Entrevista a Óscar Camps, fundador de Proactiva Open Arms"Antes recibíamos premios por nuestra labor, ahora multas internacionales"
El fundador de Proactiva Open Arms atiende a 'Público' en el décimo aniversario de la ONG.

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Óscar Camps (Barcelona, 1963), fundador de Proactiva Open Arms, nos atiende desde el Astral, el segundo barco de la ONG, actualmente atracado en el puerto de Barcelona. Este mes se cumplen diez años desde que, conmovido por la imagen viral del pequeño refugiado sirio Aylan Kurdi -ahogado en las costas de Turquía-, este socorrista catalán sintiera un impulso de pasar a la acción. Junto a su compañero, Gerard Canals, viajó a Grecia para conocer la situación de primera mano y ofrecer su experiencia en salvamento. Fue allí donde nació Open Arms, que desde entonces ha salvado más de 73.000 vidas en el Mediterráneo central.
El camino de la ONG no ha sido fácil. Ha enfrentado bloqueos en puertos, procesos judiciales y, recientemente, ataques directos de Santiago Abascal, que la ha puesto en el punto de mira con su discurso de odio. Aun así, el Open Arms sigue navegando y salvando vidas. Ahora, con una misión de sensibilización para visibilizar la ruta atlántica en Canarias.
Open Arms cumple diez años este mes. ¿Qué ha cambiado entre 2015 y 2025 en el Mediterráneo y en su labor diaria?
En 2015 decidí ir a Grecia con Gerard tras ver la imagen de Aylan Kurdi. Esa foto, de un cuerpo tan pequeño, representaba miles de muertos que habían fallecido intentando cruzar el Egeo. Nosotros pensamos que había que actuar, fuimos a ayudar y jamás imaginamos que acabaríamos creando una red de salvamento marítimo. Ahora, diez años después, más de 3.500 niños han muerto ahogados en el mar -uno al día-, lo que debía ser un "nunca más" se ha convertido en un "cada día". En esta década ha cambiado mucho el discurso político, antes recibíamos premios por nuestra labor, ahora multas internacionales. Sufrimos persecuciones, difamaciones y criminalización cuando nosotros estamos haciendo lo mismo que hacíamos en el 2015, que es evitar que la gente muera en forma innecesaria en el mar.
Su barco ha sido bloqueado en cinco países y han enfrentado procesos judiciales e incluso acusaciones de tráfico de personas. ¿Se sienten perseguidos? ¿Cada vez es más complicado trabajar en el mar y en tierra?
Sí, nosotros sabemos que la solidaridad actualmente está muy perseguida y mal vista. Pero pasar de que te bloqueen administrativamente un barco a que abiertamente, sin ningún tipo de tapujos, pidan hundirlo y nos llamen negreros, es algo que nadie podía imaginar. Cuando uno decide encaminar su vida al salvamento -y yo llevo hoy más de 35 años como profesional en este ámbito- jamás me había imaginado que salvar una vida pudiera ser un delito, que se cuestionara, que necesitara un permiso o que incluso me multaran por ello.
Se refiere a las declaraciones de Santiago Abascal, que ha llegado a decir que hay que confiscar y hundir el Open Arms. ¿Se están normalizando estos ataques tan graves?¿Cómo se combate este discurso?
Se está normalizando y creo que necesitamos más que nunca el apoyo de la ciudadanía. Se ha visto que la sociedad civil es silenciosa, no hace ruido como la extrema derecha, pero se mueve y cuando lo hace puede hacer historia. Lo hemos visto en la Vuelta Ciclista y también en otros eventos en varias ciudades de todo el mundo. Creo que primero liberaremos a Palestina y después a Europa de la extrema derecha.
Salvar vidas es lo más grande que puede hacer un ser humano por otro. Querer hundir al Open Arms no es solamente querer hundir un barco, es querer hundir a nuestra propia humanidad y solidaridad. No podemos permitirlo.
Querer hundir al Open Arms no significa solo hundir un barco, es acabar con nuestra humanidad y solidaridad
El objetivo de la extrema derecha es deshumanizar. Giran las palabras y cambian las definiciones para criminalizar y para que la sociedad no tenga miedo de decirnos que somos "traficantes" o un "barco de negreros". ¿Cómo se puede decir eso en las redes sociales y no en un juzgado? Si fuera verdad estaríamos todos detenidos.
¿Han sufrido episodios de violencia o hostilidad directa por su trabajo?
Principalmente en redes sociales, donde tenemos amenazas de todo tipo y en todo idioma. La persecución, la hostilidad y las amenazas es nuestro pan de cada día. Sin embargo, en la calle sentimos la calidez, recibimos felicitaciones, la gente nos da las gracias constantemente por lo que hacemos. Y cuando viajas te sorprendes, porque he recibido felicitaciones hasta en aeropuertos.
Nos han hecho algún escrache en el barco y en mi domicilio particular
También nos han hecho algún escrache en el barco y en mi domicilio particular. Supongo que es el precio que se paga, el de la intolerancia y el odio que fomenta el discurso de la extrema derecha. Esto pasa cuando la tercera fuerza política de este país habla en público con ese lenguaje, utilizando fake news, con la mentira, con el odio y buscando generar conflicto. La ultraderecha nos ha puesto en el punto de mira y ha dado alas a que nos amenacen. Siempre estás expuesto a que cualquier descerebrado que vive cerca o con el que coincidas te pueda hacer algo.
Acaban de iniciar una operación en Canarias. ¿Por qué han decidido ir allí y cuál es su objetivo?
Tenemos un convenio con el Gobierno de las Islas Canarias, que está sufriendo la insolidaridad del país de cierta manera, porque tienen allí a unos 4.000 menores que colapsan todo el sistema público. Nosotros hemos hecho campañas de sensibilización con nuestro barco en muchas comunidades, y por qué no hacerlo en Canarias. Llegamos a un acuerdo con el Ejecutivo canario para estar dos meses haciendo jornadas de puertas abiertas y acciones en escuelas para poner el foco también en esa ruta migratoria, que es muy mortífera, incluso más que en Mediterráneo central. Todos sabemos que Salvamento Marítimo acude a las llamadas de los migrantes en el mar, no como la Guardia Costera italiana, o maltesa, o tunecina, o las milicias libias que los dejan a la deriva. Nosotros no tenemos la intención de sustituir a Salvamento Marítimo, pero sí de poner el foco en la realidad que se vive en Canarias, que parece que están un poco abandonados.
¿Cómo valora las actuales políticas migratorias de España y de la Unión Europea?
Ya conocemos la necropolítica migratoria de la Unión Europea: la inacción deliberada de la Oficina Internacional de Salvamento, el financiamiento a terceros países con dudosa soberanía democrática para que vulneren los derechos humanos y retengan, por la fuerza y en contra de su voluntad, a las personas que intentan huir. Primero llegó el llamado Acuerdo de la Vergüenza con Turquía, que supuso 6.000 millones de euros para que Erdogan contuviera a dos millones de personas en exilio.
Después vinieron las milicias libias, a las que incluso se les otorgó el falso nombre de "guardacostas". Libia es un país desestructurado, con tres grupos armados que se apropiaban de un gobierno legítimo, y con milicias que, con embarcaciones donadas por la UE e Italia, se dedican a piratear en aguas internacionales. Atacan las operaciones de las ONG, persiguen pateras, las abordan y devuelven a la gente, por la fuerza, a campos de detención financiados por la Unión Europea. Lugares donde se vulneran los derechos humanos y donde, como es sabido y denunciado, se viola, se esclaviza y se mata. Ahora, esto mismo se ha extendido a Túnez, que también recibe dinero de la Unión Europea para bloquear, retener y enviar al desierto a miles de personas. Existe una clara connivencia entre los Estados: se utiliza a personas vulnerables para hacer negocio con la Unión Europea, para recibir dinero y reconocimiento político. Ahora incluso vemos a Argelia enviando embarcaciones hacia las Islas Baleares. El acuerdo con Argelia será, con toda probabilidad, el próximo que impulse la UE. Porque, si no destinamos recursos a la cooperación internacional de forma seria, si no trabajamos en origen, si no miramos más allá del mar y no apostamos por estabilizar países y generar seguridad, la gente seguirá huyendo.
Si no apostamos por estabilizar países y generar seguridad, la gente seguirá huyendo
En España se han denunciado devoluciones en caliente en las fronteras, y en el Mediterráneo central también siguen persistiendo
Sí, ha habido muchas denuncias al respecto en instancias internacionales. Se ha señalado a la Guardia Costera Italiana, a Frontex y a las milicias libias. Incluso el exdirector de Frontex está imputado en un caso de devoluciones en caliente, una práctica que se ha convertido en algo común. Hemos visto lo ocurrido en la frontera de Melilla, donde murieron 37 personas y no pasó nada. Este es el efecto de la deshumanización de estas personas, parece que hay vidas que no importan y que no tienen ningún derecho. Eso es lo que denunciamos constantemente.
A quienes les acusan de crear un "efecto llamada", ¿qué les diría?
Les diría que ya han pasado diez años. Si echamos la vista atrás y nos remontamos al 2015 o 2016, cuando estábamos en el Egeo, ya se nos empezó a decir que impulsaríamos "el efecto llamada". Ahora, todo el mundo reconoce que el éxodo masivo de un millón de sirios que cruzaron el Egeo para llegar a Europa no lo hicieron porque había cuatro socorristas en la costa. No sé cuántos años tienen que pasar para darse cuenta de que hay un efecto que empuja a estas personas a huir.
No existe el efecto llamada. Nadie se sube a una patera sobrecargada, frágil, débil, sin recursos, con toda su familia, si pudiera quedarse en una región más segura. No lo hacen porque haya una ONG en medio del mar, a 150 millas de la costa, porque solo necesitas un metro y medio para ahogarte. En El Hierro murieron ocho personas estando a solo un metro del muelle. No hacen falta muchas millas para morir ahogadas en esas embarcaciones.
Detrás de cada persona que huye hay un territorio devastado, un conflicto olvidado o una cadena de decisiones económicas o geopolíticas que ponen a esas personas en un lugar imposible. Tienen que huir por falta de seguridad, por falta de medios o, incluso ahora, por los efectos del cambio climático. Y cualquiera en esa situación haría lo mismo.
No rescatar también es racismo puro y duro porque la situación irregular no justifica que dejes morir a nadie en el mar. Lo primero es rescatar, no analizar su situación administrativa, así lo establece el Derecho Marítimo Internacional, la Ley del Mar y el Convenio de Search and Rescue de las Naciones Unidas. Incluso la Convención de Ginebra obliga, en caso de guerra, a rescatar a tus propios enemigos y a darles un trato digno como prisioneros.
No rescatar también es racismo porque la situación irregular no justifica que dejes morir a nadie en el mar
Después de tantos años enfrentando tragedias en el mar, ¿cómo maneja el desgaste emocional?
No nos hemos encontrado solos delante de todo esto. Si hemos llegado hasta aquí es porque hemos tenido el apoyo de millones de personas que creen que ninguna vida merece ser abandonada. También, cuanto más grande es la confrontación, más te das cuenta de que lo que estás haciendo es lo que toca.
Yo tengo la sensación -y cuando digo "yo" me refiero a cualquier voluntario de la organización- de haber hecho más de lo que se podría concebir. Imagínate a cualquiera de nuestros voluntarios en una misión, en medio del mar, a cientos de millas de cualquier tierra. Sabes que la meteorología va a hundir esa barca en cuestión de horas y que, si no hubiéramos estado allí, esas personas no habrían sobrevivido. Aunque la barca flote, aunque su motor funcione, no todos llegan.
Haber estado allí en ese momento de tu vida, en ese día, en ese minuto, y haber podido ayudar, haber podido salvar a esas personas y llevarlas a tierra, eso te llena para el resto de tu vida. Eso solo lo sabe un médico, un cirujano o alguien que trabaja en la frontera entre la vida y la muerte, que sabe que su acción puede decidir si alguien vive o muere. Pero, a diferencia de nosotros, a los médicos no se les cuestiona por salvar vidas.
Haber estado allí en ese momento y salvar a esas personas te llena para el resto de tu vida
¿Cree que hay una doble vara de medir en la política de acogida, como se ve en la diferencia entre refugiados ucranianos y migrantes africanos?
Nosotros evacuamos a 2.000 ucranianos en vuelos legales y seguros, con base en Polonia. Llevamos a más de 1.000 a España, otros tantos a Canadá y cientos a Italia, sin ningún problema. Europa ha acogido cuatro millones y ningún país ni partido político se escandalizó. En cambio, recuerdo que en 2016, cuando se hablaba de cuotas para los refugiados atrapados en Grecia, eran poco más de cien mil y casi ningún país las cumplió.
Hemos desembarcado en España dos veces; por bloqueos de Italia trasladamos una vez 300 personas y otra 59. Hemos traído más de 1.000 ucranianos y nunca hubo críticas. Pero sobre esas 300 personas, leo constantemente que estamos "llenando España de delincuentes y musulmanes".
A los ultras solo les importa la confrontación, el odio y criminalización. No les importa la precariedad laboral, que los españoles trabajen 40 horas, la espera de meses para un especialista en la sanidad pública, la mala calidad educativa, la dificultad para acceder a una vivienda. La verdadera problemática social del país no les importa, solo lo que les dictan los grandes intereses que politizan todo.
Open Arms ha realizado misiones de ayuda en Gaza junto a la ONG World Central Kitchen, hasta que Israel asesinó a varios de sus cooperantes. ¿Cómo vivieron esa experiencia?¿Se plantean volver a Gaza ahora que la situación está peor que nunca?
Recogimos un guante lanzado por el ministro de Exteriores de Israel en Chipre, que prometió un corredor humanitario marítimo hacia Gaza y explicó cómo usarlo: presentarse en el puerto de Larnaca (Chipre), donde las autoridades israelíes revisarían el material y autorizarían el paso.
Ese corredor resultó ser una trampa. No había puerto de desembarque, así que construimos un muelle con ruinas de edificios de Gaza y logramos hacer el primer desembarco con 2.000 toneladas de comida. Cuando Israel vio que seguíamos y estábamos preparando el segundo viaje, bombardeó los coches de nuestros compañeros.
Ahí entendimos que no podíamos seguir poniendo en peligro a nuestros compañeros y voluntarios porque no te puedes fiar de un criminal y un genocida. Decidimos parar las operaciones porque el corredor no era seguro, Israel podía bombardear en cualquier momento alegando que fue un "error".
Ya hemos hablado con el embajador de Palestina en España y estamos a su disposición para ayudar, cuando haya indicios de paz, en la reconstrucción de servicios necesarios. También apoyamos a la Flotilla Sumud y las protestas de la sociedad civil, pero ahora mismo debemos velar por la seguridad de nuestros compañeros.
La sociedad española se ha movilizado con fuerza en apoyo a Palestina, incluso con protestas en eventos como La Vuelta. ¿Qué importancia cree que tienen estas acciones en la presión social y política?
Hay muchísimas movilizaciones, lo que pasa es que lo tapan. Ha habido manifestaciones multitudinarias de centenares de miles de personas en muchas ciudades de todo mundo, pero no son noticia en los principales medios. Sabemos poco, pero evidentemente en La Vuelta ciclista, que es en directo, poco se puede esconder.
Hoy leí una frase muy significativa: "El mundo cree que Gaza está ocupada por Israel. Y la verdad es que todo el mundo está ocupado por Israel, excepto Gaza". Es decir, el control mediático internacional lo tiene el discurso sionista porque Israel es quien controla los principales medios.
Nos quieren sordos, individualizados y con miedo porque saben que si la sociedad civil se organiza, se acaba La Vuelta ciclista. Si se organiza a nivel internacional, se libera Gaza.
Saben que si la sociedad civil se organiza, se acaba la Vuelta Ciclista. Si se organiza a nivel internacional, se libera Gaza.
Esto ocurre mientras al Partido Popular le cuesta aceptar públicamente que exista un genocidio en Gaza y se alinea con políticas migratorias similares a Vox. ¿Cómo valora que un partido con tantos votantes vaya en dirección contraria a lo que denuncian organizaciones humanitarias y gran parte de la sociedad civil?
El Partido Popular lo niega todo, no tiene discos duros porque los rompió a martillazos, no sabe quién es M. Rajoy y puede asegurar que hay armas de destrucción masiva en Gaza. El PP puede decir lo que quiera, pero ya ha llegado un punto en el que le cuesta negar el genocidio, porque es indudable.
Los políticos siguen el ritmo de lo que más se comenta en la calle, pero se están equivocando porque confunden las redes sociales con la gente de a pie. Y es muy peligroso menospreciar así a la sociedad civil.
Todo siempre termina poniéndose en su lugar. Nos costó muchas vidas conseguir los derechos que hoy se están perdiendo con tanta facilidad. Nuestros antepasados sacrificaron sus vidas por esos derechos que ahora estamos minimizando y perdiendo.
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