El PP fracasa en su intento de arrinconar el valenciano en la educación
Las familias votan mayoritariamente en favor del valenciano como lengua base en la consulta organizada por la conselleria de Educación y que desarrollaba la ley que habían pactado PP y Vox para poner fin a la "imposición del valenciano".

Valencia-
Unas 570.000 familias estaban llamadas a votar telemáticamente entre el 25 de febrero y el 4 de marzo para elegir la lengua base —castellano o valenciano— que querían para los estudios de sus hijos. Finalmente, lo ha hecho un 58% del censo, que se ha inclinado mayoritariamente en favor del valenciano , aunque por una diferencia mínima —50,53% contra un 49,47%—. Ahora bien, es la primera vez en la historia que el valenciano supera el castellano como opción preferida en la educación.
Aun así, esto no quiere decir que el próximo curso el valenciano sea mayoritario en las aulas. La elección de la lengua base solo determinaba el porcentaje mayoritario de horas de docencia en una lengua u otra, que, en el caso del valenciano, como máximo, podría llegar a la mitad de las horas en la secundaria y un poquito más en primaria, pero no más. Y dado que la elección lingüística se hace previamente a la matrícula —y no a la hora de matricularse, como anteriormente—, el estudio de los hijos en la lengua elegida por las familias, que, según el consejero José Antonio Rovira, estaría garantizado, podría no traducirse así en la práctica en muchos casos, según han denunciado los sectores sociales que se han opuesto a esta ley.
El mapa de resultados ofrece algunas constantes. El País Valencià está dividido en dos zonas lingüísticas, según la lengua histórica que ha predominado, y esta consulta ha reflejado a grandes rasgos esta delimitación: el valenciano ha sido la lengua escogida mayoritariamente en la zona valencianohablante, mientras que el castellano lo ha sido en la zona castellanohablante. Ahora bien, la comarca de la Serranía —castellanoparlante— se ha inclinado por la enseñanza en valenciano, mientras que las ciudades de València, Alacant y Elx —tradicionalmente valencianohablantes, pero dónde actualmente el castellano es muy mayoritario— han elegido el castellano.
En València y Alacant, en este sentido, es donde se concentran más centros privados concertados, la mayor parte de confesión religiosa. En estos centros es donde se ha decantado la votación en favor del castellano de manera más clara. Entre la comarca de la Vega Baja (Orihuela y Torrevieja), València y Alacant suman casi el 90% de los votos en favor del castellano en la educación. Ahora bien, en la misma línea, esta votación también ha dado como resultado una división muy marcada entre un valenciano claramente mayoritario en la educación pública y una educación privada concertada, donde el castellano, a pesar de que el valenciano también ha progresado, continúa siendo claramente hegemónico.
Una clave de esta consulta, según Ismael Vicedo, portavoz de la Cívica, la asociación en defensa de la lengua y la cultura valencianas en la comarca de L’Alacantí, es que “las comunidades educativas han votado con la clave de mantener su proyecto educativo de centro”. Así, estas habrían visto esta consulta como “una agresión externa, producto de un programa ideológico ultra, que hacía peligrar el proyecto que habían construido”. La ciudad de Alacant, con un voto en favor del valenciano de un 17%, se ha inclinado mayoritariamente por el castellano, pero centros como el CEIP Azorín —el más grande de la ciudad— o el CEIP Sorolla —identificado tradicionalmente con un proyecto de enseñanza en valenciano— han mantenido o incluso han ampliado su apuesta por el valenciano.
Sílvia Gómez, de Plataforma per la Llengua en el País Valencià, coincide también en señalar que, allá donde la enseñanza en valenciano era tradicionalmente la apuesta mayoritaria, las familias han validado la continuidad de esta línea. En este sentido, Gómez ha destacado el trabajo de movilización e información llevado a cabo por las familias y las comunidades educativas, que se ha traducido también en que la apuesta por un modelo de enseñanza en concreto no ha provocado, en estos casos, una división por origen o por otros condicionantes dentro de las comunidades educativas, que han actuado en favor de la cohesión de grupo. Este hecho demostraría que “la enseñanza en valenciano es la apuesta de futuro”.
Esta diagnosis también es compartida por Josep Enric Escribano, presidente de El Tempir, asociación en defensa de la lengua en Elx y comarca, quien ha hecho incidencia en que estos resultados vienen a demostrar que “se podría haber avanzado mucho durante los años del gobierno del Botànic en la Generalitat y no se hizo”. Así, a juicio de Escribano, habría quedado patente que “hay mucha más gente en favor del valenciano de la que unos y otros dicen y quieren hacer creer”. En este sentido, Escribano también ha destacado que la movilización en favor del valenciano que ha habido desautoriza claramente al conseller de Educación, José Antonio Rovira.
Rovira, de hecho, justificó esta consulta, derivada de la ley dicha de “libertad educativa” que habían pactado PP y Vox, como necesaria para “poner fin al modelo catalán de imposición lingüística”. Desde el Sindicat de Treballadores i Treballadors de l’Ensenyament del País Valencià (STEPV-Intersindical), el mayoritario en el sector, en este sentido, le han cogido el guante y han destacado que el resultado de la consulta “se le ha girado en contra al consejero, que quería arrinconar el valenciano en la enseñanza”.
Si bien Rovira formalmente siempre ha manifestado que no pedía el voto en favor de una lengua u otra, con declaraciones como estas, así como con actuaciones como las de enviar la inspección educativa a retirar pancartas en favor del valenciano o la asistencia de miembros de su conselleria a actas en favor del castellano, han servido para que las diferentes asociaciones hayan identificado en ellas una apuesta por reducir la presencia del valenciano que se ha visto ahora desautorizada por la consulta que él mismo había impulsado.
La petición de dimisión del conseller de Educación ha sido unánime en los sectores progresistas, sindicales y asociativos en favor del valenciano. Alexandra Usó, presidenta de Escola Valenciana, la principal asociación en favor de la enseñanza en valenciano, se ha mostrado de enhorabuena por un resultado que es “fruto de la implicación y movilización de miles de personas que han defendido nuestra lengua y cultura frente a este nuevo ataque de la derecha y la ultraderecha”. Y por eso ha querido “felicitar a toda la comunidad educativa, familias, alumnado y personal docente que han hecho posible este éxito”. Usó también ha denunciado la “irresponsabilidad” de Rovira por haber “forzado un proceso innecesario y perjudicial para la cohesión educativa y social” y ha reclamado la dimisión.
Anna Oliver, presidenta de Acció Cultural del País Valencià, también ha celebrado la opción mayoritaria de las familias por la elección del valenciano como lengua base y ha señalado que este resultado es una “enmienda a la totalidad al gobierno Mazón”. Así mismo, Gerard Fullana, diputado de Compromís en las Corts y portavoz en materia de Educación, ha añadido que, ante la “confrontación” que había propuesto el gobierno del PP, las familias “han dicho sí al valenciano”, una diferencia que, ha resaltado, “se amplía en la escuela pública”.

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