El fin de tirar latas y botellas: así funcionará el cobro y devolución de 10 céntimos por envase en España
La medida busca aumentar la recogida de residuos y alcanzar una tasa del 90% en 2029.
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El nuevo Reglamento europeo sobre envases y residuos de envases ya se aplica desde este miércoles, 12 de agosto, en todos los países de la Unión Europea. La norma introduce cambios en el diseño, fabricación, reutilización y reciclaje de los envases, además de modificar su gestión cuando se convierten en residuos. Entre sus medidas se encuentra un sistema que permitirá a los consumidores recuperar, como mínimo, 10 céntimos por cada envase en determinados casos.
Este mecanismo se enmarca en la puesta en marcha del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), contemplado en la normativa europea para mejorar la recogida y el reciclaje de los envases y reducir los residuos que terminan abandonados en el entorno. En España, el sistema está regulado por el Real Decreto 1055/2022 de Envases, que establecía que, si no se alcanzaba una tasa de recogida separada del 70% de las botellas de plástico en 2023, el depósito pasaría a ser obligatorio en un plazo de dos años, lo que situaba su implantación en torno a 2025 o 2026.
Aunque el reglamento comienza a aplicarse ahora, sus medidas no entran todas en vigor al mismo tiempo. La normativa establece un calendario progresivo con diferentes obligaciones que comenzarán a aplicarse en 2027 y 2028, mientras que otras llegarán a partir de 2030, 2035, 2038 y 2040. Por ello, algunos de los cambios que afectarán a consumidores y empresas se implantarán de manera gradual durante los próximos años.
¿Cómo funcionará el depósito de 10 céntimos?
Uno de los cambios que más atención está generando es la creación de un sistema de depósito para determinados envases de bebidas, similar al que ya funciona en otros países europeos. Su funcionamiento será sencillo: al comprar una bebida en un envase incluido en el sistema, el consumidor abonará 10 céntimos adicionales junto al precio del producto.
Sin embargo, esta cantidad no supondrá una subida definitiva del precio. Los 10 céntimos funcionarán como una especie de fianza que el consumidor podrá recuperar cuando devuelva el envase vacío en los puntos habilitados. De esta manera, el sistema busca fomentar que botellas, latas y otros recipientes se devuelvan correctamente para facilitar su posterior recogida, reutilización o reciclaje y evitar que terminen como residuos.
¿Cuándo empieza a cobrarse este suplemento?
El depósito de 10 céntimos todavía no comenzará a cobrarse de forma inmediata. Aunque el nuevo reglamento europeo ya ha empezado a aplicarse, la normativa española, adaptada a las exigencias de la Unión Europea, establece la implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) en noviembre de 2026. Este sistema deberá cumplir con los objetivos y plazos marcados por Bruselas, que obliga a todos los Estados miembros a contar, como máximo en 2029, con un sistema de depósito para las botellas de plástico y las latas metálicas.
La normativa europea no establece cuánto debe costar el depósito, ya que esa cantidad corresponde a cada país. España ya aprobó en el Real Decreto 1055/2022, de 27 de diciembre, de envases y residuos de envases, un sistema de al menos 10 céntimos por envase, cuya aplicación dependía de que no se cumplieran determinados objetivos de recogida. Como esas metas no se han alcanzado, se recurrirá ahora al incentivo económico. Además, los Estados miembros deberán conseguir una tasa de recogida del 90% de estos envases en 2029.
¿Cuáles son los envases afectados?
El sistema obligatorio que se prevé implantar en España afectará a determinados envases de bebidas de un solo uso, como las botellas de plástico de hasta tres litros, las latas y los envases de cartón utilizados para bebidas. En estos casos, el depósito mínimo será de 10 céntimos por cada envase, según establece la normativa española.
Por su parte, la normativa europea contempla los sistemas de depósito para botellas de plástico de un solo uso y recipientes metálicos para bebidas de hasta tres litros. No obstante, cada país podrá ampliar el sistema a otros tipos de envases, siempre que las medidas que adopte cumplan con los requisitos establecidos por la Unión Europea.
Si una bebida cuesta dos euros, el consumidor pagará 2,10 euros y podrá recuperar los 10 céntimos al entregar correctamente el envase. La medida busca incentivar la devolución y aumentar la cantidad de residuos que se recuperan para su posterior reciclaje.
Así se recuperarán los 10 céntimos
Cuando el sistema esté completamente en funcionamiento, el consumidor pagará el depósito junto al precio de la bebida. Una vez haya terminado de utilizarla, podrá devolver el envase vacío en los puntos habilitados y recuperar el importe que había abonado inicialmente.
El reglamento europeo establece que los distribuidores finales, como supermercados, tiendas y establecimientos de hostelería, tendrán que devolver el importe íntegro del depósito cuando el consumidor entregue el envase. Esto significa que no será necesario haber comprado la bebida en el mismo establecimiento donde se devuelve: si el comercio vende ese tipo de envase, deberá aceptar su devolución y reintegrar los 10 céntimos correspondientes.
La forma de recoger estos recipientes dependerá del tamaño y las posibilidades de cada establecimiento. En los supermercados y grandes superficies será habitual encontrar máquinas de devolución, en las que se introducirán las botellas o latas vacías para que el sistema las identifique mediante su código de barras y genere un ticket con el importe correspondiente o un descuento para la compra.
En los comercios pequeños, bares y restaurantes, la devolución podrá realizarse de forma manual. En estos casos, será el propio personal del establecimiento quien recogerá el envase y devolverá al cliente los 10 céntimos del depósito, ya sea en efectivo o descontándolos del importe de la cuenta.
Además, para recuperar el dinero no será necesario comprar otra bebida o producto. La normativa europea establece que los consumidores deben poder entregar el envase y recibir de vuelta el depósito correspondiente. De esta forma, se busca fomentar que las botellas y latas regresen al circuito de recogida y reciclaje en lugar de terminar como residuos.
Qué nuevas normas han entrado en vigor el 12 de agosto
Una de las principales novedades que empieza a aplicarse con el nuevo reglamento europeo es la limitación de determinadas sustancias PFAS en los envases destinados a estar en contacto con alimentos. Estas sustancias, conocidas como “químicos eternos”, se utilizan para hacer que los materiales sean más resistentes al agua y a la grasa. El problema es que pueden permanecer durante largos periodos tanto en el medio ambiente como en los organismos vivos y diferentes estudios han relacionado la exposición a algunas de ellas con posibles efectos perjudiciales para la salud.
No todos los cambios entran en vigor de forma inmediata. La normativa establece un calendario progresivo para que empresas y establecimientos se adapten a las nuevas exigencias. Así, a partir de 2027, los clientes podrán llevar sus propios recipientes a los establecimientos sin que se les cobre un suplemento por utilizarlos.
Un año después, en 2028, los negocios deberán ofrecer también alternativas reutilizables para quienes compren comida o bebida para llevar. El siguiente gran cambio llegará el 1 de enero de 2030, cuando comenzará a aplicarse la prohibición de determinados envases monodosis de plástico utilizados para el consumo dentro de los establecimientos.
El reglamento no supone que todas las restricciones sobre los envases entren en vigor de golpe el 12 de agosto. La aplicación será progresiva durante los próximos años, con el objetivo de reducir los residuos, limitar determinadas sustancias y fomentar el uso de recipientes reutilizables frente a los envases de un solo uso.
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