El municipio de Cercs exige el desmantelamiento de la gigantesca antigua central térmica: "Es un peligro público"
Los ecologistas reclaman celeridad mientras el consistorio del Berguedà se mueve en Barcelona y Madrid para desatascarlo. El alcalde alerta de que el estado es una "amenaza medioambiental terrible" para el pantano de la Baells.

Barcelona-
La antigua central térmica de Cercs, uno de los emblemas industriales del Berguedà, se encuentra hace un puñado de años en un estado de degradación preocupante, desde su cierre definitivo en 2011, después de 40 años en funcionamiento. A medio desmantelar, con estructuras en peligro de derrumbe y restos de materiales potencialmente peligrosos, su presencia sigue generando un impacto ambiental y social para los vecinos, visible junto a la carretera C-16. Tanto el Ayuntamiento de Cercs como los grupos ecologistas han manifestado la necesidad urgente de una intervención para el desmantelamiento definitivo de un cadáver de cemento para el territorio.
Y es que el cambio de gobierno en el consistorio tras las últimas elecciones municipales -ahora gobierna la agrupación de electores Som Cercs después de dos mandatos de Jesús Calderer, de Demòcrates-Junts- ha comportado también un nuevo posicionamiento municipal respecto a la problemática. Tras ponerse sobre la mesa varios proyectos para la infraestructura -como una incineradora o una planta de hidrógeno verde, ahora el ayuntamiento lo ha trasladado a la Generalitat de Catalunya: "Me fío que ahora nos ayude, confiamos. Si no, estamos arreglados", dice a Públic el alcalde de Cercs, Urbici Malagarriga. "No queda más salida que el desmantelamiento", añade.
La instalación "está muy deteriorada". Regularmente, "entra mucha gente", algunos que van a hacer vídeos, explorar la zona o a "divertirse", pero también hay otros que van a "sacar hierro, aluminio o lo que se encuentran, y se va deteriorando". Uno de los problemas es la caldera, la estructura de hierro, con un planchero en lo alto que "incluso con el tema de la dilatación podría bajar". "Tocamos madera y esperamos que no pase nada, está sin vigilancia", advierte el alcalde.
Martina Marcet, portavoz de la Plataforma Anti-Incineradora de Cercs, lamenta que la central esté "a medio desmantelar" y "medio destrozada". También destaca que donde estaban las calderas queda la estructura, pero se han llevado el hierro. Además, hay zonas tapiadas con neumáticos y otras que se están degradando: "No se sabe lo que se ha quitado". "Lo raro es que no haya habido a nadie que se le haya caído algo encima", considera. "En verano cualquier chispa ahí dentro, tal y como está, puede empezar a quemar y tendremos un incendio de industria", insiste a Públic sobre la preocupación de los vecinos.
Un peligro medioambiental
En cuanto al ámbito medioambiental, cuando se quitó hierro de la instalación se dejaron estos neumáticos, y el consistorio cree que también puede haber fuel, "que debe estar petrificado", según el alcalde. Además, existen depósitos de componentes químicos "peligrosos". "Se sacaba el carbón por superficie y se tiraba la tierra de cualquier manera. Hay tierra que está hecha grietas", añade el alcalde de la localidad.
Malagarriga alerta de que con una DANA o una riada de unos 200 o 300 litros de agua, cada vez más frecuentes, todos estos residuos podrían acabar en el pantano de la Baells, junto a la instalación. Según detalla, pasa por allí un torrente natural que, si bien se hizo un torrente subterráneo, hace 20 años que se desconoce cómo está: "Puede que pase una hebra de agua, que esté taponada o que esté bien". En caso de estar tapado, cogería el torrente natural, que pasa parcialmente por la instalación, y podría acabar en el embalse.
La chimenea grande de la central "aún se conserva bastante bien", pero el resto están "plenamente contaminados y en muy mal estado". El alcalde admite un "problema visual" porque se ve "una estructura de hierro viejo todo colgado" de la caldera: "Da lástima. Se debería quitar y los talleres también", reivindica, añadiendo que dentro de la central no han accedido. "Esto es un peligro público por cualquier cosa que ocurra, desde un derrumbe, un incendio… Hay material, combustible, inflamable, gente que entra sin autorización", insiste Marcet en esta línea.
Sin responsabilidades
Según detalla el alcalde, con las centrales suele haber un "plan de funcionamiento" y un "plan de clausura", que determina que, una vez finalizada la explotación, la zona debe "volverse al estado natural demoliéndola, haciendo el desmantelamiento, lo que supone devolver las tierras, recuperar el medio". "Sería una de las cosas que con el plan de clausura debería estar, pero nosotros no hemos llegado a verlo, seguro que se ha extraviado o no interesa", añade Malagarriga.
En la línea, Marcet recuerda que existía ese acuerdo para desmantelar y hay que "recuperar el espacio". En las condiciones que está ahora, "gestionar algo en el ámbito de patrimonio no tiene ningún sentido", dice destacando el impacto visual, más allá de desconocer en las condiciones que está, y "si se están filtrando restos".
La solución, en Madrid
La solución a todo ello debe pasar por Madrid. Recientemente, el Ayuntamiento de Cercs ha trasladado la problemática al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, concretamente en una reunión el pasado verano. Según fuentes municipales, uno de los responsables se mostró sorprendido por la situación de la antigua central, admitiendo que no podía estar como estaba, y pidiendo tiempo para estudiar cómo darle solución.
Todo apunta a que el Ministerio estudiará qué empresas han tenido responsabilidad en la degradación de la central y si se les puede exigir el cumplimiento de los compromisos, con la presión también de La Energética, la empresa pública de la Generalitat. Según ha detallado recientemente el alcalde en Nació Berguedà, el director general de esta, Daniel Pérez, ha apuntado que Repsol se podría hacer cargo del derribo.
"Si en 14 o 15 años no se ha hecho nada, debemos trabajar para que se haga algo. Debemos ir hasta el final, por el bien de la comarca, del medio ambiente y para evitar un colapso estructural. No podemos dejar que se caiga solo", señala el alcalde. Pone en valor que la Generalitat ha comenzado a implicarse en el tema, y desde el Ayuntamiento se confía en que ese apoyo pueda ayudar a aumentar la presión sobre el Ministerio por una solución definitiva. "Cuanto más seamos a hacer fuerza, mejor. Será difícil, pero el objetivo está claro", afirman desde el consistorio.
En este sentido, Malagarriga critica que hasta ahora "ha habido inacción" y que "este tema nunca se había puesto sobre la mesa, parecía que no había que tocarlo". Como recuerda, en los últimos años se ha planteado realizar una incineradora, y después un complejo turístico con una planta para producir hidrógeno verde. "Ahora el problema lo hemos cogido de cara, hemos ido a Madrid y la Generalitat nos ha enviado al secretario general. Tenemos que aprovechar todas las oportunidades para que se tire al suelo. Hay que dar pasos, que se haga algo. Es un peligro público", insiste.
La Plataforma apoyará la labor del Ayuntamiento. De hecho, retiraron el contencioso-administrativo para ceder la lucha al consistorio. "Pero será largo y el ayuntamiento no quiere quedarse con el cadáver, no es su responsabilidad desmantelar, es responsabilidad de las empresas que se han hecho cargo y han sacado beneficio", dice la portavoz. En última instancia, quien debe hacerse cargo es el Ministerio, al que piden que después "encuentre la vía para reclamar los costes que suponga".
"No quiero dos cadáveres"
La antigua central térmica de Cercs no es el único proyecto energético que genera debate en la zona. Entre las propuestas que se han planteado se encuentra la construcción de una central hidroeléctrica reversible de la Baells. Sin embargo, el alcalde de Cercs ha expresado su rechazo a la idea: "Yo no quiero dos cadáveres. No es una incineradora, pero supone un perjuicio muy grande. Quiero que nos ayuden a solucionar el problema de la térmica antes de pensar en un nuevo proyecto de grandes dimensiones".
En cuanto al proyecto de realizar una incineradora, desde la Plataforma descartan que reavive: "La tendencia de los proyectos energéticos está yendo por otro lado y no creemos que se vuelva a remover en estos momentos, al menos de esta manera". "Lo que toca ahora es insistir en el desmantelamiento", insiste Marcet.
Cercs acumula un histórico de proyectos con fuerte impacto ambiental y social. "Nos han metido un pantano encima, nos han quitado el tren, tenemos una tela de araña de líneas, las minas de carbón, el patio de luces, dos carreteras que nos parten el municipio, tenemos cuatro vertederos... Ya tenemos suficiente. ¿Debemos tener ese otro muerto o cadáver aquí? Es una amenaza medioambiental terrible para el pantano", sentencia el alcalde.

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