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Escape room: la esperanza contra el ocio sedentario del s.XXI

Este nuevo entretenimiento, con una ambientación exquisita que combina juegos de deducción y lógica está arrasando por toda España.

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Un Escape Room en Riga tiene a la Gioconda de protagonista.

Este tipo de ocio genera hondas divisiones; followers y haters. Hay quienes dicen que fomenta el eterno infantilismo al que se pretende condenar al adulto del s.XXI: Ver una serie de superhéroes en casa, salir en patinete eléctrico por tu ciudad y jugar a vértelas en apuros por la noche. Menos desenfadados, la barra brava de los escape room lo ve como una hora de ocio diferente en el que huir de la inoxidable rutina.

Un escape room, para los neófitos en la materia, es un juego laberíntico en el que te meten en un pequeño recinto del que tienes que salir en menos de 60 minutos. Ahí arranca el enredo del que puedes elegir temática, dificultad e incluso si se tercia el pique, rival.

Ideados a partir de algunas tramas de películas de miedo, Cube —mejor película en Sitges en 1997— es un buen ejemplo de lo que son estos pasatiempos: discurrir por salas hasta la salida. Si eres —cómo decirlo sin faltar— poco intuitivo, siempre podrás recurrir a tu Gamemaster, un guía externo que te dará pistas para facilitarte algún pasaje del juego en el que te has atascado. Una especie de Jigsaw  —el villano de Saw— pero que como cobra la partida al terminarla, quiere que salgas vivo de ella.

"El perfil del jugador cada vez se abre más. Antes era un frikigrupo que venía de juegos de rol pero se ha puesto de moda y se ha abierto al público en general", dice Susana, una de las dueñas de El Cubo, que tiene una sala sobre Star Wars. "Lo llevamos al tema del humor, porque pasa que a veces no puedes ir con niños a muchas salas. Nos tomamos el juego a coña y metemos chascarillos. El comandante es Juan Solo y pilota el Pichón Centenario", asegura.

Ambientaciones de bancos, comisarías y museos

Los escenarios son tantos como sus creadores sean capaces de imaginar. "El sector es similar al de las películas hace cien años o los videojuegos hace treinta. Los escape room son una nueva forma de narrativa que evoluciona rápidamente tanto en temáticas como en público y en estructura empresarial" dice Alberto, de El Cubo.

Antes de jugar, las instrucciones son claras: solo puedes interactuar con aquello con lo que no haya que hacer fuerza. Te puede pasar —la tensión del momento— que al entrar emocionado y al querer buscar pruebas en los sitios menos inesperados acabes tumbando un armario, levantando las alfombras o metiendo los dedos en el conducto de ventilación —¡te juro que ahí había algo!— y en realidad solo tengas que leer una carta que has encontrado y deducir a partir de ahí. Si eres de sangre caliente necesitarás a alguien templado, así que búscate tu media langosta para estos juegos.

Escenario de Fox in a Box.

Cantaba Sabina sobre el atraco de El Dioni "La de noches que he dedicado yo a planear, un golpe como el que diste tú con par". Ahora puedes matar el gusanillo de los sueños prohibidos gracias a este tipo de ambientaciones, cada vez más recurrentes. ¿Quién no ha jugado a ser John Dillinger?

"Nosotros tenemos un atraco a un banco y puedes hacerlo en modalidad pro: entras por la puerta de atrás del edificio y nosotros no interactuamos en el inicio" dice Alberto, uno de los trabajadores de Fox in a Box. Su sala estrella es El Asesino del Zodiaco, inspirado en el asesino de California de finales de los 60, que inspiró a su vez la película Zodiac, de David Fincher.

El Asesino del Zodiaco, para más inri, mezcla humor, sustos, engaños y pruebas complicadas pero accesibles, que la colocan entre las salas más solicitadas de Madrid.

El margen de mejora

La ebullición ha sido tal, que las empresas que llenan sus salas son conscientes de que más pronto que tarde deberán renovar sus escenarios. Adelantándose a las vacas flacas, una sala es sustituida por otra antes de que empiece a dar malos resultados: "El asesino de Vitrubio la abrimos hace un año y el año que viene la cerraremos porque se va a quedar vieja" nos cuenta Eva, de Yaebi, creadores de escape room con actores que se implican junto a los participantes.

Por su parte, desde El Cubo también consideran que la innovación es clave: "Antes tenías tres muebles de IKEA y cuatro cajas con candados. Ahora se tiende a super decorados y a meter mucha tecnología para que cada vez sean más espectaculares, aunque a los más puristas esto no les gusta" dice Susana. La eterna lucha entre la vieja guardia y los que hacen mainstream un pasatiempo también se vive en los escape room.

En tiempos de aplicaciones, de ocultismo y de relaciones inalámbricas debería tomarse como sintomático que la moda sea ir en familia o con amigos a vivir por un rato dentro de una película. El negocio de la nostalgia, añorar ser un niño y huir de lo de siempre a veces tiene su lado positivo. Tal vez haya esperanza.

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