Un estudio constata la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores de Catalunya mientras crecen los beneficios empresariales
Según el informe elaborado por el sindicato CGT Catalunya, los sueldos reales han caído de media un 4,1% desde 2021, mientras que los márgenes empresariales han aumentado en más de seis puntos.

Barcelona-
Los salarios de los trabajadores de Catalunya todavía no han recuperado el poder adquisitivo previo al fuerte repunte de la inflación que arrancó en el último trimestre de 2021 y se prolongó hasta principios de 2023, con picos de encarecimiento interanual de los precios por encima del 10%. Así lo recoge un estudio presentado este martes por el sindicato CGT Catalunya, que contrapone la pérdida de poder adquisitivo de los asalariados con el aumento de los beneficios empresariales, que en el mismo periodo han ido claramente al alza. Todo ello en un contexto de crecimiento económico que no llega al bolsillo de buena parte de los trabajadores.
El informe, titulado Erosión del poder adquisitivo en Catalunya y necesidad de acción sindical, ofrece una batería de datos para defender la necesidad de "pasar al contraataque". En palabras del secretario de Acción Social de la CGT Catalunya, Iru Moner, "la riqueza existe, pero está mal distribuida", de manera que "solo a través de la organización, la movilización y la solidaridad podemos recuperar lo que es nuestro: salarios y condiciones de vida dignas, y un futuro que no consista en sobrevivir, sino en vivir bien, plenamente, con tiempo para cuidarnos y disfrutar".
En concreto, el documento muestra cómo entre 2021 y 2024 los salarios reales de los trabajadores de Catalunya se han reducido de media un 4,1%, como consecuencia de unas subidas que no han bastado para compensar una inflación que "ha funcionado como una forma de ajuste salarial indirecto, lo que permite a las empresas reducir la carga de los costes laborales y aumentar sus márgenes". La pérdida de poder adquisitivo fue especialmente acusada en 2022, si bien la brecha se ha ido cerrando posteriormente sin llegar a compensarse del todo.
El factor de la vivienda
El informe desgrana la evolución salarial de los principales sectores laborales y pone de manifiesto que, pese a las diferencias en cada caso, en la inmensa mayoría los trabajadores han experimentado una pérdida de poder adquisitivo, que en algunos casos supera el 5% desde 2021. Es lo que ocurre, por ejemplo, en telecomunicaciones, edición, suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado o en actividades artísticas, entre otros.
En cambio, los márgenes empresariales —con la excepción de los sectores energéticos, marcados por una volatilidad crónica— "han aumentado en España un 6,1% desde 2021" y son los más altos de una serie histórica que comienza en 2009. En este sentido, el trabajo de la CGT asegura que "la pérdida de poder adquisitivo de las personas trabajadoras sostiene en parte el aumento de los beneficios empresariales". Y añade: "Incluso cuando los salarios reales no han disminuido, las empresas han incrementado su resultado bruto de explotación sin aumentar los sueldos en paralelo, apropiándose de una mayor proporción del valor añadido".
Coincidiendo con la pandemia, los beneficios empresariales se redujeron en 2020, en un momento en el que se tomaron decisiones políticas para proteger el empleo. A partir del año siguiente, sin embargo, los márgenes empezaron a crecer de forma acelerada, una dinámica que no se ha detenido. "En un contexto de crecimiento económico y de aumento del empleo, las empresas no solo están alcanzando beneficios récord, sino que también han conseguido reducir los costes laborales gracias a la inflación y al ajuste salarial que esta conlleva", apunta el estudio.
Por otro lado, la CGT subraya el encarecimiento de la vivienda, especialmente acelerado en el caso del alquiler. Solo en Barcelona, los precios han subido un 70% en la última década, cuatro veces más que los salarios. En este sentido, el informe recalca que el IPC no refleja de manera suficientemente fiel este incremento del coste de la vivienda ni el esfuerzo que supone para los trabajadores. "El aumento de los precios de la vivienda, y especialmente de los alquileres, implica una transferencia masiva de rentas hacia los propietarios y empobrece a sectores importantes de la clase trabajadora. De poco sirve aumentar los salarios si después una gran parte de ellos debe destinarse al pago del alquiler", señala el documento.
La prolongada pérdida de poder adquisitivo de los asalariados no ha ido acompañada de grandes movilizaciones, algo que según la CGT se explica porque "la inflación produce una devaluación salarial silenciosa y no tiene un responsable tan directo, a diferencia de cuando una empresa intenta una modificación sustancial de las condiciones de trabajo". Aun así, el sindicato considera que ha llegado el momento de "cuestionar la estrategia de concertación y diálogo social como vía para garantizar los salarios y las condiciones laborales", lo que aprovecha para criticar a los "sindicatos mayoritarios".
Para revertir la tendencia actual, la CGT apuesta por el conflicto como vía para impedir que los beneficios sigan "ganando terreno" respecto a los salarios. Una tarea que, según la organización, resulta más factible ahora gracias al "rápido crecimiento del empleo", que "fortalece el poder de negociación" de los trabajadores al "reducir el miedo al paro si se emprenden medidas de presión".
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