La música creada por IA genera ya contratos millonarios y activa la alarma entre los compositores
Cada vez distinguimos menos las canciones generadas por inteligencia artificial de las creadas por humanos.
Un avatar creado con IA genera un contrato de tres millones de dólares con una discográfica de EEUU.
Ni plataformas ni estados establecen políticas claras sobre cómo tratar la música generada por IA.

Madrid--Actualizado a
Que una canción como Walk My Walk haya encabezado la lista de ventas digitales de música country de Billboard quizá no nos diga nada. Pero si añadimos que se trata de un tema generado íntegramente con una inteligencia artificial, entonces cabe preguntarse si en el mundo de las artes, en este caso la música, tienen claro qué es aceptable y qué no. Y si el público soberano sabe siempre qué es lo que escucha.
La música creada por inteligencias artificiales generativas lleva unos meses creciendo en número de adeptos, colándose en listas de canciones más escuchadas e incluso protagonizando contratos millonarios con la industria del disco. ¿Deberíamos poder distinguir la música sintética de la protagonizada por personas de carne y hueso?
Walk My Walk, firmada por Breaking Rust, es la última —pero no la única— canción totalmente sintética en triunfar; Billboard anunció a principios de este mes que al menos seis artistas creados con IA debutaron algunas de las listas de Billboard.
La misma publicación apunta que este tipo de cantantes creados por la IA como Breaking Rust (2,4 millones de oyentes mensuales en Spotify), Cain Walker (más de 842.000) y Xania Monet, tampoco tienen tanto éxito comparados con las superestrellas de carne y hueso.
Las canciones de Breaking Rust se atribuyen a un tal Aubierre Rivaldo Taylor, un nombre sin huella digital alguna pero vinculado a Breaking Rust y a otro proyecto musical de IA, Defbeatsai. Tampoco está nada claro quién está detrás de Cain Walker, cuyo tema Don’t Tread on Me, ha subido al número tres en la lista de ventas digitales de música country.
Una cantante generada con IA Xania Monet ha permitido la firma de su impulsor con una discográfica por tres millones de dólares
Al menos sí sabemos que Monet —la primera cantante generada por AI en debutar en las prestigiosas listas de las más escuchadas en radio— es en realidad el avatar de una supuesta compositora de Mississipi llamada Telisha "Nikki" Jones, que utilizó el programa Suno para crear los temas. De hecho, recientemente ha firmado un contrato con Hallwood Media (perteneciente al conglomerado Universal Music Group) por nada menos que tres millones de dólares (2,8 millones de euros).
La música sintética ya no es una anécdota, y surgen a la fuerza muchas cuestiones inquietantes tanto para los creadores como para la industria, e incluso para los ciudadanos.
¿Esto quién lo regula?
No existe obligación legal global de identificar si una canción ha sido generada por la IA o por un artista humano, lo que dificulta asuntos tan sensibles como la remuneración por derechos de autor —si las músicas sintéticas tan "anónimas" dan beneficios, ¿quién los cobra?— o la protección de la propia voz de los cantantes.
En EEUU, Tennessee se convirtió el pasado año en el primer estado en aprobar una ley centrada en la inteligencia artificial (IA), la Ley ELVIS, que protege la voz y la imagen de las personas contra el uso indebido de la IA: así, en este estado la voz de los artistas ya es un dato de carácter personal y su uso indebido puede ser castigado. Una proyecto similar, la No Fakes Act, está en plena discusión en el Congreso de EEUU.
La Oficina de Derechos de Autor de EEUU reconoce actualmente como protegibles las canciones creadas con intervención humana. Pero los temas generadas completamente por IA se encuentran en una zona gris. Las plataformas de streaming, como Spotify y Apple Music, aún no han establecido políticas claras sobre cómo debe tratarse la música generada por IA. Por ahora, la mayoría de las pistas generadas por IA siguen los mismos procesos que las canciones tradicionales.
A nivel europeo, un juez de Múnich (Alemania) condenó este mismo mes a OpenAI a pagar un canon de licencia para usar letras de canciones protegidas por derechos de autor en sus modelos de inteligencia artificial, en un caso que puede sentar un precedente en el Viejo Continente, al menos en la protección de una parte de la creación musical.
En España, la regulación sobre derechos de autor es competencia directa del Ministerio de Cultura. Hace más de un año, ese departamento aseguraba a Público que "con el marco jurídico actual tenemos herramientas para proteger a los creadores".
"Nuestro objetivo es tramitar, dentro del marco jurídico dado, un sistema que garantice la protección de los derechos de autor", aseguró entonces Carmen Páez, subsecretaria del Ministerio de Cultura. "Es decir, que si se usan obras protegidas por derechos de propiedad intelectual tiene que disponer de la autorización del autor y ha de remunerarse", añadió.
Ya no distinguimos
Este mismo mes, la plataforma francesa de streaming Deezer publicó un estudio propio que asegura que el 97% de la gente "no sabe distinguir" entre la música real y la generada por inteligencia artificial.
Además, casi tres de cada cuatro de los encuestados estimó como "no ético" el uso de material con derechos de autor para generar música mediante IA, y un 70% opinó que la música generada al 100% por IA amenaza el sustento de los músicos, artistas y compositores actuales y futuros.



Comentarios de nuestros socias/os
Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.