Las entidades sociales de Badalona hacen "todo lo posible" para acoger a los desalojados del B9 y evitar su criminalización
Algunos de los afectados han ocupado el albergue municipal de Can Bofí Vell, cerrado en mayo de 2024, para resguardarse del frío y la lluvia.
También han enviado una carta al president Illa para recordar que no son "delincuentes" y que han sido expulsados "sin alternativa habitacional".

Barcelona--Actualizado a
Muchos de los desalojados del antiguo instituto B9 de Badalona continúan buscando un refugio donde pasar las noches. Este domingo por la tarde, una protesta vecinal bloqueó la entrada de la parroquia Mare de Déu de Montserrat, que debía acoger a una quincena de personas durante un mes. Según explicaron las entidades sociales de la ciudad en un comunicado conjunto, se trataba de un "dispositivo de emergencia temporal gestionado por Cruz Roja y con el apoyo económico del departament de Drets Socials de la Generalitat".
La presión vecinal evitó que los afectados entraran en la iglesia, pero las entidades, de la mano de las administraciones, están haciendo "todo lo posible ahora mismo" para reactivar la iniciativa, generar conciencia y evitar que se repita la protesta. "No saldremos solos de esta situación; necesitamos la máxima empatía", ha señalado el director de Càritas Diocesana de Barcelona, Eduard Sala, en una llamada con Público.
En paralelo al dispositivo en la parroquia, también estaba previsto que los desalojados pudieran hacer uso de los servicios de lavandería y duchas del Centre Diürn Folre de Badalona. Este centro ofrece acompañamiento social y cobertura de necesidades básicas a personas sin hogar en la ciudad y es una alianza entre el Orde Hospitalari Sant Joan de Déu, la Fundació Llegat Roca i Pi y Càritas. Desde hace muchos años se trabaja el apoyo a las personas sin hogar en Badalona con una amplia red que incluye entidades religiosas y sociales.
"Durante el siglo XX, la población de Badalona se duplicó varias veces con gente que venía del resto de Catalunya, de Murcia, Andalucía o Extremadura. Construyeron barracas y quienes ya estaban allí les ponían etiquetas de peligrosos y decían que no era posible absorberlos. Había mucho miedo y desconfianza, como ahora", continúa Sala.
El representante de Càritas no quiere "estigmatizar" directamente a las personas que el domingo protestaron ante la parroquia, ya que considera que es gente que se siente "abandonada" por las instituciones en el acceso a la vivienda. "Hay una gran crisis estructural. Quien tiene problemas, cuando cree que se prioriza a otro colectivo, lo vive como injusto y no recuerda el pasado. Siempre hay una persona a la que culpar de un sistema injusto", añade.
Desalojados del B9 ocupan Can Bofí Vell
Tras la protesta del domingo y las acusaciones mutuas entre el Ajuntament de Badalona y la Generalitat de Catalunya, el alcalde Xavier García Albiol se reúne este lunes con la consellera de Drets Socials, Mònica Martínez Bravo, para abordar la problemática de la acogida. Hasta ahora, solo unos pocos desalojados han encontrado refugio, pero la mayoría se ha marchado, aún duerme a la intemperie o ha decidido ocupar el antiguo albergue municipal de Can Bofí Vell de Badalona, cerrado en mayo de 2024. La noticia ha trascendido a raíz de una carta que los afectados han enviado al president de la Generalitat, Salvador Illa.
En el escrito, los desalojados recuerdan que han sido "arrojados a la calle sin alternativa habitacional" y que algunos se encuentran instalados bajo el puente de Badalona, expuestos a la lluvia en un contexto de alerta meteorológica. "Hoy llueve sobre nosotros mientras Badalona está en alerta máxima por lluvias torrenciales y se desaconseja estar en el exterior. Pero nosotros estamos aquí porque no tenemos ningún otro lugar", dicen en la carta. Cabe recordar que dos relatores de la ONU condenaron este viernes el desalojo del B9, ya que podía constituir una "grave violación" de los derechos humanos.
En el asentamiento, insisten en la carta, tenían un "techo", podían "cocinar", levantarse e "ir a trabajar". Ahora, en cambio, se encuentran "con el agua hasta los tobillos" y desamparados, sin una ayuda efectiva de las administraciones. Para resguardarse, algunos han ocupado Can Bofí Vell, un espacio que, según dicen, les "corresponde por derecho". Y se preguntan: "¿Nos volverán a echar a la calle sin alternativa o tendrán tiempo de buscar una solución?".
En última instancia, los desalojados han negado ser "delincuentes" y han denunciado la criminalización colectiva. Han reconocido que entre las más de 400 personas que había en el B9 podía haber alguien que hubiera delinquido, pero se han preguntado si eso es responsabilidad del conjunto de los residentes o "de la ineficiencia policial y judicial".
Soluciones temporales para los desalojados
Además de la parroquia Mare de Déu de Montserrat, las entidades sociales de Badalona también encontraron refugio para algunos desalojados en el Casal Antoni Sala i Pont, cedido por organizaciones independentistas. En paralelo, una médica jubilada de Badalona, Àngela Valeiras, acogió temporalmente a dos senegaleses antes de entrar en el circuito de Càritas. "Me he dejado llevar por el corazón ante una situación muy desesperada", explicó la mujer en declaraciones a la Agència Catalana de Notícies.
Pese a celebrar que cada vez había menos personas bajo el puente de Badalona, el portavoz de la plataforma Badalona Acull, Carles Sagués, aseguró el sábado —tras el anuncio del acuerdo con Drets Socials— que el problema aún estaba lejos de resolverse. Las entidades sociales reclaman que la atención al sinhogarismo en la ciudad sea "una apuesta municipal, con políticas y recursos, y que se trabaje de manera coordinada con las entidades y otras administraciones".

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