Mayo registra 101 muertes asociadas al calor y se convierte en el mes más letal por altas temperaturas
Los fallecimientos por exceso de calor se triplicaron desde la última década, por lo que Sanidad ha actualizado los topes máximos a partir de los cuales se considera que el calor es un riesgo para la salud.

EFE
-Actualizado a
Este mayo se ha convertido en el mes más letal por las altas temperaturas desde 2015. Fueron 101 las muertes asociadas al exceso de calor, la mayor parte registradas en mujeres mayores y en las comunidades del norte de España. Se trata de una cifra que multiplica por 3,6 la media de fallecimientos de la última década.
Durante el periodo comprendido de 2015 a 2025, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) ha contabilizado 27.564 defunciones achacables al exceso de temperatura, con un máximo en 2022, cuando fueron 4.789. A estos le siguen los datos del año pasado, en el que fallecieron 3.832 personas, según los datos que ha desgranado este miércoles la ministra de Sanidad, Mónica García. El problema, ha proseguido, "ya no es únicamente que haga más calor", sino que "cada vez llega antes", cuando los organismos ni siquiera están aclimatados a la subida de los termómetros, por lo que no existe la percepción del riesgo que eso conlleva.
Así, hoy el verano meteorológico es casi seis semanas más largo que en los años 80, lo cual "significa que una generación entera de españoles está viviendo un clima sustancialmente distinto al que conoció durante su infancia". De hecho, la Aemet ha definido el episodio de calor de este mayo como intenso y persistente, con temperaturas entre 10 y 15 grados por encima de lo normal.
Por su parte, el responsable de Salud y Cambio Climático del Ministerio, Héctor Tejero, ha señalado que de las 101 personas fallecidas el pasado mes la mayoría son mujeres mayores de Euskadi, Asturias y Galicia, que están menos adaptadas al calor. A ello hay que sumarle que, cuando suben los termómetros, se produce un aumento del 10% de las hospitalizaciones: "Cada vez que uno habla de calor", ha señalado el experto, "los accidentes laborales aumentan hasta un 17%". Por eso, "podemos hablar de que el cambio climático y el calor extremo enferman y matan".
El riesgo de mortalidad aumenta entre un 9,1% y un 10,7% por cada grado que la temperatura supera el umbral de riesgo para la salud. En este sentido, el Ministerio de Sanidad ha actualizado los topes máximos a partir de los cuales el calor empieza a disparar los riesgos para la salud: de los 41,5º en algunas áreas de Sevilla a los 25,7º del litoral oriental asturiano.
El calor, una cuestión de justicia social
Los episodios de calor tampoco se afrontan de la misma manera "desde una vivienda bien aislada que desde una precaria", ni impacta de la misma forma en quien puede modificar sus horarios que en quien trabaja durante horas al aire libre. Por ello, Mónica García ha querido remarcar que "hablar de calor es también hablar de desigualdades" y que la adaptación al cambio climático debe estar incluida dentro de la agenda de justicia social.
Si hay un ámbito donde esa adaptación resulta especialmente urgente es el de la infancia, porque los niños, junto a mayores, enfermos crónicos y embarazadas, son los más vulnerables al calor extremo, lo cual obliga a "abrir una conversación sobre cómo adaptamos nuestros colegios que están diseñados para un clima del siglo XX", ha subrayado la ministra.
Así que Mónica García ha emplazado a las comunidades a que impulsen sus planes de adaptación climática en los centros educativos para que puedan asimilar el calor. "Porque el calor no sólo provoca golpes de calor o deshidrataciones, también dificulta la concentración, reduce la capacidad de aprendizaje, afecta al rendimiento académico, altera el descanso y el bienestar emocional", ha concluido.

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