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Factoría Cruzcampo integra tradición e innovación para fomentar la cultura cervecera

Heineken abre en Sevilla un centro que busca crear nuevos sabores y formar a jóvenes con talento.

Los maestros cerveceros con los alumnos de la Factoría Cruzcampo, en Sevilla.
El presidente de Heineken España, Guillaume Duverdier, en una foto de grupo junto a los maestros cerveceros y los alumnos de la Factoría Cruzcampo, en Sevilla.

Vuelve a oler a cerveza en la Avenida de Andalucía, número 1, en Sevilla. Exactamente en el mismo lugar en que se creó la primera Cruzcampo, allá por 1904, este 1 de junio abre las puertas al público Factoría Cruzcampo, un lugar en el que se integran tradición e innovación con la idea de promocionar la cultura cervecera, crear nuevos sabores y formar a jóvenes con talento.

Después de seis años de trabajo y una vez que, sin euforias, se empieza a ver la luz al final del túnel de la pandemia, Heineken lanza la factoría, un lugar en el que se elaboran diferentes variedades de cerveza artesana, a la vez que, en un ambiente de aprendizaje, se acoge a jóvenes que quieren desarrollar su talento y mejorar su empleabilidad en el sector de la hostelería.

"En un año especialmente difícil, inauguramos este ilusionante proyecto en el que desde Cruzcampo y su Fundación volcamos nuestros recursos, pasión y experiencia para impulsar el talento de las nuevas generaciones y apoyar la transformación de la hostelería. Así elaboramos cervezas que le gusten al mundo, a las personas y al planeta", manifestó Guillaume Duverdier, presidente de Heineken España y recién nombrado presidente de la Fundación, en el acto de presentación, celebrado el pasado viernes, al que acudieron también la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, la consejera andaluza Rocío Ruiz y el alcalde de Sevilla, Juan Espadas.

Juan Espadas, alcalde de Sevilla, sirve una caña, junto al presidente de Heineken España, Guillaume Duverdier.
Juan Espadas, alcalde de Sevilla, sirve una caña, junto al presidente de Heineken España, Guillaume Duverdier.

Los maestros cerveceros de la factoría son Juan Jiménez e Irene Pascual, dos jóvenes que cuentan con una moderna microcervecería en la que experimentar e innovar con diferentes ingredientes y variedades artesanas. "Tenemos total libertad para crear lo que se nos ocurra. Luego, todo eso se traslada a la fábrica grande y tendremos la cerveza en los lineales", afirma Jiménez. "La cerveza es un producto natural, que se hace con estas materias primas: agua, cereales, malta de cebada, lúpulo y levadura. Con eso, se pueden hacer infinidad de recetas. Los maestros cerveceros hacemos el mosto para que la levadura, que es la reina del proceso, en la zona de fermentación haga la mejor cerveza", agrega.

La Factoría Cruzcampo tiene capacidad para elaborar 400 mil cañas al año, contará con hasta 7 variedades diferentes al mismo tiempo, y combinará hasta 30 recetas de cervezas con mucho acento en todo el año, algunas de ellas elaboradas en pequeños lotes limitados. El primero de ellos, creado para conmemorar la apertura, es La Descará, "una cerveza que tiene tanto acento que no se puede aguantar. Nace como una cerveza diferente y descarada con un tono anaranjado y sabor dulzón gracias a la miel de azahar de Lora de Río y toques cítricos y refrescantes que le aportan las naranjas", explica Jiménez.

En este lugar, calcula Heineken, cada año unos 15.000 sevillanos y sevillanas podrán contribuir con su visita a un fin social: el 100% de la recaudación será destinada a generar más oportunidades de empleo. Por cada euro aportado por el visitante en 2021, Fundación Cruzcampo destinará 10 a la formación de más jóvenes talentos. En los 1.300 metros cuadrados de la Factoría, los visitantes podrán aprender y seguir en directo el proceso de elaboración de la cerveza, y degustar allí mismo las variedades artesanas o disfrutar de experiencias de cultura cervecera.

Compromiso con Andalucía

Así, Factoría Cruzcampo es también un lugar de aprendizaje y de práctica –acogerá este mismo año a más de 150 jóvenes, entre los participantes becados de su programa Talento Cruzcampo y la colaboración con otras entidades– con público real para completar su formación y prepararles para asumir los retos presentes y futuros del sector. "Sabía que Talento Cruzcampo sería una gran oportunidad profesional, para prepararme para lo que me apasiona, la hostelería. Pero he descubierto que va más allá de la formación. Supone un crecimiento personal y un compromiso con la sociedad", explica Alba Mateos, participante de la plataforma Talento Cruzcampo.

"Sin duda, una de las mejores cosas que nos ofrece este espacio es el contacto con el público. Para un trabajo creativo como el nuestro, es una gran inspiración poder contar con la respuesta real del visitante cuando prueba alguna de nuestras elaboraciones. Ver su cara, su reacción. Eso nos ayuda a evolucionar y seguir haciendo cosas mejores, distintas", explica Irene Pascual, maestra cervecera. Un contacto que se hace aún más patente en las experiencias cerveceras, visitas guiadas con catas a ciegas o degustación de maridajes, para pequeños grupos previa reserva.

Para Carmen Ponce, vicepresidenta de la Fundación Cruzcampo y directora de Relaciones Corporativas de Heineken España, este proyecto "supone un refuerzo en nuestro compromiso con la sociedad y con Andalucía, donde contamos con el 40% de nuestra plantilla y generamos 25.000 empleos indirectos e inducidos, dos fábricas en Sevilla y Jaén y un centro de innovación cervecera, la Fábrica Cruzcampo de Málaga".

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