Nueva ley de envases de la UE: estos son todos los cambios a partir del 12 de agosto
Las restricciones afectarán a los formatos de un solo uso, las bolsas ligeras y determinados productos alimentarios.
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El Reglamento europeo de envases y residuos de envases entró en vigor en febrero de 2025, pero comenzará a aplicarse de forma general y obligatoria este miércoles 12 de agosto de 2026, una vez finalizado el periodo transitorio de 18 meses, coincidiendo además con el eclipse solar, un fenómeno astronómico único. A partir de esta fecha, comenzarán a aplicarse de forma progresiva las nuevas medidas, que afectarán a productos muy habituales, desde los recipientes de comida para llevar y las monodosis de los restaurantes hasta el etiquetado de los residuos y los embalajes de las compras por internet.
Eso sí, no todos los cambios entrarán en vigor el 12 de agosto de 2026. El reglamento fija distintas fechas y periodos transitorios, por lo que algunas de las medidas no empezarán a aplicarse hasta 2027, 2028 o incluso 2030. La primera novedad que encontraremos a partir de ese día es la limitación de determinadas sustancias PFAS en los envases que están en contacto con alimentos.
¿Cuál es el objetivo de este reglamento?
El Reglamento (UE) 2025/40, en el que se basa la nueva ley de envases, establece una serie de requisitos sobre sostenibilidad y etiquetado que afectan a los envases durante todo su ciclo de vida, desde su fabricación y utilización hasta su gestión como residuo. La norma busca reducir los envases que no sean necesarios y fomentar alternativas como la reutilización, el rellenado y el reciclaje.
Además, la normativa pretende unificar las reglas entre los distintos países de la UE para evitar diferencias que puedan generar obstáculos al comercio o afectar a la competencia. Todo ello forma parte de la estrategia europea para avanzar hacia una economía circular y alcanzar la neutralidad climática en 2050.
La nueva ley de envases se aplica a todo tipo de envases y residuos de envases, independientemente del material con el que estén fabricados o de su procedencia, ya sean industriales, comerciales o domésticos. Los productos que cumplan los requisitos podrán comercializarse en toda la Unión Europea y, salvo excepciones previstas en la propia norma, los Estados miembros no podrán establecer requisitos nacionales que entren en conflicto con ella.
Uno de los principales objetivos es reducir la presencia de sustancias perjudiciales en los envases para proteger tanto la salud de las personas como el medio ambiente. Asimismo, todos deberán diseñarse pensando en su reciclaje: tendrán que poder ser recogidos, clasificados y reciclados a gran escala cuando se conviertan en residuos. Este último requisito comenzará a aplicarse en 2035.
La normativa también introduce un sistema para clasificar los envases según su grado de reciclabilidad en las categorías A, B y C. Esta clasificación, junto con los nuevos criterios de diseño para facilitar su reciclaje, comenzará a aplicarse en 2030 o, si fuera posterior, 24 meses después de la entrada en vigor del correspondiente acto delegado europeo. A partir de 2038, los requisitos serán todavía más exigentes.
¿Qué cambia con la nueva ley de envases?
Desde el 12 de agosto, todos los envases que se comercialicen deberán cumplir con un requisito general: ser reciclables. No obstante, esta primera exigencia no significa que entre en funcionamiento de inmediato el sistema europeo que clasificará los envases según su grado de reciclabilidad.
La nueva ley de envases también establece nuevos requisitos para reducir la cantidad de residuos y facilitar la reutilización y el reciclaje. Los envases de plástico deberán incorporar un porcentaje mínimo de material reciclado, con algunas excepciones para productos como los farmacéuticos, los alimentos para bebés o determinados productos sanitarios. Los envases compostables, además, tendrán que cumplir los requisitos de compostaje industrial cuando corresponda.
Otra de las novedades es que los envases deberán utilizar la menor cantidad posible de material, tanto en peso como en volumen, siempre que mantengan su función. La normativa limita así los formatos que utilizan paredes dobles, falsos fondos u otros elementos para hacer que un producto parezca más grande de lo que es. Los envases reutilizables tendrán que estar preparados para utilizarse varias veces y cumplir las condiciones de seguridad, higiene y reciclabilidad.
La nueva ley establece obligaciones para los fabricantes y productores, que deberán hacerse cargo de los costes asociados a la recogida, clasificación y reciclaje de los residuos que generan sus productos. Fabricantes e importadores tendrán que demostrar que sus envases cumplen la normativa, mantener la documentación correspondiente y garantizar un etiquetado adecuado. Distribuidores, proveedores y empresas de logística también deberán comprobar que los productos cumplen las nuevas exigencias.
Uno de los cambios que más puede afectar a los consumidores llegará con la reducción de los envases de un solo uso. A partir de 2030, los supermercados no podrán vender frutas y verduras de menos de 1,5 kilos envasadas en plástico ni utilizar determinados anillos de plástico para agrupar productos, como los que se emplean en los packs de cerveza o refrescos. También quedarán restringidas las bolsas de plástico muy ligeras, de menos de 15 micras, salvo cuando sean compostables certificadas o resulten necesarias por motivos de higiene alimentaria.
La hostelería también tendrá que adaptarse. En 2030 se prohibirán determinados envases monodosis para el consumo dentro de bares, restaurantes y otros establecimientos, lo que afectará a formatos individuales de salsas, azúcar, sal, otros condimentos o leche. En el caso del aceite de oliva, todavía existen dudas sobre el alcance concreto de esta medida. Los hoteles, por su parte, no podrán ofrecer por defecto artículos de cortesía de un solo uso, como champú, gel o jabón, aunque sí podrán facilitarlos cuando el cliente los solicite.
La normativa impulsa la reutilización y el rellenado. Los restaurantes y cafeterías que ofrezcan comida o bebida para llevar deberán permitir que los clientes utilicen sus propios recipientes sin pagar un extra desde 2027 y tendrán que ofrecer alternativas reutilizables desde 2028. También se establecen objetivos progresivos para aumentar el uso de envases reutilizables en el transporte, los productos agrupados y la distribución de bebidas.
Los cambios también llegarán a las compras por internet. A partir de 2030, los embalajes deberán evitar que las cajas aparenten tener un tamaño mucho mayor que el producto que contienen. Para reducir el uso innecesario de material, el espacio vacío de los paquetes de comercio electrónico no podrá superar el 50% de su capacidad.
Los países de la UE deberán reducir el consumo de bolsas de plástico ligeras hasta un máximo de 40 por persona y año. Las bolsas de plástico muy ligeras quedarán prohibidas salvo en determinados casos, como cuando sean necesarias por motivos de higiene o para evitar el desperdicio de alimentos.
La nueva ley de envases supondrá cambios progresivos tanto para las empresas como para los consumidores, aunque buena parte de las medidas no serán inmediatas y se aplicarán en los próximos años. El objetivo es reducir los residuos y avanzar hacia envases más reutilizables y fáciles de reciclar, por lo que supermercados, restaurantes, hoteles y comercios tendrán que adaptar sus productos y formas de trabajar a las nuevas exigencias europeas.
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