Un estudio concluye que durante el Orgullo se triplicaron los bots que difunden odio contra personas LGTBIQ+
Un 5,7% de las cuentas que colgaron mensajes LGTBIfóbicos hacia estas comunidades fueron identificadas como potencialmente bots o "cuentas matrícula", según el último informe de la Federación Estatal LGTBI+.

Madrid--Actualizado a
La Federación Estatal LGTBI+ ha publicado este jueves un estudio que analiza más de 28.000 mensajes en la red social X (antes Twitter) durante el Orgullo 2025 y pone cifras a una realidad que hasta ahora muchas personas y organizaciones venían intuyendo. Esto es, que los discursos de odio no solo están creciendo, aupados sobre los hombros de las grandes plataformas digitales; sino que se coordinan, se adaptan y operan estratégicamente en torno a momentos de alta visibilidad de las comunidades LGTBIQ+. En concreto, el informe Estado del Odio LGTBI+ 2025-Discursos de Odio en X ha detectado que la presencia de bots en los mensajes LGTBIfóbicos durante el Orgullo fue tres veces superior a lo habitual.
El análisis, elaborado junto a la agencia investigadora 40dB, se ha realizado a partir de tuits publicados entre el pasado 28 de mayo y el 10 de julio. Mientras que las conclusiones se han madurado a partir de la detección de palabras clave explícitamente ofensivas y recurrentes en las narrativas de odio digital. Aparecen reiteradamente términos usados de forma peyorativa como maricón, bollera, travesti, degenerado, paguita, ideología de género, entre muchos otros. El informe "también ha incluido un análisis de redes, que permitió reconocer comunidades y subcomunidades discursivas, y entender mejor cómo se organizan las conversaciones en torno a este tipo de discursos", ha detallado Mireia Belda, analista de 40dB.
Más del 80% de los insultos detectados se dirigieron contra gais, bisexuales y lesbianas. Los hombres homosexuales fueron el grupo más atacado (hay que considerar que también es el más visibilizado). Según el estudio, los insultos hacia ellos se centran en términos como "locas" o "putas". Les siguen las personas trans, que se suelen vincular con términos como "ley trans", "infancia" o "ideología de género", muchas veces dirigidos como amenaza. Expresiones como "niños mutilados" o "quitar patria potestad" también son utilizadas con relativa asiduidad, evocando escenarios alarmistas que pueden justificar una reacción todavía más virulenta contra las disidencias sexuales. En el caso de las mujeres lesbianas, el término dominante para insultarlas fue "degeneradas", mientras que las personas bisexuales fueron atacadas tildándolas de "promiscuas" y "viciosas", asociándolas así a una hipersexualización que termina justamente negando la credibilidad de su orientación sexual.
Hay, sin embargo, una idea que atraviesa prácticamente todas las comunidades analizadas y que tiene que ver con especular sobre el supuesto lugar privilegiado en el que se sitúan. El uso reiterado de la palabra "paguita" funciona como eje de este discurso, que trata de instalar la narrativa discriminatoria de que las personas LGTBIQ+ "reciben beneficios sin aportar a la sociedad". Una fórmula deshumanizante que, en palabras del informe, "se utiliza para presentarlas como enemigas públicas y legitimar el rechazo social" a través de ideas que "niegan la condición humana del colectivo, patologizándolo y legitimando el rechazo como si fuera una reacción natural".
La investigación identifica que las emociones predominantes en estos mensajes no son únicamente la ira. El asco ocupa el primer lugar, seguido de la tristeza en forma de discursos paternalistas o condescendientes. Se detectan también mensajes basados en el supuesto miedo, donde especialmente instrumentalizan la protección a la infancia. No se trata, por tanto, de un odio que se propaga de forma impulsiva o descontrolada, sino de un repertorio que se apoya en un argumentario LGTBIfóbico bastante asentado.
Un 5,7% de las cuentas que difundieron odio hacia estas comunidades fueron identificadas como potencialmente bots o "cuentas matrícula", es decir, perfiles automatizados o recién creados diseñados para amplificar contenido. Esta cifra triplica la media estimada para X (1,9%). En algunos casos se detectó la repetición idéntica del mismo mensaje por distintos usuarios, e incluso estrategias de interpelación directa a cuentas específicas para aumentar la visibilidad o presionar públicamente.
De hecho, el estudio ha detectado 91 comunidades distintas vinculadas a discursos de odio. Lo cual demuestra que la LGTBIfobia "está interiorizada socialmente y circula de forma transversal, desde contextos explícitos hasta formas de lenguaje asumidas como naturales".
La presidenta de la Federación Estatal LGTBI+, Paula Iglesias, ha advertido sobre la gravedad de este contexto: "El peligro de esta narrativa que inunda las redes sociales es que ese odio se traduce en violencia en las calles contra personas LGTBI+ reales, con nombres y apellidos". "No solo se limita a la red X. Aunque el análisis se ha llevado a cabo en esta plataforma, caracterizada por una gran conflictividad en su comportamiento, hemos detectado la réplica de estas mismas estrategias y mensajes de odio en otras redes sociales, más orientadas a formatos de vídeos y fotos, como Instagram y TikTok", ha insistido Iglesias. Por ello, la Federación reclama la aprobación urgente de un Pacto de Estado contra los discursos de odio y la aplicación efectiva de la legislación europea contra su difusión en plataformas digitales. Lo que se ensaya, amplifica y legitima en la red, luego se traducen en consecuencias fuera de la pantalla.
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