Entrevista a Manuel García, Asociación de Trabajadores de Incendios Forestales de Castilla y León"En Castilla y León se ha privatizado la lucha contra los incendios, hace falta un servicio 100% público y profesionalizado"
El portavoz de la ATIF-CyL conversa en 'Público' sobre las precarias condiciones de los bomberos que están sofocando los fuegos.

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El fuego sigue devorando el noroeste de España y el año 2025 ya es el más devastador desde que existen registros. Este lunes 18 de agosto el país amanecía con 40 incendios activos, más de la mitad de ellos en Castilla y León.
"Ahora mismo la sensación que tenemos es de colapso"m confiesa Manuel García, portavoz de la Asociación de Trabajadores de Incendios Forestales de Castilla y León (ATIF-CyL). “Nunca habíamos vivido algo así” confiesa, "no se podía imaginar la magnitud, ni se podía prever" señala.
En medio del enfrentamiento entre la Junta de Castilla y León, gobernada por el Partido Popular, y el Gobierno central por la petición de más recursos, los bomberos forestales aseguran sentirse "absolutamente sobrepasados" y apuntan a la privatización del sector y a la falta de inversión tanto en el operativo como en el medio rural como factores clave de la situación actual.
Desde hace diez días los incendios en España no dejan de crecer ¿Cuál es la situación desde el terreno?
Ahora mismo la sensación que tenemos es de colapso, de agotamiento y de no ser del todo conscientes de la situación. Cuando estamos dentro del incendio decimos “que desastre”, pero en la situación actual pierdes la conciencia. Llevas siete o diez días sin parar y no tienes tiempo de ver las noticias. Estamos con un colapso físico y mental terrible.
Aunque aún no se cuenta con estadísticas oficiales actualizadas parece que el año 2025 va a batir todos los récords. La propia Ministra de Defensa, Margarita Robles, ha dicho que "hasta que no haya un cambio meteorológico, va a ser imposible controlar los incendios". ¿Cuál es vuestro diagnóstico?
Esto es la punta del iceberg, no es algo que haya pasado antes y no se podía prever. No se podía imaginar la magnitud, la simultaneidad ni virulencia. Lo que estamos viviendo ahora es algo que nunca se había visto. Pero deberíamos haber estado preparados como operativo y no es así por falta de preparación, formación, estabilidad y profesionalización.
La propia Junta de Castilla y León ha subido un vídeo diciendo que el incendio de Guardo [provincia de Palencia] ha tenido una evolución de 1.800 hectáreas en hora y cuarto. Es una locura. Tenemos un problema con simultaneidad, no damos a vasto, pero es que incluso aunque estuviésemos un montón de personas disponibles no podríamos actuar en un pinar ardiendo a esa velocidad.
Se habla de más de 350.000 hectáreas calcinadas en lo que va de año, pero vosotros señaláis que el daño podría ser mayor.
Hay una pequeña trampa. En los perímetros oficiales no se contabilizan todas las zonas afectadas, por ejemplo, dentro del perímetro del fuego no se cuentan las zonas de pedriza, que no pueden arder, o la superficie del núcleo urbano. Es algo que no entiendo porque, aunque esa superficie no haya ardido directamente sí que ha sido afectada y lo va a ser en el futuro. Las estadísticas oficiales maquillan el resultado. Políticamente cuanto menor es la superficie quemada oficial mejor para ellos.
Ahora mismo hay un debate político entre varias Comunidades Autónomas (CCAA) y el gobierno central sobre el uso de militares y la declaración o no del "nivel tres de emergencia", lo que supondría que el gobierno central asumiese la gestión directa de la situación. Vosotros solicitabais en redes sociales esta declaración ¿por qué?
Solicitamos la declaración del nivel tres, pero la Junta de CyL no lo va a hacer porque supondría admitir que la situación es inabarcable por su parte y eso implicaría una obligación casi moral de dimisiones.
Nosotros estamos desbordados y creemos que los políticos responsables son incapaces de gestionar una situación como la que tenemos. No estaban preparados ni lo estarán. También nos genera algunas reticencias esta declaración porque no sabemos muy bien lo que implicaría y quizá podría ser caótico, pero ahora mismo hay situación de colapso.
¿Serviría de algo el despliegue del ejército como solicita la propia Junta de CyL?
Lo que pide la Junta es incoherente porque solicita medios al gobierno central sin declarar el nivel tres de emergencia. Mañueco lo que quiere es más recursos, pero que siga siendo la Junta quien controle la emergencia.
Nosotros no podemos hacer más. Llega un momento en el que nos centramos en defender los núcleos urbanos y no podemos estar en el monte. Faltan medios humanos porque desviamos personal para defender los pueblos. No seré yo quien diga que hay que desplegar al ejército, pero no damos a vasto.
¿Y a qué se debe esta situación especialmente violenta?
Pues es una suma de factores. Por un lado, el cambio climático hace que los incendios sean más violentos. A ello se suma que este año ha habido una gran precipitación en primavera que ahora, con la ola de calor y el estrés hídrico, hace que haya mucha masa forestal que se convierte en combustible disponible.
Pero no podemos dejar de señalar la responsabilidad que tiene la Junta de Castilla y León porque son las autonomías quienes tienen la práctica totalidad de las competencias en materia de incendios forestales. Aquí, en CyL, lleva gobernando el Partido Popular de manera ininterrumpida 38 años y se ha abandonado el medio rural. Se dice que hacen falta más cabras para evitar los incendios, pero eso es una simplificación, lo que hace falta es un mundo rural vivo. Y ahí es donde hacemos responsable a la Junta de CyL porque sus políticas han hecho que la despoblación sea aún más fuerte en Castilla y León y que no sea atractivo seguir viviendo en los pueblos.
En parte es un problema social, porque queremos vivir con más comodidad en las ciudades, pero gran parte de la responsabilidad es de la Junta por la falta de políticas reales y adaptadas al territorio para hacer más atractivo la vida en el rural. Y claro, el abandono del mundo rural se traduce en aumento de la superficie forestal sin ningún tipo de gestión. El monte no está sucio ni sobra matorral, solamente se necesita una adecuada gestión acorde al territorio y a la situación actual.
Y al cambio climático y el abandono del mundo rural se suma un operativo contra incendios forestales precario y privatizado.
En Castilla y León, en gran medida, se ha subcontratado y privatizado el operativo contra incendios forestales. Ahora mismo nos regimos por tres convenios diferentes para un mismo operativo. Tenemos una gran inseguridad jurídica y una falta de planificación y homogeneización brutal. Es algo que en pleno 2025 no tiene ningún sentido, y es un modelo que sale mucho más caro que si fuera público.
Estamos pidiendo una estabilidad, estar todo el año trabajando y poder tener una formación coherente con la situación actual. La precariedad está haciendo que perdamos a muchísimos compañeros que se van a otros sectores porque te ofrecen trabajos de tres, cuatro o siete meses con sueldos de 1.000 o 1.300€.
Hasta hace apenas dos años el 80% de nuestros compañeros solo trabajaban durante la campaña de incendios, que eran tres meses al año. Y además no se reconoce nuestra categoría laboral como "bomberos forestales" sino que se nos considera "peones" y no se nos reconocen enfermedades profesionales derivadas de nuestro trabajo, entre otros muchos derechos ya reconocidos en el resto de sectores.
Tenemos una gran precariedad laboral: te pagan 5€ por tener disponibilidad de 24 horas los días que trabajes, hemos tenido que denunciar impagos de finiquitos, que se abonen pluses de transporte etc.
También denunciáis falta de formación.
Hace falta un servicio 100% público y profesionalizado. Como hay tanta precariedad muchos compañeros han dejado el trabajo y nos encontramos con una falta de formación. Por ejemplo, no nos dan formación en "contrafuegos" [fuego controlado que se provoca para eliminar el material combustible y evitar la propagación de otro incendio ya declarado], que es una operación delicadísima. Y en CyL tampoco nos dan formación en conducción de todoterrenos, cuando estamos todo el día conduciendo por pistas forestales que ni conocemos. Muchos de los compañeros tan solo reciben un curso de 14 horas “Cua 0” y le lanzan a las llamas.
¿A nivel de medios cuál es vuestra situación?
Nos siguen faltando medios. Por ejemplo, no tenemos drones térmicos para poder sobrevolar zonas durante la noche, que es algo que si tiene la Unidad Militar de Emergencias (UME). También faltan medios de defensa para los Agentes Medioambientales, y otra de las consecuencias de la privatización es que las empresas, que buscan maximizar sus beneficios, nos han llegado a dar EPIS de segunda mano, nos niegan tener algo tan simple y básico como camisetas de trabajo suficientes, o no nos dan zapatillas de deporte cuando están incluidas en el pliego de condiciones y un largo etcétera.
Habéis pedido la dimisión del Director General de Patrimonio Natural y Política Forestal, José Ángel Arranz, y del Consejero de Medioambiente de la Junta de CyL, Carlos Suárez-Quiñones Sanz. Denunciáis su "demostrada y reincidente negligencia".
José Ángel Arranz es el responsable casi primero y único del operativo de extinción, y por encima de él está el consejero, Juan Carlos Suárez-Quiñones. Es gente que ya demostró que no tiene humanidad y no está capacitada. Tras los incendios del año 2022 nos llamaron "alborotadores" por nuestras demandas. Deberían dimitir por dignidad humana, no ya por política.
Desde ATIF-CyL os habéis opuesto al Acuerdo Forestal de Castilla y León por insuficiente. ¿Cuál es vuestra propuesta?
A raíz de los incendios de 2022 se dio un diálogo social que aumentó el presupuesto, pero nosotros no estamos de acuerdo. Es un acuerdo injusto que no se adapta a la realidad.
Lo primero que hay que hacer es atajar el problema de raíz, la administración tiene al frente a personas que han demostrado ser incompetentes y carecer de humanidad, lo único que tienen es prepotencia. Deben dimitir.
Pero si somos propositivos, hacen falta políticas de desarrollo rural que hagan atractivo el poder vivir en un pueblo y, sobre todo, un cambio total del modelo. Nosotros no queremos una mejora parcial, queremos un Operativo de Prevención y Extinción de Incendios Forestales que sea 100% público, estable durante todo el año y garantice nuestra formación. Yo lo que quiero es continuidad para estar desbrozando, preparándonos o haciendo quemas controladas. Los incendios se apagan en invierno.

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