Mariano se queda: la presión ciudadana logra parar su desahucio a manos de una orden religiosa
Finalmente este jubilado de 67 años no ha tenido que abandonar su vivienda este viernes. El lanzamiento se ha suspendido, sin nueva fecha prevista. Una orden religiosa quiere echarle de la casa por impagos.

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La tensión se ha transformado en alivio esta mañana a las puertas del domicilio de Mariano. Aunque la cita para el lanzamiento estaba fijada para las nueve y media, la movilización social ha logrado su objetivo: el desahucio se ha paralizado sin una nueva fecha prevista para el siguiente lanzamiento. Visiblemente emocionado tras cuatro años de lucha constante, este pensionista de 67 años confesaba sentirse nervioso pero profundamente agradecido "por el apoyo popular" recibido por parte de las decenas de personas que se han concentrado desde primera hora de la mañana para evitar su salida.
Mariano Ordaz enfrenta una situación crítica tras haber vivido toda su vida en la misma vivienda del barrio de Embajadores, en Madrid. En la pandemia se quedó sin trabajo y no pudo hacer frente a las subidas de alquiler planteadas por la Venerable Orden Tercera de San Francisco (VOT), una orden religiosa propietaria de este edificio y de hasta un centenar más en toda la capital. Desde entonces, ha conseguido superar hasta cuatro intentos de desahucio, el último, este mismo viernes.
“No quieren hablar conmigo. He intentado negociar con la procuradora y he estado varias veces en la oficina de la Venerable Orden Tercera, pero no quieren llegar a ningún acuerdo. Solo que me vaya”, ha lamentado en declaraciones a los medios, rodeado de decenas de voluntarios. Asegura que ahora, gracias a su pensión podría hacer frente a un alquiler social.
Desde el Sindicato de Inquilinas, organización que ha jugado un papel crucial en este proceso, subrayan que, de no haber sido por la presión ciudadana, las instituciones habrían dejado hoy a Mariano en la calle. Gracias a esa resistencia, de momento el proceso está congelado.
El caso ha generado una gran indignación social debido al estado en el que se encuentra la vivienda. El pasado noviembre el techo de la cocina se vino completamente abajo y desde entonces, tanto esta estancia, como el baño están apuntalados y prácticamente inservibles. Con la excusa de reformar la vivienda, la entidad responsable volvió a instar al afectado a que se marchara. Ahora que el desahucio se ha parado sin fecha, la propiedad tiene tiempo para realizar las reformas acometidas sin echar a Mariano de la casa en la lleva viviendo toda la vida, señalan desde el propio sindicato.
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