Dones del Bosc, la iniciativa pionera de las propietarias forestales catalanas para la gestión de los bosques contra los incendios
Catalunya cuenta con la primera asociación de propietarias forestales de Europa, que luchan por visibilizar el papel de la mujer en la gestión forestal y la prevención de los incendios.

Ariadna B. Cruz
-Actualizado a
El 90% de Catalunya es rural y más de la mitad del territorio es superficie forestal, exactamente un 65%. Esto representa 2.074.390 hectáreas, una cifra equivalente a toda la superficie de un país como Eslovenia. Estos datos pueden ser una sorpresa para mucha gente, pero Catalunya no es sólo Barcelona y su área metropolitana, bien al contrario, los bosques y el territorio rural suponen la mayor parte del país. Tres cuartas partes de esta superficie forestal es de propiedad privada, es decir, que la gran mayoría de bosques tienen nombre y apellido. Y en esta nomenclatura, en Catalunya emerge una iniciativa pionera en Europa: Dones del Bosc. Una organización que une a propietarias forestales, que desde el empoderamiento femenino luchan por visibilizar el papel de la mujer en la gestión forestal y ser un revulsivo en la prevención de incendios.
Hay que tener presente que el 70% de la superficie forestal no tiene un plan de desbroce para prevenir incendios. Nos encontramos ante una situación en la que la prevención contra los fuegos y la gestión forestal activa son muy limitadas, totalmente insuficiente frente a las nuevas amenazas en forma de incendios de sexta generación que comporta el cambio climático. Unas cifras y una situación de Catalunya que, perfectamente, son equiparables a otras zonas del Estado como las de Castilla y León o Galicia en las que se está sufriendo una verdadera catástrofe.
El abandono rural y la carencia de gestión forestal hacen que la biomasa se acumule, aumentando el riesgo de incendios graves. Además, toda Europa está afrontando un aumento de incendios debido al cambio climático y las oleadas de calor, remarcando la necesidad urgente de acciones estructurales y preventivas para revertir el actual riesgo. Como afirman científicos, ingenieros y silvicultores, la "prevención es clave para mitigar futuros riesgos".
"Económicamente, no sale a cuenta; lo hacemos por sentimiento y compromiso"
"La gestión forestal no se hace en verano cuando hay fuegos; debe hacerse todo el año" afirman la propietaria forestal Carme Plana y el ingeniero forestal Oleguer Plana. "Muchos silvicultores utilizamos un Plan de Gestión a quince años vista, aprobados por la administración", donde está escrito toda la actividad y gestión que realizan los silvicultores en su bosque, para mantenerlo, cuidarlo y reducir el riesgo de incendios. La granja Can Plana, situada en Vallgorguina, en la comarca barcelonesa del Vallès Oriental, lleva desde el siglo XII en pie. De los tres hermanos, Carme Plana, la pequeña, es quien ha adoptado la propiedad de la masía, las tierras, los bosques y el ganado. Y su hermano Oleguer, ingeniero forestal, se encarga (junto al padre) del cuidado de los bosques. Juntos se hacen cargo de la gestión forestal.
Y ambos afirman también que "el sector primario es poco rentable y la burocratización nos ahoga. Éste es el verdadero origen del abandono rural". Los campos agrícolas actúan de cortafuegos y la silvicultura se encarga de cuidar los bosques, y si esto no se da existe un creciente riesgo de incendio. El objetivo no es "limpiar bosques", sino reducir combustible y estrato arbustivo para prevenir incendios. La gestión combina tala, aclareo, apertura de caminos y silvopasto con rebaños. "Cuando hacemos un desbroce, es una inversión de quince años. Económicamente, no sale a cuenta; lo hacemos por sentimiento y compromiso", afirman los dos hermanos.
Esta visión y sentimiento de compromiso también la comparte Cristina Alier. Ella será propietaria forestal y además, es integrante de la asociación Forest Horses; un grupo de mujeres que ha creado una asociación que impulsa un proyecto de gestión forestal con caballos, que pastan libremente para limpiar el sotobosque, abrir caminos y reducir el riesgo de incendios eliminando incluso especies invasoras como el carrizo. Con este proyecto reducen el riesgo de incendios forestales en comarcas como el Penedès y el Garraf, en la provincia de Barcelona, y economizan la gestión forestal a partir de un modelo sostenible que beneficia a todas las partes, "nosotros no montamos los caballos ni los utilizamos para nuestro beneficio, sino que es en beneficio de la sociedad".
Dones del Bosc, las propietarias forestales se organizan
Aparte de la silvicultura y la gestión forestal, hay otra cosa que une a Alier y Plana, y esto es Dones del Bosc. Es la asociación de propietarias forestales de Catalunya, la primera de toda Europa. A partir de un diagnóstico que presentó el Departament d'Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació de la Generalitat en 2023, se vio que la propiedad de uno de cada tres bosques privados en Catalunya está en manos de mujeres, pero que, en cambio, "están muy poco representadas" en los ámbitos asociativos y de la toma de decisiones del sector. Además, el porcentaje aumenta hasta el 45% si se trata de bosques en régimen de copropiedad. Un primer encuentro las puso en contacto hace casi dos años, y rápidamente se organizaron para poder constituirse como organización y avanzar en la creación de una asociación que les diera voz propia.
El objetivo de la asociación es claro: dar a conocer y visibilizar la figura de la mujer en un sector tradicionalmente de hombres, captar sus aportaciones para el sector, tejer redes, y trabajar en común para garantizar la plena participación de la mujer en todos los procesos de planificación y ejecución de las políticas que se impulsen en el ámbito de la gestión forestal. "Dones del Bosc nace para visibilizar que también hay mujeres al frente de la gestión forestal" afirma Plana.
Es un espacio de aprendizaje y colaboración entre mujeres con realidades similares. Alier destaca que en Dones del Bosc "compartimos proyectos y aprendemos unas de otras". Uno de los objetivos claros es no "vernos como competencia", al contrario, "cuanta más gente haga lo mismo, mejor para la sociedad y el medio ambiente". Ellas mismas sostienen que es clave el papel de la mujer en la lucha por la preservación del territorio y la prevención de los incendios. Porque las mujeres suelen tener más predisposición a trabajar juntas, ayudarse y colaborar por un objetivo global y compartido. Clara Santamaria, la presidenta de la asociación, reafirma en el diario Aquí Berguedà que ella ha vivido "en un mundo muy masculinizado", donde los trabajos forestales sólo los hacían los hombres. Destaca que "esto ha cambiado, ahora las mujeres también estamos, y mucho". Santamaria cree que "la asociación puede ser un buen lugar donde las jóvenes compartan experiencias para no caer en las trampas del pasado".


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