"Hay que exterminar toda la fauna salvaje": la radicalización de ciertos sectores agrarios choca con entidades de protección a la biodiversidad
Durante la última protesta agraria en Catalunya, varios agricultores colgaron de un puente de la carretera C-17 un jabalí y un ciervo muertos.

Barcelona-
"Hay que exterminar a toda la fauna salvaje cinegética sí o sí". Es una declaración del presidente del sindicato agrario Asaja, Pere Roqué, recogida por 3CatInfo el día en qué decenas de tractores ocuparon la autovía C-25 (el Eix Transversal) contra la sobrepoblación de fauna silvestre en Catalunya, en una protesta convocada por las principales organizaciones agrarias. Durante la tractorada, diversos agricultores colgaron de un puente un jabalí y un ciervo muertos en la C-17.
Estas imágenes han indignado a colectivos animalistas y de protección de la fauna, que alertan que algunos agricultores están utilizando la peste porcina africana (PPA) para criminalizar a la fauna salvaje. "Se está creando una radicalización que es muy preocupante", apunta Xavi Jiménez, biólogo especializado en estudios de especies salvajes y presidente del GEPEC-Ecologistes de Catalunya, que va más allá y remarca que una parte del sector "está intensificando la criminalización de las políticas de conservación de la naturaleza y de la biodiversidad en general".
De hecho, Jiménez critica los posicionamientos de movimientos y voces surgidas a raíz de las grandes protestas agrarias del año 2024. "Se lo cargarían todo. Desde la legislación de bienestar animal, las restricciones de los fitosanitarios, las evaluaciones de impacto ambiental... Son el sector más trumpista de los agricultores", destaca.
Los agricultores culpan, en parte, a los animales salvajes —sobre todo jabalíes, conejos, corzos y ciervos— de las diversas enfermedades que este año han afectado a la ganadería catalana, como la gripe aviaria, la dermatosis nodular, la peste porcina africana y la lengua azul, además de las pérdidas económicas que provocan en los campos. Por ello, exigen "un control de las sobrepoblaciones de fauna cinegética" y una "revisión" del Servicio de Sanidad Ganadera.
Jiménez defiende que "el medio ambiente es un aliado de la calidad en la producción de los productos agrarios y ganaderos". "El sector primario y las políticas ambientales deberían ir de la mano", comenta. De hecho, destaca el respeto al medio ambiente como un "plus" contra los productos agrarios que vienen de terceros países, "donde no existe ni la garantía de la salubridad alimentaria ni la garantía ambiental".
El Govern se mantiene de perfil
Lejos de desmarcarse explícitamente de las posiciones extremas de algún sector del campo, el conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, ha reconocido que "se debe hacer más" para reducir los problemas del sector primario, como la proliferación de la fauna cinegética. No obstante, ha remarcado que "no es trabajo solo de los cazadores, los agricultores o los científicos".
Jiménez critica el posicionamiento del conseller de Agricultura y asegura que "no favorece mucho a la pacificación". "Al contrario, va echando todavía más leña al fuego, dando la razón a los más exaltados y a los que utilizan la violencia para sus reivindicaciones, que pueden ser muy legítimas, pero cuando se utiliza violencia ya no lo son", señala.
La densidad de población de jabalíes en Catalunya es bastante elevada. Se sitúa en 6,3 animales por kilómetro cuadrado, con un total estimado de unos 180.000 ejemplares, una cifra superior a la media del Estado español. La población creció hasta alcanzar una densidad de ocho jabalíes por kilómetro cuadrado en el año 2006. A partir de 2018 se impulsaron medidas para contener su crecimiento y, en los últimos años, la sequía también ha contribuido a reducir su número.
Durante la comparecencia en el Parlament para dar explicaciones sobre el brote de peste porcina africana, el president de la Generalitat, Salvador Illa, anunció el objetivo del Govern de reducir a la mitad la población de jabalíes, una medida que se quiere llevar a cabo con ayudas a los cazadores y con el refuerzo del cuerpo de Agentes Rurales.
El origen "artificial" de la plaga de jabalíes
Hace unas semanas, unas 200 personas se concentraron en la plaza Sant Jaume de Barcelona para protestar contra lo que consideran una "masacre" de jabalíes a raíz del estallido en Collserola de un foco de peste porcina africana. Convocados por el partido PACMA y otras organizaciones, los animalistas exigieron acabar con las batidas y que se apueste por una gestión "más ética", con medidas que no supongan la muerte como la esterilización a través de pienso o jaulas trampa.
Precisamente, el sector de la caza está ganando mucho protagonismo en la gestión de la crisis de la peste porcina africana. Los agricultores defienden que la normativa incluya la posibilidad de "cazar más" mediante la autorización de "más permisos, más visores nocturnos, más horas y días de caza". Los animalistas, en cambio, critican que se presente al sector cinegético "como unos héroes" y cuestionan su papel. Según Jiménez, tienen gran parte de la responsabilidad de lo que está pasando. "Está demostrado que cuantos más jabalíes se matan, más se reproducen", ha señalado.
De hecho, apunta que justamente la caza sería una de las causas que estaría incentivando el aumento de la población de jabalíes. "Los jabalíes son grupos matriarcales dominados por las hembras viejas, donde hay una gran jerarquía, donde solo se reproducen unos animales... y cuando nosotros cazamos de forma descontrolada lo que hacemos es romper estas estructuras familiares y provocamos una reacción en la que muchos animales jóvenes maduran sexualmente muy rápidamente", explica.
De esta manera, "los grupos familiares con más actividad cinegética acaban teniendo muchas más crías como respuesta a esta presión que los grupos familiares bien estructurados que no han sido sometidos a presión cinegética", concluye. Esta realidad, pues, pone en duda la eficacia de la caza. "Cada año cazamos más jabalíes, y lejos de acabar con el problema, aumenta", recuerda el biólogo.
Jiménez se remonta a los años 60 para explicar el origen "artificial" de la plaga de jabalíes, cuando la población de jabalíes en Catalunya era casi testimonial, con unos 1.000 ejemplares en todo el territorio. Todo cambió en los 80, cuando se inició una estrategia para incrementar su presencia. "Los cazadores aumentaron la población de jabalíes con cerdos", comenta el biólogo, subrayando que la hibridación buscaba transferir la alta fertilidad del cerdo doméstico a la especie salvaje.
Este fomento de la especie fue acompañado de una infraestructura empresarial notable. Catalunya llegó a albergar más de 100 granjas dedicadas exclusivamente a la cría y venta de jabalíes para ser liberados al medio natural. Aunque esta práctica se prohibió en el año 1994, las consecuencias de aquellas liberaciones todavía marcan el mapa agrario y forestal del país. Hasta llegar a la situación actual.
Los conejos, el otro dolor de cabeza de los agricultores
Aunque en estos momentos el foco se ha puesto sobre los jabalíes, hace unos meses se generó mucha polémica por el lanzamiento de conejos vivos en la sede del Departament d'Acció Climàtica en una protesta agraria en Lleida en marzo de 2023. Aquella acción terminó con una denuncia presentada por PACMA y Lex Ànima por un supuesto delito de maltrato animal, y con representantes de Asaja-Lleida, UP, JARC y FCAC en los juzgados.
La proliferación de los conejos es el otro dolor de cabeza de los agricultores, sobre todo en las comarcas de Lleida. Denuncian que estos mamíferos arrasan la cosecha de cereales de invierno -cebada y trigo-, cereal de verano -maíz-, frutales, frutos de cáscara y olivos. También causan daños en infraestructuras como los sistemas de riego y el subsuelo. Hace unos meses, agricultores y Govern acordaron un plan de choque para controlar a estos animales.
Este plan de choque, sin embargo, no incluye el uso de biocidas en los cultivos para acabar con los conejos, tal y como reclamaban. Los agricultores reivindican la aplicación del fosfuro de aluminio, un compuesto químico que actualmente está prohibido en los cultivos por su toxicidad. La ley española solo permite aplicarlo cerca de infraestructuras públicas como canales, vías de tren o carreteras.
Posiciones enfrentadas entre ecologistas y ganaderos por el lobo
También ha generado tensiones y posiciones muy enfrentadas entre los grupos ecologistas y animalistas y los ganaderos la reaparición del lobo en Catalunya. El sector ganadero señala que la recuperación de esta especie "no es un camino de rosas" y reclama que se tomen medidas de control para evitar que acabe convirtiéndose en una plaga. Unió de Pagesos y el Gremi de la Pagesia reclaman un protocolo que establezca una densidad máxima en Catalunya.
Jiménez también recuerda cómo se criminalizó al oso hace unos años a raíz de algunos ataques al ganado. Algunos sectores lo aprovecharon para criticar la reintroducción de nuevos ejemplares en el Pirineo gracias al programa PirosLife, financiado por la Unión Europea, con ejemplares provenientes de Eslovenia. "Durante mucho tiempo los osos fueron el principal problema de los Pirineos y de la ganadería, y ahora ya nadie se acuerda, y tenemos más osos que nunca". En este sentido, lamenta "el uso de ciertas circunstancias de forma muy interesada justamente para focalizar la causa de la agricultura en causas menores, y no en el gran problema que tiene", concluye.

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