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Nace 'La Prensa Violeta', una revista para visibilizar y normalizar el lesbianismo

Junto a esta publicación, otras muchas han tratado y tratan de divulgar referentes homosexuales positivos con el fin de que esta orientación se libre de estereotipos y clichés. 'Pikara Magazine' o la setentera 'Sorginak' forman parte de un mismo hilo conductor con la lucha contra la marginalidad de este colectivo por bandera.

Una muestra del interior de 'La Prensa Violeta'

La Prensa Violeta nace de la unión. En concreto de tres asociaciones que llevan la diversidad de quereres por bandera: Mujeres del Libro, Mil Voces Violetas y el colectivo LGTBI asturiano XEGA. Su objetivo no es otro que dar visibilidad a la homosexualidad femenina en distintos ámbitos y épocas, conscientes de que a mayor información y referentes, menor será el rechazo y las dificultades sociales. Una iniciativa nacida en el fragor del pasado 8-M asturiano y que, en apenas dos semanas, ha visto la luz a base de una buena dosis de entusiasmo y dedicación intensa.

Saturio: "Ha habido lesbianas muy importantes en la historia y merecen ser reivindicadas"

Mara Saturio, como presidenta de Mujeres del Libro y responsable de la maquetación de este primer número de La Prensa Violeta, reivindica la necesidad de este tipo de iniciativas ya que “sigue siendo muy necesaria la normalización del lesbianismo, parece que hay una mayor aceptación de los gais que de las lesbianas”. Auspiciadas por el apoyo financiero de XEGA (Asociación asturiana de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) y del Consayu de la Mocedá, estas mujeres han alumbrado 30 páginas moradas en contenido y forma.

“Sentimos que es necesario explicar que ha habido mujeres lesbianas muy importantes en la historia, y que en la actualidad deben ser reivindicadas”, remata Saturio. Para ello, han reunido en esta primera edición a mujeres youtubers, deportistas y también alguna que otra escritora. Los artículos y relatos quedan aderezados además con una estética propia de la prensa del siglo XIX, así como con varias ilustraciones y grabados. Fueron 100 ejemplares, pero dada la buena acogida no descartan volver a las andadas aunque, "esta vez –apunta la maquetadora– esperemos tener más tiempo para preparar el número”. En cualquier caso, al tratarse de una tirada tan limitada, los que así lo deseen siempre pueden descargarse un pdf en la página de Mil Voces Violetas. Un número que, como detalla Saturio, ha contado con la colaboración de LES editorial, otro de esos espacios desde donde hacer frente al cliché echando mano de la literatura y el relato dirigido especialmente a mujeres LGTB.

Momoitio: "Casi todas las publicaciones sobre lesbianas han sido hechas por militantes"

Puede sonar controvertido, pero mostrar la homosexualidad femenina sigue siendo más que necesario. Quizá por ello, el hecho de que aparezcan lesbianas que han desarrollado una vida profesional y personal en plenitud contribuye a despejar esa idea de marginalidad, que todavía hoy –en pleno siglo XXI– se ceba más con las féminas que con los varones. “Madrid, Barcelona, e incluso Gijón, son ciudades más o menos abiertas en las que por suerte puedes coger la mano de tu pareja y besarle en público sin problemas. Pero vete a los pueblos, en muchos de ellos sigue existiendo discriminación; se siguen escuchando cosas como quién es el hombre, o eso es porque nunca has estado con un hombre”.

Pioneras en la lucha

Se impone luchar contra estereotipos y concienciar al personal. Una lucha compleja que muchas mujeres no han dudado en emprender a través del asociacionismo. Andrea Momoitio, periodista en Pikara Magazine, pone el foco en una de las publicaciones pioneras –Sorginak–, nacida a primeros de los 70 en el seno del Colectivo de Lesbianas Feminista de Vizcaya. “Se empieza a publicar vinculada a la Asamblea de Mujeres de Vizcaya y es curioso que muchos de los debates que se trataban entonces los podríamos seguir planteando hoy día, como puede ser la propia identidad lésbica o la importancia de disponer de unos referentes no heteros”.

Unos inicios marcados por el amateurismo y la necesidad de reconocerse en el otro, primando la urgencia y la lucha al profesionalismo. En ese sentido, Pikara Magazine es un ejemplo a la hora de conjugar esa pugna por una mayor visibilización con una apuesta por el periodismo. “Casi todas las referencias previas que teníamos eran publicaciones hechas por militantes, nosotras buscábamos que el periodismo fuera nuestra seña de identidad, siendo conscientes que nuestro juego no es el de la neutralidad, sino el de poner en práctica un determinado método con el mayor de los rigores”.

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