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VIOLENCIA MACHISTA

Una mujer irá a la cárcel por defenderse de las agresiones de su maltratador

Susana Flores recibió malos tratos de su pareja durante años. En una de las agresiones, le golpeó con una botella de vidrio en defensa propia. Los hechos ocurrieron en 2014, una sentencia la condenó a prisión en 2016 y hace solo unos días dicha sentencia le fue comunicada. Ahora tendrá que ir a la cárcel por intentar evitar que él la matara. 

Imagen de archivo de una manifestación contra la violencia machista. / EFE (LAVANDEIRA JR)
Imagen de archivo de una manifestación contra la violencia machista. / EFE (LAVANDEIRA JR)

"Mi madre lo único que hizo el día de los hechos fue evitar ser asesinada", asegura Joan, de 19 años, en una carta al ministro de Justicia en la que pide el indulto para su madre, Susana Flores. Ella es una víctima de violencia de género que tendrá que ingresar en prisión este lunes al haber sido condenada por las lesiones que le causó a su agresor y ya expareja sentimental, J. C., cuando intentaba defenderse de la enésima paliza.

Los hechos sucedieron en enero 2014 y la sentencia, que la condenó a tres años y medio de prisión, se emitió en 2016, aunque no le fue notificada hasta el 14 de enero de 2020, cuando se la detiene, según alega en su petición de indulto la jurista y activista Griselda Herrera López, de la Asociación pro Dignidad de la Abogacía de Madrid y socia fundadora de la AC Mexicanas en España. En total se han presentado tres peticiones de indulto: una su hijo, otra la activista Herrera López y la otra su abogada Fátima Boitel.

Según el escrito de la jurista, la sentencia del juzgado de lo Penal número 33 de Madrid, ratificada por la Audiencia Provincial, se dictó sin "considerar un enfoque de género y sin considerar por tanto la historia de maltratos que Doña Gloria Susana Flores Mora ha sufrido por parte de su expareja", además de no tener en cuenta que actuó en legítima defensa.

Las lesiones por las que la mujer fue condenada se remontan al 27 de enero de 2014, el día del cumpleaños de la hija en común de ella y de su agresor, en la casa que Flores compartía con otros compañeros de piso en Madrid. Los atestados policiales aseguran que ambos bebieron y, según las declaraciones de ella ante la Policía, él comenzó a llamarla "puta" y "zorra" y a tomar una actitud agresiva, les rompió los teléfonos a ella y a su hijo —de una relación anterior— y terminó por agredirla.

Según relató la mujer, la empujó, la escupió y la lanzó contra una mesa en la que había una botella de cristal que se rompió al caer al suelo. Fue entonces cuando Flores "coge el mango roto de la botella de cristal para defenderse, ya que J. C. se le ha echado encima y al forzar con él le llega a herir en la cara para defenderse". J. C. continúa amenazándola de muerte y propinándole puñetazos y patadas e intenta asfixiarla con una almohada.

Cuando la Policía acude al domicilio los encuentran tumbados, forcejeando en la cama, ella "encima del hombre, golpeándole con una botella de cristal", recogió el atestado policial, que también detalla que estaban presentes dos menores, una de 4 años y Joan, entonces de 14.

El agresor fue condenado a nueve meses y un día de prisión por violencia doméstica y de género, lesiones y maltrato familiar, según la sentencia, a la que ha tenido acceso Público. Aunque el juzgado de lo penal número 32 de Madrid suspendió la ejecución de la pena a condición de que acudiera a programas de reeducación en malos tratos y no volviera a delinquir en dos años. Algo que quedó comprobado en 2019.

Sin embargo, el juzgado de lo penal número 33 de Madrid acabó condenando a la mujer por lesiones con la agravante de parentesco, como pedía J. C. Aunque solicitaba cuatro años y medio de cárcel, fue condenada a tres años, seis meses y un día de prisión, una indemnización de 3.550 euros y se le prohibió acercarse a J. C. a menos de 500 metros.

Los hechos probados de la sentencia condenatoria hablan de una "discusión" durante la que Flores, "con el ánimo de menoscabar la integridad física de su pareja y en presencia de su hijo menor de edad común y otro menor de edad solo descendiente de ellos, cogió una botella de vidrio rota y cortó con la misma a su pareja en la cara, cuello, en la región costal izquierda y en el brazo izquierdo". Él sufrió heridas que requirieron sutura y cuatro días de baja y una semana de curación. Dicha sentencia obvia los malos tratos a los que Flores había sido sometida.

Según la jurista Herrera, el informe asistencial médico del SUMMA 112, que atendió la mujer el día de los hechos, recogió lesiones en su cara, mejilla, ceja, y/o mandíbula. "Es decir, de los de los hechos por los que se condenó Doña Gloria Susana Flores Mora se puede inferir que existieron lesiones mutuas".

Varios episodios de malos tratos

En su escrito de indulto, la letrada enfatiza que "los maltratos y vejaciones comenzaron desde el inicio de su relación", que la condenada "ha sufrido vejaciones, palizas, amenazas a ella, a su hijo e incluso amenazas a la vida de su madre". Que ha "sufrido violencia sexual por parte de su pareja estando ebrio" y que Flores "llegó a perder un hijo estando embarazada por las palizas sufridas", tal y como consta en atestados policiales "tras las llamadas de los vecinos a la Policía", aunque ella "se negaba a denunciar para proteger a su maltratador evitando que tuviera problemas con su situación migratoria".

Una de esas pruebas es el atestado del 2 de abril de 2009, cuando la Policía detuvo J. C. y en el que constan amenazas contra su hijo y un intento de agresión sexual. "En dicha fecha se presentó la Policía Nacional llevándose detenido a su pareja y se dictó orden de alejamiento", recuerda la activista y jurista, que insiste en que siempre retiró las denuncias, un "comportamiento nada inusual en las víctimas", que "es fruto del desconocimiento y el miedo", apunta.

Joan, el hijo de Flores, fue testigo directo de las continuas agresiones de J. C. a su madre, tal y como explica él mismo en una carta anexa a la petición de indulto. "Ella, por tener una hija en común, evitaba denunciar, pero mi hermana y yo vivimos situaciones límites de violencia en donde se puso en juego nuestra integridad, nunca se me llamó a declarar, subestimando que yo era menor de edad, que era un niño, pero el entorno en el que vivíamos era de violencia grave hacia mi madre, hacia mí", asegura en la carta dirigida al ministro de Justicia.

Las amenazas y agresiones aumentaron tras la separación, le produjeron trastornos del sueño y la llevaron a tomar tranquilizantes por prescripción médica. "En una ocasión y tras una discusión con su expareja sufre una intoxicación por la ingesta de 20 pastillas de Diazepan", recuerda la jurista, que adjunta el informe de los serivicios médicos que la atendieron en agosto de 2013.

Falta de enfoque de género

Según la jurista, la condena se dictó sin que se aplicara un enfoque de género, "sin que nadie ya la haya asesorado y arropado en el momento en que debía haber dejado sus temores y denunciado en firme a su agresor". La petición de indulto insiste en que "es sencillamente una víctima que se juzga por unos hechos desgraciados al final de una historia de sufrimiento".

España ratificó en 1983 la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer, de las Naciones Unidas (CEDAW, por sus siglas en inglés), que obliga a los Estados a que adopten medidas para dispensar a la mujer un trato igual, y en particular a adoptar medidas judiciales en todas las etapas del procedimiento, insiste la letrada.

"Sin dicha perspectiva de género se termina juzgando un hecho aislado, consistente en unas lesiones que una víctima infiere a su maltratador, siendo que la persona condenada anteriormente sí había presentado denuncia de amenazas y de agresiones, aun retirándolas posteriormente [...] A la víctima se la termina juzgando y criminalizando", alega en su escrito.

Flores acudirá este lunes voluntariamente para entrar en prisión por defenderse de su agresor, su vida se detendrá, dejará su trabajo y no podrá seguir ayudando económicamente a su hijo y a su madre, que dependen de sus ingresos. "El tiempo lo único que ha venido a probar es que Flores es una mujer fuerte, capaz de rehacer su vida y seguir adelante. Su entrada en prisión sería sencillamente un retroceso monumental en dicho empeño", apunta la activista y jurista en su petición de indulto.