La "gratificante" experiencia de un catering de alta gama servido por reclusos: "Nos ha abierto los ojos"
Cinco internos del centro penitenciario Sevilla II fueron contratados por una de las empresas de hostelería más importantes de la capital andaluza para una experiencia pionera que ha sido considerada como un éxito de reinserción social.

Sevilla-
Una de las empresas más importantes de la hostelería en Sevilla ha ofrecido el primer catering inclusivo servido por personas que cumplen condena en prisión. "He salido muy reforzado de esta experiencia", dice a Público Juan Antonio, uno de los internos del centro penitenciario Sevilla II que abandonaron durante unas horas la cárcel para trabajar en una iniciativa pionera de reinserción social, que todos los participantes califican como un "éxito" que debe tener continuidad.
El catering fue servido durante el transcurso de unas jornadas organizadas el pasado 25 de marzo por el Defensor del Pueblo Andaluz en la sede central de la Fundación Cajasol en la capital andaluza para debatir sobre la reinserción social de las personas privadas de libertad. Cinco reclusos que cumplen condena en segundo grado fueron los encargados de servir al centenar de asistentes el desayuno y luego el cóctel de mediodía, contratados por la empresa Ágape 360º. Pero todo partió de una idea de la Asociación Zaqueo para la Reinserción Social, que desde 1996 ofrece una alternativa a las personas que salen de prisión, un ámbito donde son escasas las iniciativas.
No en vano, en esas mismas jornadas, el Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu, reconoció que la reinserción de las personas reclusas, aunque es posible, "se enfrenta todavía a muchas dificultades para abandonar la estigmatización y comprender que la cárcel puede ser un medio para una segunda oportunidad".
Contra la estigmatización que pesa sobre las personas que están o han estado alguna vez en prisión se rebela cada día la asociación Zaqueo, que cuenta en Sevilla con un centro de acogida para personas que carecen de un hogar a donde ir cuando salen de la cárcel por un permiso, un tercer grado o una libertad condicional.
Amparo Morillo, la psicóloga de Zaqueo, fue la persona que recogió a los cinco internos de Sevilla II elegidos por su junta de tratamiento para trabajar en el catering. Los recogió a las siete de la mañana y los devolvió al centro a las cinco de la tarde: fueron diez horas de libertad en las que esos reclusos pudieron demostrar su valía como profesionales de la hostelería y su capacidad para regresar a la vida cotidiana al otro lado de las rejas una vez que terminen de cumplir condena. "La experiencia les ayudó a reducir los prejuicios que tienen ellos de sí mismos y que les marcan mucho en su vida", resume Morillo a Público.
Los cinco reclusos contratados por Ágape 360º trabajan diariamente en el servicio de cocina de Sevilla II, donde se sirven tres comidas diarias a unos 1.300 internos. La empresa únicamente tuvo que explicarles los pormenores de un servicio de catering, aunque algunos de los participantes habían trabajado en la hostelería antes de entrar en la cárcel. Pero lo más difícil era superar los estigmas y la baja autoestima que acumulan como una costra que se les impregna en la piel quienes llevan un tiempo encerrados por la comisión de un delito.
"Fue un éxito –asegura la psicóloga de Zaqueo–, por las sensaciones de las personas que asistieron a las jornadas y por la satisfacción de los internos por haber hecho bien su trabajo. Se sintieron personas válidas".
Volver a trabajar en la calle tras ocho años en prisión
Una de esas personas satisfechas es Juan Antonio, sevillano de 45 años, que lleva ocho años y tres meses en prisión y al que le quedan solo diez meses para salir en libertad. Antes de entrar en la cárcel, trabajó durante cerca de 17 años en la hostelería en varias provincias andaluzas y en otras comunidades, sobre todo como camarero. En Sevilla II ha mejorado su formación en el sector, ha hecho cursos de cocina y de panadería, y ahora es uno de los encargados del servicio de cocina del centro penitenciario.
"Fue una experiencia muy buena después de tanto tiempo sin haber salido a la calle. Me ha reavivado las ganas de trabajar otra vez fuera, porque cuando llevas tanto tiempo aquí dentro te entran dudas de si vas a ser capaz de volver a trabajar en la calle", explica Juan Antonio en conversación telefónica con este periódico, acompañado por la subdirectora de Tratamiento de Sevilla II, Irene Rojas.
Juan Antonio reconoce que estaba nervioso antes de comenzar el servicio de catering en las jornadas del Defensor del Pueblo. Tenía "un pellizquito en la barriga" por el miedo a lo que pudiera pasar, a que no saliera bien, por el estigma que pesa como una losa sobre quienes cumplen condena en un centro penitenciario y por los más de ocho años que llevaba sin trabajar en la calle, encerrado tras los muros de una prisión. Pero los nervios y los miedos se disolvieron como un azucarillo a medida que fue transcurriendo la jornada.
"Nos trataron maravillosamente a toda la gente que trabajamos en el catering. Fueron muy amables con nosotros. Y esto te refuerza la confianza muchísimo. Yo he salido muy reforzado de esta experiencia. Ya no tengo dudas. Tengo ganas de repetir y hacer ya una vida normal", dice Juan Antonio.
No sólo fue un trato espléndido lo que recibió este interno. También le ofrecieron la oportunidad de trabajar en la empresa del catering cuando salga de la cárcel dentro de diez meses. Le dieron un contacto, un número de teléfono para que les llame o, lo que es lo mismo, le abrieron una puerta para cuando salga en libertad y tenga que enfrentarse a la dura realidad del exrecluso. "Eso te anima mucho, te hace sentirte mejor", reconoce.
Una empresa que sirve en eventos de hasta 3.000 personas
La empresa la dirige Pedro Sánchez Cuerda, quien fue anteriormente responsable de una de las firmas hosteleras más emblemáticas de Sevilla, el grupo La Raza. Ahora, se encarga del catering de alta gama para eventos de hasta 3.000 asistentes, con una plantilla permanente de cerca de 20 trabajadores y esporádica de hasta 400, dependiendo del servicio. Y él también califica como "un éxito" el catering inclusivo para el que contrataron a cinco internos de Sevilla II con las mismas condiciones laborales y salariales que contratan a cualquier otro trabajador, vestidos con el mismo atuendo, señala.
"Nos sentimos muy contentos, porque fue un día muy bonito. Todos los de mi plantilla, al terminar, dijeron que habían disfrutado mucho, que habían tenido una relación muy estrecha con los internos y que habían sido muy gratificante para ellos", dice Sánchez Cuerda.
La experiencia ha sido tan reconfortante que el empresario tiene ganas de repetirla. "Nos ha abierto los ojos a todo el equipo –afirma–. Hemos visto que se puede echar una mano con mucha facilidad a quien lo necesite. Y eso nos devuelve mucho más de lo que nosotros hemos dado".
La Asociación Zaqueo también espera que pueda repetirse la experiencia. Una vez que la empresa se ha mostrado dispuesta a ello, únicamente hace falta que haya más clientes que quieran contratar este servicio de catering inclusivo. "Ojalá que esto tenga continuidad –dice Amparo Morillo–, porque es una forma de sensibilizar a la población y superar el gran estigma que hay alrededor de estas personas".
Este tipo de oportunidades, a juicio de la portavoz de Zaqueo, son fundamentales para facilitar la reinserción social de las personas que han pasado por prisión y evitar su reincidencia en el delito. "En el paso a la vida en libertad tras muchos años de cárcel, si no hay recursos para atenderlos, todo se puede ir a pique", advierte la psicóloga, que recalca que la mayoría de las personas a las que atienden arrastran infancias difíciles, grandes deficiencias afectivas y carencias de todo tipo.
En la dirección de la prisión Sevilla II también están encantados con el resultado del catering inclusivo, cuyos trabajadores fueron elegidos por la junta de tratamiento del centro para una salida programada en función de criterios de idoneidad profesional, situación penal y penitenciaria. Por su parte, la intención era, básicamente, dar visibilidad al trabajo que se hace en un centro penitenciario con los internos para tratar de facilitar su reinserción.
"Fue un éxito porque se dio a conocer el potencial de estas personas y que cuando salgan en libertad estén capacitados y se puedan reinsertar tal como establece la Constitución", explica Irene Rojas.
La dirección del centro penitenciario desea igualmente que se repita la experiencia, que haya otras entidades públicas o privadas interesadas en contratar el catering servido por internos de Sevilla II. "Es una buena oportunidad que hay que aprovechar", subraya la subdirectora de Tratamiento.


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