Dos de los seis incendios de máxima gravedad de Castilla y León llevan 19 días activos
Galicia mantiene cuatro incendios activos en las provincias de Ourense y Lugo. En Asturias, el fuego declarado en San Antolín ha obligado a evacuar de forma preventiva a dos poblaciones.

Castilla y León es una de las comunidades más afectadas por el fuego en la ola de incendios que lleva azotando España desde inicios de este verano. Actualmente la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé para este miércoles una bajada de temperaturas con posibilidad de lluvias, pero también viento que podría dificultar las labores de extinción, especialmente durante la tarde.
Dos de los seis incendios de nivel 2 de gravedad, el máximo previsto en los protocolos de emergencia, permanecen activos en Castilla y León desde el pasado 8 de agosto, hace 19 días, en concreto los de los municipios leoneses de Fasgar y Anllares del Sil.
Este último, el de Anllares, se complicó este martes por la noche tras nuevas reproducciones causadas por el viento y que obligó a desalojar la población de Anllarinos del Sil.
Así lo ha confirmado el delegado territorial de la Junta, Eduardo Diego, tras presidir una nueva reunión del Centro de Coordinación Operativo Integrado (CECOPI). Y es que el extenso perímetro exige numerosos medios de control para su remate.
En este sentido, permanecen confinadas las localidades de Faro, Guímara, Chano, Trascastro, Peranzanes, Cariseda y Argayo del Sil, todas ellas en el entorno del incendio.
Han sido 23 localidades de las provincias de Zamora y León las que han permanecido desalojadas y sus habitantes han pasado una noche más fuera de sus casas, pese a la buena evolución experimentada por la mayoría de los incendios en esas dos provincias.
En conjunto, los pueblos evacuados suman una población que ronda los 650 habitantes y que son unos 300 menos que los que había desalojados al comienzo de este martes, si bien en la provincia de León hay otros 16 pueblos confinados con otros 1.200 habitantes afectados, han informado fuentes del operativo de extinción de la Junta de Castilla y León.
Sobre la situación de los incendios forestales a primera hora de la mañana de este miércoles, el portal de información de la Consejería de Medio Ambiente detalla que los seis incendios en máximo nivel de gravedad son los de Fasgar, Anllares del Sil, La Braña, Colinas del Campo de Martín Moreno y Garaño, todos ellos en la provincia de León, y el de Porto, en la provincia de Zamora pero que ya ha cruzado el límite provincial con León.
Además, actualmente son cuatro los incendios en nivel 1 de gravedad, el siguiente en la escala, con tres de ellos en León: Llamas de Cabrera -también activo desde el 8 de agosto-, Barniedo de la Reina y Gestoso, mientras que en Palencia sigue en esa situación el fuego de Cardaño de Arriba.
Por último, completan la lista de incendios activos pero en nivel 0 diez fuegos, entre ellos dos de los más graves y extensos de este agosto, que estuvieron en nivel 2 y ahora parecen más controlados, en Yeres (León) -que arrasó Las Médulas desde el 9 de agosto-, y en Molezuelas de la Carballeda (Zamora), que comenzó el 10 de agosto, atravesó el límite provincial de León y causó la muerte a dos voluntarios que luchaban contra las llamas en Nogarejas (León).
Evolución de los incendios activos en Galicia
Galicia mantiene este miércoles cuatro incendios forestales activos, los de Carballeda de Valdeorras y Avión, en la provincia de Ourense, y los de A Fonsagrada y A Pobra do Brollón, en Lugo, el último con la situación 2 activada por el riesgo para núcleos de población.
El último balance de Medio Rural recoge que el fuego de A Pobra, que se inició el lunes en la parroquia de Abrence, afecta a una superficie de alrededor de 900 hectáreas, 100 más que la cifra divulgada anoche.
En este incendio se ha decretado la situación 2 de emergencia, como medida preventiva, por su proximidad a los núcleos de Golmar, en A Pobra, y de Conceado y San Pedro, en el municipio vecino de Quiroga, aunque no ha habido confinamientos ni evacuaciones.
También en Lugo, se declaró el martes un incendio en A Fonsagrada, parroquia de San Pedro de Río, que ha quemado unas 40 hectáreas.
Los otros dos incendios activos están en Ourense, donde este martes se desactivó la situación 2 de emergencia que afectaba a toda la provincia desde el 12 de agosto.
Uno es el de Carballeda de Valdeorras-Casaio, que afectó a la montaña más alta de Galicia (Pena Trevinca) y ha calcinado 5.000 hectáreas desde que entró en la comunidad gallega procedente de Porto de Sanabria (Zamora). El otro foco activo es el de Avión-Nieva, con 250 hectáreas quemadas.
Siguen estabilizados los de Larouco, el más grande de la historia de Galicia con 30.000 hectáreas arrasadas; Chandrexa de Queixa y Vilariño (19.000 ha), Oímbra y Xinzo de Limia (17.000 ha); A Mezquita-A Esculqueira (10.000 ha); y Carballeda de Avia y Beade (4.000 ha), todos en Ourense.
En situación de controlados se encuentran los de Vilardevós-Vilar de Cervos (900 ha), Maceda (3.500 ha) y Montederramo-Paredes (120 ha), en Ourense, y el de Carballedo-A Cova (100 ha), en Lugo.
En total, alrededor de 96.000 hectáreas se han quemado en incendios forestales este mes de agosto, por lo que 2025 es ya el año con más extensión quemada en Galicia este siglo.
Migrantes africanos contra el fuego en Ourense
El incendio que cercó A Gudiña, en Ourense, este verano, mostró una población movida por la solidaridad. Los vecinos, sin pensarlo, salieron como voluntarios con batefuegos al monte para ayudar en la extinción del fuego. Entro ellos se encontraban un grupo de migrantes subsaharianos asentados en esa localidad, a quienes la barrera del idioma o la falta de medios no les frenó para ayudar a sofocarlo.
"Eran tres. Según bajamos del coche, nos vieron coger los batefuegos y nos dijeron si teníamos más", recuerda José Luis, un vecino gudiñense, que quiere dar voz a la labor que hicieron sus más recientes vecinos.
Como no había batefuegos extra, los tres jóvenes improvisaron sus propias herramientas con otras plantas que encontraron.
Se colocaron en fila con el resto de vecinos y, ataviados con gorras, guantes y unas mascarillas que les dio José Luis, la emprendieron con fuerza contra las llamas. "Apagaban todo con el físico que tienen", explica.
La fuerza y la unión de los vecinos, con sus tractores y cisternas, además de los equipos de extinción, protegieron A Gudiña del incendio que llegó desde A Mezquita, estabilizado tras arrasar 10.000 hectáreas.
En otros puntos del municipio, más compañeros del mismo grupo de inmigrantes también lucharon contra las llamas. "La gente de Mali está salvando el pueblo", le dijo un amigo a José Luis.
EFE ha intentado hablar con este grupo de subsaharianos para conocer su historia, pero han preferido mantenerse alejados del foco mediático. No quieren protagonismo ni dar trascendencia a ese gesto que en A Gudiña no ha pasado desapercibido.
Evacuación ante la gravedad del incendio de Asturias
La gravedad del incendio declarado este martes por la tarde en San Antolín de Ibias (Asturias) ha obligado a evacuar preventivamente los pueblos de Villamayor y Villarcebollín y a decretar una evacuación voluntaria de los núcleos de Dou, Andeo, Piñera y Centenales, debido a la velocidad con la que se está propagando el fuego, que los servicios de emergencia trabajan ahora para contener.
El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha informado esta noche tras la reunión del Centro de Coordinación Opertaiva Integrado (Cecopi) de que todo apunta a que el fuego ha sido provocado, así como que es el que avanza con mayor rapidez de todos los que ha sufrido el Principado, debido a la velocidad del viento, por lo que está traspasando las defensas forestales de las que disponían los pueblos.
Los trabajos de los servicios de emergencia se centran ahora en fijar las líneas de defensa para intentar contener el avance de las llamas, cuya velocidad ha obligado al Cecopi a tomar decisiones que son "difíciles", según ha explicado Barbón.
"Es una zona en la que hay bastantes cortafuegos y esto es algo que hay que resaltar, pero es tal la velocidad que ha tomado que lo que estamos viendo es que el fuego está superando los cortafuegos existentes, muchos de ellos además en condiciones muy buenas, que se habían repasado los últimos años y están en buenas condiciones de defensa, y aún así estamos viendo como no están siendo capaces de parar la actuación del fuego", ha detallado el Barbón, que ha subrayado la "gravedad" de la situación.
Debido al peligro que supone el humo tanto para los vecinos como para los servicios de emergencia que trabajan en la zona, se ha decretado la evacuación obligatoria de Villamayor y Villarcebollín y una evacuación voluntaria de los núcleos cercanos de Dou, Andeo, Piñera y Centenales, que el presidente ha pedido a los ciudadanos que cumplan.
Este nuevo foco ha obligado a derivar efectivos y medios del incendio de Degaña, que ya trabajan sobre el terreno en la creación de defensas para contener las llamas, por lo que, tal y como ha afirmado Barbón, les espera "una noche larga", con la esperanza de que una bajada de las temperaturas y la llegada de lluvias a partir de este jueves contribuyan a aliviar la situación.
Carreteras cortadas
En cuanto a las infraestructuras, se mantienen nueve carreteras cortadas en Castilla y León, que afectan principalmente a los accesos de los pueblos evacuados, sumando cerca de 100 kilómetros.
Entre ellas, la LE-7311, la subida a Morredero, el tramo entre Anllarinos y Faro, la vía entre Igüeña y Colinas del Campo de Martín Moro Toledano, y la carretera desde Otero de las Dueñas a Piedrasecha.
Por su parte, en Galicia, las carreteras cortadas reabrieron el martes al tráfico, pero la circulación ferroviaria continúa interrumpida entre San Clodio-Quiroga y A Pobra do Brollón, de la línea Monforte de Lemos-Ponferrada.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.