ anuales, equivalentes al agua que consumen Móra la Nova y Móra d’Ebre juntas en un año. Entre las dos localidades suman 9.000 habitantes. En un escenario de sequía como el que ha vivido Catalunya en los últimos años, Forés se pregunta quién tendrá acceso prioritario al agua en caso de que ganara la candidatura de Móra la Nova: "¿Los ciudadanos y la agricultura o la gigafactoría?". Las entidades denuncian que nadie ha respondido aún a esta cuestión.
Las entidades también alertan sobre la temperatura de retorno del agua al río y cómo este calentamiento afectará a la biodiversidad. Forés recuerda que el tramo final del Ebro ya está al límite de lo permitido por la Unión Europea: "El calentamiento del río —igual que ocurre con la refrigeración de la central nuclear de Ascó— puede degradar aún más un ecosistema frágil y comprometer las directivas europeas sobre calidad del agua", lamenta la ecologista.
Un "territorio de sacrificio"
Buena parte de la economía de la Ribera d’Ebre depende de la actividad nuclear. Hace años que la comarca planifica su futuro socioeconómico tras el cierre de la central de Ascó. En los últimos años, el territorio ha visto proliferar plantas de biogás, macroparques solares, centrales hidroeléctricas reversibles, líneas eléctricas de muy alta tensión… Esta acumulación ha consolidado las Terres de l’Ebre, en palabras de Forés, como un “territorio de sacrificio”.
Las entidades denuncian que el Govern ceda y "riega con dinero público" a empresas a las que “les sobra el dinero”, en lugar de impulsar actividades económicas territoriales y sostenibles que generen empleo real y arraigado al territorio. "Estamos destinando recursos públicos para negocios privados. El agua, la luz, los terrenos… todo queda en manos privadas, mientras los beneficios se van a paraísos fiscales", lamentan.
Trabajos temporales y centrados en la construcción
En el plano socioeconómico, la CGT pone en duda que la gigafactoría comporte la creación de "centenares de puestos de trabajo", tal y como anuncian sus impulsores. Aleix Carbó, secretario de acción social de la CGT en las Terres de l’Ebre, señala que la mayoría serán temporales, centrados en la construcción y puesta en marcha, y que una vez esté operativa la planta, los puestos fijos serán escasos y con perfiles "altamente cualificados y que vendrán de fuera". Esta realidad contrasta con un territorio con una media de edad elevada, ingresos bajos —ocho de los diez municipios más pobres de Catalunya están en las Terres de l’Ebre— y un sector primario en crisis.
Ante esta situación, las entidades reclaman una moratoria en la construcción de centros de datos en Catalunya —incluida la gigafactoría de Móra la Nova— hasta disponer de información clara, regulación y garantías ambientales y sociales. Piden ·que los recursos públicos se destinen al beneficio de la población, y no de las grandes corporaciones". "La salvación de las Terres de l’Ebre no va por ahí. Tenemos una Reserva de la Biosfera, el delta del Ebro, el río Ebro y un sector primario cada vez más abandonado", sentencia Forés.

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