El eslabón más frágil de los festivales también alza la voz contra KKR: "Que suban salarios y no enriquezcan a Israel"
Trabajadores del personal eventual, uno de los sectores más precarios de la industria del directo, muestran su malestar y comienzan a organizarse para llamar al boicot activo en los festivales del fondo proisraelí.

Madrid--Actualizado a
La fiesta está en marcha en Santiago de Compostela, donde este jueves comienza el festival O Son do Camiño, pero algo se mueve entre bastidores. La implicación del fondo KKR -vinculado a intereses proisraelíes- en la gestión de éste y otros muchos festivales españoles ha comenzado a generar respuestas desde dentro del propio sector. Decenas de bandas han anunciado su rechazo a participar en estos festivales. En la misma línea, trabajadores que forman parte del personal eventual, que también da vida a estos eventos, ha empezado a organizarse para reivindicar su posición. Montadores, personal de seguridad, camareros. Algunos de ellos incluso hablan ya de posibles acciones de protesta pese a ser probablemente el eslabón más frágil de la industria musical.
Trabajadores del O Son do Camiño, entre otros, han comenzado a moverse y plantean un posible boicot activo, siempre que consigan el respaldo suficiente del resto de empleados. El objetivo es interrumpir o dificultar el desarrollo del festival como protesta, al menos simbólica, por su vinculación con KKR, expresan los trabajadores.
Uno de los primeros pasos que han tomado un grupo de trabajadores del festival ha sido la elaboración de un panfleto que llama al boicot activo, y que ya circula entre varios sectores como carga, descarga, montaje o barras del festival. La intención, aseguran, es sumar fuerzas suficientes para que la protesta tenga un verdadero impacto. En la nota se lanza un llamamiento directo al boicot: "Huelga de brazos caídos, sabotaje, difusión, inoperancia, deserción, mirar hacia otro lado o cualquier medio que tengas a tu alcance para aguar esta fiesta que enriquecerá a los asesinos de un pueblo que demuestra día a día dignidad".
"Que se contagie la dignidad. Dejemos de enriquecer a quien nos empobrece y precariza. ¡Que inviertan en nuestros salarios y no en enriquecer a Israel! ¡Que viva la lucha del pueblo palestino!", reivindican en el documento.
Aunque todavía no existe una hoja de ruta definida, entre los trabajadores se percibe un creciente malestar. "Queremos mostrar nuestro descontento con la vinculación de KKR en el festival", explica en declaraciones a Público un trabajador que prefiere mantener el anonimato para no sufrir represalias. "Nuestro sector está marcado por la precariedad y la eventualidad. Aunque llevamos años trabajando, cada uno está en un área distinta: carga y descarga, barras, técnicos de sonido, trabajos en altura… lo que dificulta que nos organicemos bien de cara a un boicot", explica.
Confían en que se unan más trabajadores a la causa durante el desarrollo del festival para poder realizar acciones que tengan visibilidad. "Estamos barajando posibilidades, pero necesitamos ser suficientes. Si paramos solo tres o cuatro, no servirá de nada y podemos salir perjudicados", apunta.
Lo que sí parece claro es que hay un creciente movimiento entre trabajadores de diferentes gremios, desde técnicos de montaje, carga y descarga, personal de barras y seguridad. "Somos muchos y algunos estamos en el montaje de varios festivales, también en otros de Galicia como el Resurrection Fest o el Caudal Fest. Si no podemos hacer algo en este festival, será en el siguiente. Todo esto nos pilló un poco por sorpresa", destaca.
Además, los trabajadores denuncian que las condiciones laborales en los festivales siguen siendo precarias. Recuerdan que en 2022 dos operarios sufrieron un accidente grave mientras montaban el escenario principal del festival O Son do Camiño, un hecho que expuso los riesgos a los que están sometidos. "Los horarios nunca se cumplen, trabajamos bajo una presión constante, y la tarifa por hora lleva años congelada", denuncia. Ahora, con la polémica en torno a la vinculación política del fondo que gestiona el festival, el malestar ha alcanzado un nuevo nivel.
Según relatan, fue a través del movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) que se enteraron de la implicación de KKR, lo que activó la toma de conciencia en algunos de los trabajadores. "Ahí empezamos a abrir los ojos", afirma.
En el panfleto difundido dejan claro que apoyan la campaña de BDS "que exige cuatro mínimos éticos a los festivales propiedad de KKR". Estos puntos mínimos se basan en que la organización del festival se pronuncie públicamente en cuanto a valores y que no cuente con patrocinios de empresas señaladas por su implicación en violaciones de derechos humanos en Palestina ni aceptar financiación o patrocinio de entidades cómplices con Israel. Además, buscan que se promueva la colaboración activa con organizaciones y artistas palestinos, como una forma de apoyo real. "Con que se cumplan esos cuatro puntos se podría empezar a meter presión, poco a poco, a Superstruct y a KKR. Las empresas han dicho que los festivales son libres de organizarse como quieran, por lo que no hay ninguna razón por la que no puedan comprometerse públicamente con esos mínimos", explican desde BDS Galiza.
La estrategia de BDS junto a la PACBI (la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel) es ejercer presión desde abajo hacia KKR, centrándose en los cimientos de una de sus inversiones más rentables hasta ahora: Superstruct, es decir, los festivales. "Esta presión a los festivales está funcionando porque el modelo de negocio de Superstruct consistía en comprar y acumular marcas de festivales, pero a partir de ahora, con todo lo que está ocurriendo, ningún festival querrá ‘venderse’ a Superstruct y verse envuelto en esta polémica", señalan desde el movimiento.
"Los festivales pueden optar por seguir el camino del Mighty Hoopla -uno de los mayores festivales LGTB de Londres, que ya se ha comprometido públicamente a cumplir los mínimos del BDS- o enfrentarse a una avalancha de cancelaciones, devoluciones de entradas o presiones como en el caso Sónar y ahora también a conflictos laborales como el que se anuncia para O Son do Camiño", sentencian desde BDS.
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