Los incendios de agosto arrasan casi 3.000 hectáreas en el Parque Nacional Picos de Europa
En total, España ha perdido cerca de 400.000 hectáreas por los incendios forestales en lo que va de año, siendo Castilla y León una de las comunidades más afectadas.

El Parque Nacional Picos de Europa ha sufrido una de las mayores catástrofes medioambientales de su historia reciente, con cerca de 3.000 hectáreas arrasadas por el fuego en distintas zonas durante las últimas semanas de agosto, de acuerdo con estimaciones de un agente medioambiental participante en extinciones.
El incendio más extenso se originó en Barniedo de la Reina, en el término municipal de Boca de Huérgano, que afectó a 1.619,2 hectáreas de superficie forestal en el entorno del Valle de Valdeón, según ha publicado este lunes la dirección del Parque Nacional en redes sociales.
Este fuego, que alcanzó el nivel 2 del Índice de Gravedad Potencial (IGP), se propagó rápidamente por el Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre y obligó al confinamiento de varias localidades, como Portilla de la Reina y Llánaves de la Reina.
A este siniestro se suma el incendio que afectó a la emblemática Ruta del Cares, entre León y Asturias, una de las sendas más transitadas del parque, que ha permanecido cerrada durante dieciocho días debido a desprendimientos de rocas provocados por el fuego. Este incendio, originado por la caída de un rayo en Camarmeña (Asturias), ha calcinado 1.221,6 hectáreas en la zona comprendida entre Posada de Valdeón y Poncebos.
Además, en el valle de Sajambre, se han contabilizado otras 82,6 hectáreas quemadas, completando así el balance total de superficie afectada en un parque nacional que, del 6 al 7 de noviembre, celebrará sus segundas jornadas de investigación en el Centro de Estudios Lebaniegos, en Potes (Cantabria).
La ola de calor que azotó la península ibérica durante agosto, con temperaturas anómalas de hasta 4,6 grados por encima de la media, fue uno de los principales factores que favorecieron la propagación de los incendios. La primavera húmeda, según las mismas fuentes, propició un crecimiento excesivo de vegetación que, tras un verano seco, se convirtió en pasto para las llamas.
En total, España ha perdido cerca de 400.000 hectáreas por incendios forestales en lo que va de año, siendo Castilla y León una de las comunidades más afectadas. Con la amenaza del fuego ya superada y las temperaturas más frescas, las autoridades medioambientales trabajan en la delimitación de perímetros y en la planificación de medidas de restauración para mitigar el impacto ecológico.
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